Hay un momento en la vida escolar de nuestra infancia que representa un hito en su desarrollo académico matemático. Yo no soy experta en el tema, pero lo cierto es que parece haber un antes y un después a la hora de afrontar las tablas de multiplicar. Y a pesar de que existen nuevas corrientes en el mundo de la pedagogía de las matemáticas que recomiendan no solo memorizar dichas tablas, sino entenderlas desde una visión global basada en su raciocinio; la parte memorística de este tipo de secuencias matemáticas es trascendental a la hora de pasar al siguiente nivel.
Sea como fuere, siempre supone un reto el transmitir este contenido, que si recordamos el modo en el que lo aprendimos aquellos que ya nos podemos llamar adultas y adultos; fue un castigo memorístico aburrido y sin interés. La inmensa mayoría nos acercamos a las tablas de multiplicar desde el aprendizaje más machacón y carente de entendimiento, pero es que además lo hicimos de un modo nada pedagógico y ni mucho menos divertido.
Así que cuando me llegó la aplicación Mategotchi a través de su creador Óscar Parra, no pude más que decir, esto lo tienen que conocer todos mis lectores, los docentes y las madres y los padres que tengan hijos en edad escolar. Esto sí que es un modo de aprender divirtiéndote.
Y así he estado, trasteando y conociendo esta app durante 21 días. He sentido que volvía a mi infancia, y no os lo vais a creer, he fallado alguna multiplicación. Esa automatización que tenemos de la calculadora y la falta de cálculos se me ha venido encima cuando he visto que fallaba alguna operación. Pero en general, me he divertido, me he quedado enamorada de mis varios Mategotchis, y ahora te lo puedo contar ampliamente en este artículo.
Mis 21 días pedagógicos probando Mategotchi.
Hay un momento en la vida escolar de nuestra infancia que representa un hito en su desarrollo académico matemático. Yo no soy experta en el ...

























