Educación martes, 19 de mayo de 2020

Desescalada y educación.

Todavía no nos queda claro si suenan ya las campanas de vuelta a las aulas y el profesorado ya está dividido entre los que desean volver a esa recién bautizada "nueva normalidad" y los que tienen el síndrome de la cabaña a flor de piel. Dentro del estado comatoso del confinamiento, son varios los avisos que van surgiendo sin nada oficial que los respalde todavía, pero sí mediante documentos y noticias que aparecen de la noche para la mañana diciendo que se vuelve el día 25 en el caso de la Educación Infantil, el alumnado de 4º de la ESO o de 2º de Bachillerato; y que se desdicen según la comunidad a los pocos días, ¡o incluso horas!. Vamos, el caos personalizado. Nadie sabe ni cuándo, ni cómo, ni dónde, ni con quién. 

Como espectadores de una película (de terror o tragicomedia según los ojos que la vean), vamos tomando consciencia de que algún día tendremos que dejar la educación telemática para pensar en cómo será la vuelta a las aulas. Y si bien en un principio han surgido voces que han recalcado la idoneidad de trabajar el aspecto emocional por encima del cognitivo a la vuelta; cada día son más lo que recuerdan que para volver a las aulas es necesario pensar primero, en garantizar la seguridad de toda la comunidad educativa.


Somos muchas las personas que nos juntamos en los colegios o institutos. Empezando evidentemente por los niños, pero también el profesorado que tiene una relación de contacto y coordinación constante. Y además, todo el personal de la administración, el personal auxiliar, los cuidadores, cocineros y personal de servicios de comedor, etc. Por no decir, que a las entradas y salidas de los centros educativos, un número muy elevado de personas que no vamos a poder guardar las distancias de seguridad por falta de espacio, tendremos que aprender a convivir de un modo muy diferente. Un cóctel Molotov servido y en bandeja para la propagación de este virus tan resistente con el que llevamos más de dos meses y medio luchando desde el encierro, vuelva con más fuerza si no se hacen bien las cosas.

Lo primero que nos preguntamos los docentes y supongo que la opinión pública en general, es en qué condiciones nos van a pedir desde las administraciones que volvamos. Últimamente no hacen más que circular fotografías y vídeos del modelo educativo chino postpandémico y asistimos entre la perplejidad y la reflexión a escenas como esta:

Por tanto, y sin entrar a juzgar si este vídeo supone una visión realista de cómo se está desarrollando ahora mismo la vuelta a las aulas en China, supongo que en lo que estamos todos de acuerdo es que la desescalada educativa debiera producirse con el menor riesgo de salud posible, en las mejores condiciones sanitarias y fuera de peligro para cualquier persona, pero especialmente para los niños y las niñas. No cabe en cabeza alguna, que no se pueda volver a las aulas sin toda una serie de medidas que requerirán una inversión en material sanitario que evite que se propaguen nuevos focos de infección. Además, las medidas de higiene de los espacios físicos, deberían reforzarse notablemente, al igual que sucede en los hospitales. Pero más allá de las cuestiones principales de garantía de vuelta a un lugar seguro, básicamente, están también presentes toda una serie de circunstancias que pueden hacer de esta desescalada un éxito o un rotundo fracaso.

Educación telemática vs presencial y ratios.


Mucho se ha hablado recientemente de una vuelta a las aulas con un sistema educativo combinado de educación telemática con presencial. De este modo, el alumnado asistiría a los centros educativos menos días y se reducirían los porcentajes de contagio. Sin embargo, para esto sería necesaria una reducción de las ratios, cosa la cual, me extrañaría mucho que se planteara pues por tradición no se ha dado con anterioridad pese a su necesidad, en ausencia del COVID-19. El escenario del que han hablado muchos medios de comunicación después de declaraciones de la ministra Isabel Celaá, es de una ratio de 15 alumnos por aula que garantice un funcionamiento de los centros escolares al 50% de capacidad. Pero no se ha aclarado si se contratará personal educativo para respaldar esta reducción. Se hablan de hacer dos grupos por clase y repartirse en las aulas en horarios de mañana y de tarde y claro, el gremio docente no se ha hecho esperar en las reivindicaciones de perplejidad. Si ahora mismo, estamos trabajando el doble con el sistema telemático, ¿cómo vamos a poder sumarnos a este sistema que nos va a pedir el doble de horario presencial en las aulas? Si voy a tener un grupo presencial por las mañanas, otro por las tardes y en algunos días teletrabajo, sintiéndolo mucho, no me dan las cuentas.

Igualmente, vuelvo a insistir en que el modelo telemático, no me parece un avance, sino más bien una piedra en el camino. Hemos perdido mucho con la implantación de este sistema, pero no me quiero redundar porque lo he dicho por activa y por pasiva, el contexto del aula es insustituible. Igualmente, si hay que seguir y avanzar, solamente se me ocurre con esta fórmula: reducción de ratios, contratación de interinos/creación de plazas provisionales.

División en etapas educativas.


Lo que chirría un poco en las pocas noticias que tenemos a nivel educativo sobre la desescalada es la poca o mucha importancia que se le dan algunas etapas o cursos educativos como si el resto no fueran tan importantes. Para empezar, Educación Infantil, pasa a ser esa etapa educativa en la cual directamente los niños simplemente acuden para que sus padres puedan conciliar. Si ya poca importancia o ninguna se le daba a esta etapa educativa, ahora ya menos consideración se le otorga pensando que el único motivo para la vuelta sea que el alumnado no tiene con quién quedarse. Y, ¡ojo!, no es que esto no me parezca importante, pero si se hubiesen tenido en cuenta las medidas de conciliación necesarias previamente a la irrupción de la crisis del COVID, no se habría convertido esta etapa de aprendizajes trascendentales en un período educativo relacionado con el cuidado y no, con el desarrollo integral del alumnado. Además, el el caso de familias que tengan hijos con edades comprendidas entre los 0 y los 6, pero que tengan más hijos en edades superiores. ¿Cómo lo harían? Por no hablar de cómo se podría justificar que está trabajando o no para poder llevar a los niños al centro educativo.

Lo mismo pero a la inversa, sucede con 4º de la ESO y con 2º de Bachiller, que se han convertido de la noche para la mañana en los cursos académicos con mayor relevancia, haciendo las administraciones de ellos, la élite de la enseñanza.


Planes de Formación del Profesorado.


Considero que es imposible la vuelta sin Planes de Formación del Profesorado en materia TIC. Pero no las chapuzas que tenemos, que dejan en manos de la buena voluntad de algunos la actualización constante en la competencia digital, sino un plan integral y obligatorio que garantice que todo docente conoce y usa con destreza aquellas plataformas educativas de que dispone y que son seguras para el alumnado, es decir, las que nos proporcionan las administraciones y que están desarrolladas generalmente, por compañeros. Y no, no me vale que me digan meses después de emplear el modelo telemático que puede haber problemas de seguridad, como han hecho algunas comunidades autónomas. Lo lógico será invertir en capacitar al profesorado y empoderarlo para que pueda emplear las TIC sin problemas como este. Aunque de esto ya te hablé también aquí.

Planes específicos de mejora de la Convivencia escolar y revisión de los RRI y Planes de Protección.


El próximo curso escolar, o la nueva incorporación a las aulas no pueden estar exenta de un refuerzo significativo de la filosofía educativa de convivencia escolar. Pero claro, algo a lo que poca o ninguna importancia se le daba hasta ahora, no creo que cambie ni con este gravísimo caso de problemática social. No podemos olvidar que los niños acudirán a las aulas con graves carencias, problemas psicológicos, o bien pérdidas de seres queridos que influirán, como cabe esperar en su desarrollo. Pero igualmente lo habrán sufrido sus familias, que forman parte del modelo educativo, y los docentes. Es necesario crear rutinas y actividades específicas encaminadas a la vuelta a esa nueva normalidad que primen aspectos emocionales y de mejora de la autoestima y las relaciones sociales. Debería invertirse en dotar a los Equipos de Convivencia escolar de recursos y programas para la mejora de la convivencia escolar. Pero no estoy hablando de elaborar un protocolo más, que añada burocracia en nuestro día a día y deje a las administraciones en un lugar neutro y fuera de peligro. Me estoy refiriendo a apostar en un modelo integrador de la convivencia escolar de un modo pleno y no solamente desde un marco teórico, algo que ya se requería visto el aumento de cuestiones como el bullying en la actualidad.

Por otro lado, será necesaria una revisión de los Reglamentos de Régimen Internos de los centros escolares y de los Planes de Protección (o Autoprotección) para determinar cuáles serán las medidas a tomar para entradas, salidas y tránsitos en general; para el acompañamiento en las rutinas diarias de un centro escolar; para garantizar unas normas que hablen de seguridad.

Todos nos hemos echado las manos a la cabeza con las imágenes de la vuelta a los centros educativos en Francia, pero es que no queremos ver una realidad que está ahí. Este virus tiene toda la tendencia a volver el próximo curso escolar y para afrontarlo debemos estar preparados. No se trata de mostrarles miedo e indefensión a los niños, se trata de mostrarles seguridad, contemplando y reestructurando los ambientes comunes, el recreo. Es el mejor momento para reorganizar por ambientes o rincones, para trabajar en actualizar este tipo de documentos que se elaboran y no le vuelven a modificar salvo por la fecha.

Formación curricular en la situación actual.


Otro aspecto que me parece fundamental es el hecho de aplicar el currículum a trabajar activamente en el entendimiento de esta situación por parte del alumnado. Ante las circunstancias de desinformación constante en las que se suceden noticias que se desdicen unas a otras, bulos y demás contexto infoxicado; se muestra imprescindible educar desde una perspectiva científica desde las aulas. Solamente de este modo, conseguiremos ser cada día más fuertes para luchar contra el virus y ganar en confianza para saber qué medidas tomar en cada momento. Los niños deben ser educados en cuestiones higiénicas, medioambientales, científicas y éticas en esta crisis, para poder dotarles de herramientas que les ayuden a superar esta prueba y las venideras.


Y si crees que con esto ya está todo dicho, para nada. Dejo a mayores algunos puntos más con lo que reflexionar que sería necesario tener en cuenta para que la desescalada se hiciera con éxito.

  • Transporte y movilidad, caminos seguros para acudir a los centros escolares.
  • Acompañamiento del alumnado que pasa a una nueva Etapa Educativa.
  • Revisión metodológica y del concepto de evaluación.
  • Conciliación entre la vida familiar y la vida laboral, así como flexibilización de horarios por parte de las empresas.
  • Trabajo a nivel psicológico ante la indefensión aprendida de niños y niñas que conviven con una situación de peligro.
  • Importancia del juego social.
  • Problemáticas del uso prolongado de mascarillas.
  • Etc.
  • Pero también, responsabilidad por parte de todos. Esto no es una fiesta.

Fuentes.


Para elaborar este artículo he tomado como fuentes de referencia a las siguientes profesionales y su trabajo:

  • Miriam Leirós, docente de Educación Primaria e impulsora del movimiento #ReachersForFutureSpain y este documento elaborado por ellos mismos.
  • Aida Lorti, docente de Educación Infantil y asesora educativa.

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Esta es nuestra obligación hacia el niño: darle un rayo de luz, y seguir nuestro camino.
✓María Montessori

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