No ha sido una decisión fácil, porque sé que muchas personas me han considerado referente en estas áreas. Sin embargo, con el paso del tiempo he constatado que mi verdadera pasión y territorio de conocimiento se encuentra en la intersección entre educación y tecnología, donde es urgente replantear cómo atravesamos nuestro presente y futuro educativo, comunicativo y social en redes, plataformas y espacios digitales. Esto no es una novedad. Llevo años haciéndomo.
Por esa razón, a partir de ahora dejo de ofrecer charlas, talleres y actividades vinculadas a patios inclusivos, convivencia escolar presencial o mediación tradicional. Cierro esa etapa con respeto, agradecimiento y cariño hacia quienes me han acompañado y confiado en ese trabajo, pero consciente de que mi aportación más significativa está, hoy más que nunca, en el ámbito de la alfabetización tecnológica crítica, la gestión de comunidades digitales y el desarrollo de culturas digitales más humanas y conscientes.
Este cambio no significa renunciar a mis valores: inclusión, diálogo y pacifismo, justicia social, lucha contra el adultocentridmo...; sino trasladarlos al terreno de la tecnología y las interacciones digitales, donde estos mismos valores requieren ser repensados y releídos a fondo en tiempos de redes sociales, inteligencia artificial, plataformas y culturas digitales en expansión.
Estoy trabajando en nuevos proyectos y propuestas que profundizan en esta línea, con la mirada puesta en cómo fortalecemos entornos digitales más éticos, cómo acompañamos a comunidades, educadores y familias en ese tránsito, y cómo la tecnología puede ser un espacio para la creatividad, el encuentro y la inclusión en sentido ampliado.
Gracias a todas las personas y organizaciones que han sido parte de mi camino hasta aquí. Seguimos en lo que realmente me apasiona: la tecnología con alma, donde lo mejor, aún está por venir.
Inicio etapa. Ya no soy la de los patios, jajajaja. Ilusión máxima, vértigo infinito y agradecimiento a los que me han hecho llegar hasta aquí.
Elvira Fernández Pena.

0 comments