Educación martes, 13 de octubre de 2020

De bolígrafos y educación.

Hace unos cinco años, aunque realmente no recuerdo muy bien la fecha, empezó a circular por las redes sociales un artículo que proponía no realizar las correcciones de las tareas escolares o pruebas académicas en color rojo, pues este color se asociaba al error, al fracaso, y proponía su sustitución por la tinta de color verde. En realidad, hay varias versiones sobre el origen del método del bolígrafo verde, que seguramente conozcas, o incluso apliques si eres docente. Llevo años queriendo escribir sobre esto, lo reconozco, pero sencillamente no me atrevía. Sin embargo creo que este texto no debe quedarse en borradores, o nunca mejor dicho, en el tintero, porque un día es el color del boli y al siguiente, vaya usted a saber en lo que se nos juzga de mejores o peores.

 

Bolígrafos y docentes.

 

Se cuenta que fue en el año 2013 cuando, Tatiana Ivanko, blogger en la web rusa Real parents, dio a conocer esta metodología de corrección asociada únicamente a la caligrafía. Se trataba de señalar en color verde los aciertos, o mejores trazos, potenciando así de un modo positivo el hecho de realizar acertadamente este tipo de ejercicios repetitivos pensados para la mejora estética de la escritura. Aunque también se le asoció al pedagogo soviético Chalva Amonashvili, quien anteriormente en 1980, lo empleó de igual modo en la mejora de la caligrafía de sus estudiantes.

El efecto moda que crean las redes sociales pronto dio popularidad a los artículos que fueron sustituyendo caligrafía, por habilidades escritoras o incluso destreza matemática, creando así el "mito" (me lo puedo permitir, créeme) del boli verde. Hasta tal punto proliferaron este tipo de artículos, que surgieron nuevas corrientes como la del empleo del bolígrafo rosa en Reino Unido dividiendo la opinión del gremio docente o el marcador arcoíris. No dejo enlaces, lo siento, no lo voy a publicitar este tipo de prácticas y hoy te cuento porqué.

El caso es, que lo que se ha venido traduciendo entre el tiempo y el tratamiento de la información, es que corregir en tinta verde es mejor que hacerlo con tinta roja. Es más, ahora mismo te puedo garantizar, son muchos los docentes que corrigen con bolígrafo verde todo tipo de pruebas académicas no estando relacionadas con la caligrafía en ningún momento, amparados en la convicción de que el color verde es menos agresivo y fomenta la motivación. Esto, cuidado, es algo que yo NUNCA criticaría, ¡ojo! Porque el simple hecho de querer mejorar la práctica correctora, evaluadora, muestra interés y esto es mejor que cualquier metodología o pedagogía. Esto es lo que un docente debe ser, alguien preocupado e interesado en mejorar por su alumnado. Por tanto, ¡bienvenido sea el color verde a nuestra vida académica! 

Sin embargo, tengo que decirlo, ya en su día me pareció una trivialidad, asignar un color a la mejora del aprendizaje. No me parece, como decirlo, profesional, pensar que por usar tinta de color verde estoy haciendo la diferencia para con lo que hacía el día anterior con otro color. No sé si me explico. En esta situación en la cual no sabía por qué algo no me acababa de encajar, comencé a buscar algún estudio científico que relacionara el color de la corrección o simplemente el color con aspectos como la motivación o la percepción de error o fracaso. Por entonces, no encontré nada. Pero ahora mismo, que soy la reina de las búsquedas académicas, porque hace años que este tipo de textos son mi única lectura, tampoco he encontrada nada relacionado. Sí, soy friki de los estudios científicos, y para asegurarme de que escribía esto con certeza y con rigor he recurrido a Google Académico, Dialnet y Academia.edu entre otros buscadores. 

Nada.

No hay evidencia científica o propuesta, experiencia en algún colegio o instituto que afirme que las correcciones en color rojo sean perjudiciales para el desarrollo académico de la infancia. Así que he hecho una búsqueda a nivel general sobre la simbología del color y tradición histórica de los escritos. De hecho, la corrección en tinta roja tiene un origen claro en la tradición, pues ésta (la tinta roja) data del 2450 a. C., momento en el cual los chinos añadieron sulfato de mercurio a la tinta base para obtener esta tonalidad. El bolígrafo rojo, aparece en Europa mucho después, como consecuencia de las mejoras en las plumas, y su tinta tiene igual recorrido, empleándose con fines distintivos primeramente. De hecho, se empleaba para escribir los números negativos en los balances económicos, así como para señalar los errores ortográficos en los documentos oficiales. Y de ahí, se empezó a aplicar en el ámbito educativo, que lo usó como tradición para la corrección de escritos. 

Verás, el problema no es el color, el problema es el concepto del error que poseemos. Si el error se concibiera como algo positivo, como un concepto natural en el proceso de aprendizaje; algo tan banal como el color corrector no se tendría en cuenta. ¿Qué diferencia, me pregunto y a nivel pedagógico, habrá entre el color verde y el morado, por ejemplo? Realmente creo que el color no es importante y que no debemos llenarnos de culpas innecesarias si el empleado es el rojo, color el cuál no solamente me encanta sino que según la estadística (y esto sí que es ciencia) es uno de los preferidos tanto entre hombres como en mujeres. Sin embargo, el influjo de las redes sociales y la transmisión de contenido a través de Internet ha resultado una ventana abierta a la moda, muy por encima del rigor científico.

 

Bolígrafos y alumnado.

 

Pero esta historia no acaba aquí. Me gustaría hacer otra reflexión acerca de la tendencia a que el alumnado escriba con bolígrafo de color azul. La tinta azul es la predominante en nuestro sistema educativo, pero esto no sucede del mismo modo en otros países, especialmente de la parte norte de Europa, cuyo color predominante es el negro. Sea como fuere, la tinta azul se popularizó pues permitía distinguir una firma original de una falsificación con papel calcante, motivo por el cual se empleó con bastante generalidad en los documentos de origen oficial. Del mismo modo que aconteció con la tinta de color rojo, el color azul pasó a aplicarse a lo educativo, junto con el lápiz.

Ahora imagínate esta situación. Primer día de clase, un alumno empieza a copiar un ejercicio en su libreta y lo hace con color verde. ¿Qué crees que le diría su profesor o su profesora? Muy probablemente el mismo profesor que corrige en verde, le pediría que empleara el bolígrafo azul. Impulsados por la tradición, seguramente, se le impediría a este hipotético alumno, a esta hipotética alumna, que se expresase mediante el color. Y es que yo a esto le encuentro menos sentido aún que a lo de penalizar la corrección en rojo. Decir a nuestro alumnado no escojáis colores, ceñiros al azul, me parece una manera de comprimir, de restar creatividad, de llenar de tradición rancia las aulas. Además, está totalmente demostrado que un etiquetado con colores básicos de la información (ya sea escrito o subrayado) favorece su memorización. ¿Sabías que es precisamente el color rojo, aquel que memoriza mejor nuestro cerebro? Aquí sí que te dejo la referencia. El psicólogo Jonathan Flombaum lo probó con este estudio: "Why Some Colors Appear More Memorable Than Others: A Model Combining Categories and Particulars in Color Working Memory", en el que infirió que la información que almacenamos responde a colores básicos como el rojo, el azul, el amarillo; y que nuestra memoria del color tiene un sesgo del que se sirve para la representación de esquemas mentales. 

Abracemos el color, pero hagámoslo con sentido, sin prejuicios y sin dejarnos llevar por las modas. No encuentro que un docente sea mejor por corregir con bolígrafo verde, tampoco peor, y desde luego seguiré corrigiendo en rojo porque entiendo que el error favorece el aprendizaje pues no lo coarta. Dejemos que escriban y se expresen en los colores que quieran, no hay opción mejor ni peor. Y como ves, más de 1300 palabras llevo, para hablar de algo tan trivial como lo es el color de la tinta en educación... Espera a que te cuente por qué le digo a mi alumnado que ¡el lápiz murió!

Una mañana, a uno de nosotros se le terminó el negro, y ese fue el nacimiento del Impresionismo.

 

✓Pierre-Auguste Renoir.


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