Si esta semana te has tirado de los pelos no sólo porque no has ido al Madresfera Bloggers Day 2018 , sino porque a mayores no haces más que...
Pues ya sabes, ¡anímate!
Si bien como docente siempre he tenido relación con niños desde hace un largo tiempo, nada es comparable a la sensación de protección que de ti emana cuando tienes tu propio hijo. Y para qué mentir, si pudiera, tendría muchos. Por varios motivos y sólo por uno en concreto, me encantan. Y realmente me encanta la etapa en que son recién nacidos. A pesar de la dureza, a pesar del trabajo y de las preocupaciones,... A pesar de las horas sin dormir. Esa fragilidad de cuando cuentan con días, totalmente dependientes de tus caricias, de tus abrazos, tus canciones y tu amor; es un momento único y realmente nada en tu vida vuelve a ser igual que antes de vivirlo.
Pues ya sabes, ¡anímate! Cada vez que veo un niño recién nacido, algo en mí se enciende. Es como si se iniciara una maquinaria que me r...
Por este motivo, desde Atención Selectiva queremos ofrecerte este nuevo artículo a modo de recurso acerca de los beneficios del club de lectura en educación en el aula; un modo de entender la competencia lectora desde la hermandad.
¿Qué es un club de lectura?
Los clubs de lectura ya comienzan a proliferar en nuestro entorno cotidiano. Primero que nada se han promocionado desde los colegios, principalmente apoyados por los Planes de Mejora de Bibliotecas Escolares, pero también son herramientas que emplean centros culturales asociados a Bibliotecas públicas, o incluso iniciativas privadas o del entorno familiar o de amistad. Y con la revolución de las nuevas tecnologías, incluso se pueden acceder a ellos desde Internet.
Sin embargo, no contamos con una gran tradición de este tipo de clubs en España, siendo más típicos de la tradición anglosajona, especialmente en Estados Unidos. Allí, los clubes de lectura son reuniones de amigos o simplemente personas que se conocen por su afición a la lectura y que se reúnen en casas particulares para disfrutar de un libro en concreto.
En cualquier caso, se entenderá por todo club de lectura a un grupo de personas que se reúnen en un lugar dado (biblioteca, centro cultural, colegio,...) y que comparten una lectura de forma periódica. Generalmente, llegan a un acuerdo sobre el número de capítulos o de páginas a leer y se reúnen para comentar sobre lo leído con cierta periodicidad hasta acabar el libro. Es bastante frecuente que exista la figura del moderador, que suele escoger el libro y que actúa, nunca como protagonista, sino como guía del proceso. En el caso del empleo del club de lectura en el aula o el centro escolar, el docente actuará como moderador, aunque dependiendo de la edad del alumnado, también ellos pueden turnarse para mediar en el debate de las opiniones.
La periodicidad de las sesiones del club de lectura suele ser de una semana y es fundamental la primera sesión en la que se entrega el libro a los lectores y que enciende esa llama motivadora que nos impulsará a leer el libro. Por otro lado, también es recomendable no castigar o reprochar que el libro no se lleve al día, pues puede crear un efecto de presión que lleve al abandono de la lectura. Hay que recordar siempre que lo poco que se pueda leer, es siempre un avance.
En todo caso, siempre hay que recordar que el principal objetivo de un club de lectura es que se disfrute de esta actividad sin presiones u obligaciones, mejorando la competencia lectora y la comprensión desde un punto de vista lúdico.
Beneficios del club de lectura en educación.
Mejora la competencia lectora.
Cómo resulta evidente, el club de lectura mejorará la competencia lectora ya que el carácter periódico de la lectura es el mejor entrenamiento.
Acerca a nuevas realidades, gustos, autores, géneros, etc.
El club de lectura es además, un buen momento para introducir en el aula nuevos gustos lectores no influenciados por el márketing o la cultura del entorno de los niños. Gracias a esta práctica, el alumnado podrá conocer nuevos géneros, autores o incluso formatos literarios.
Te ofrece nuevas versiones de una misma obra.
Uno de los principales beneficios del club de lectura es la lectura compartida. Cuando acabamos un libro generalmente tenemos una idea de la historia que nos cuenta, influida siempre por nuestra propia perspectiva de los hechos. Sin embargo, con las sesiones en las cuáles hablamos del libro en cuestión, podemos enriquecernos con nuevas maneras de ver una misma historia. El club de lectura hace que leas muchas veces una misma lectura.
Te une con tu alumnado.
Y muy relacionado con esto está el hecho de que leer un mismo libro y hablar sobre él, especialmente si este trata sobre algún tema de trascendencia o relevancia para la infancia; genera un vínculo especial. Y si no, que se lo cuenten a los responsables del movimiento #Soyxqsomos que con una lectura han unido a escolares de todas las edades y procedencia para luchar por la inclusión.
Es motivador.
Además, la lectura compartida es muy motivante. Pero no aquella lectura global en la que uno leía en voz alta y el reto seguían la lectura, reina de una EGB que poco entendía de estimulación lectora. Leer y comentar, leer y pensar sobre lo leído, leer y analizar, debatir, ser críticos, y sobre todo, disfrutar.
Fomenta la socialización.
Cómo es evidente, pertenecer a un club fomenta la socialización. Además, tiene cierto carácter exclusivo y ayuda a que niños con dificultades en la socialización se sientan parte de algo.
Trabaja la expresión oral y el respeto por las normas.
Pero la lectura no es la única beneficiada en el club de lectura. También la expresión oral se trabaja en las sesiones de debate y aunque no se debe forzar a nadie a participar, pues las intervenciones deben ser voluntarias y libres, sin presiones; cada ejercicio de debate es una práctica oral de por sí.
También los momentos de respeto de la palabra, de respeto de las opiniones de las demás, de respeto de turnos de participación y en general de la competencia social y cívica serán trabajados transversalmente con el club de lectura.
Es único y exclusivo. Une.
En general, tener un club de lectura, me lo vas a permitir del modo más coloquial, simplemente mola. Las experiencias que he tenido a nivel personal me han unido más con mi alumnado que esperaba con paciencia e ilusión al día del club de lectura. Se trata de un momento especial, que te hace formar parte de algo, no sólo al alumnado sino también al docente que participa. Y el hecho de leer al ritmo de los niños es agradecido, tanto como leer literatura infantojuvenil.
Así que si estás pensando en cómo motivar en el ámbito educativo para que tu alumnado lea, el club de lectura puede ser un gran aliado. Desde Atención Selectiva te animamos a implementarlo en el aula o en tu centro.
Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee.
En el momento en el que un niño lee por primera vez, un nuevo mundo se le abre con la fuerza de mil tornados. Parece increíble cómo somos ca...
3 añitos ya. Parece que han sido un suspiro, pero aquí estamos con las mismas ganas y con el mismo entusiasmo del primer día. Como en cada aniversario y como viene siendo costumbre, publico una entrada sobre el fenómeno de la selección en la atención, motivo por el cual surge este blog con esta primera entrada, la atención selectiva. Pero antes de entrar en faena no quiero dejar pasar la ocasión para agradecer a todos aquellos que han hecho de este sitio un lugar cada día, más grande. También a aquellos que literalmente me han desanimado a seguir, como por ejemplo algunas personas que cuando el blog cumplió dos años hicieron comentarios como "dos años perdidos, enhorabuena". Muchas gracias por encender esa motivación de mejora. También vosotros habéis sido de gran ayuda.
Y sin más, vamos a profundizar en este tema que me apasiona, la atención selectiva, en este caso ligada a un modelo pedagógico muy en boga y conocido por todos, la educación emocional.
Este 28 de febrero hará tres años que abrí este blog. Empecé de un modo muy espontáneo. Estaba embarazada y sabía, era consciente por prime...
El MIR docente, ese insulto.
No me gustaría alargarme nuevamente sobre este tema, pues no es el propósito de este blog, pero sí considero que es necesario hacer nuevas puntualizaciones sobre mi anterior artículo. Cuando escribes sobre temas polémicos, por lo general, sueles tener muchas visitas (este ha sido el caso); pero aun en el supuesto de no recibir ninguna, siempre se debe rectificar si la información aportada no es del todo correcta. Las negociaciones, decisiones y propuestas que se están tomando acerca de los venideros cambios en educación en España se toman a puertas cerradas. La información vaga, de un medio a otro, con el Twitter echando humo y gracias a la colaboración de personas que luchan cada día porque se conozca desde la opinión pública toda la verdad, vamos recibiendo notas. Estoy convencida de que nunca conoceremos toda la verdad sobre los auténticos motivos que impulsan la creación de este Pacto de Estado por la Educación; y mientras tanto, nos vamos conformando con lo poco que nos cuentan.
En mi caso, todo lo que he leído en prensa de diferentes colores y formatos, no ha sido suficiente para hacerme una idea real de lo que suponen los próximos cambios educativos, pero las teclas no deben parar. Necesitamos a más gente que escriba, porque la desinformación es generalizada. Por este motivo, retomo la temática del MIR docente, para hacer algunas puntualizaciones sobre el escrito anterior. Agradezco enormemente la ayuda de Enrique García (@FiQuiPedia) que con su labor en el blog Algo queda que decir realiza un gran trabajo informativo sobre la realidad político educativa del momento y con su asesoría me decido a concretar más sobre este MIR educativo.
La pasada semana, dentro del revuelo de una de las noticias de última hora en educación que más han hecho reaccionar a la comunidad docente,...
Allá donde se geste un grupo social, habrá debate, por tanto es más que aconsejable su uso para que los procesos de participación se den de un modo pacífico y tolerante. Especialmente en el caso de la escuela, pero también en otros contextos sociales donde los protagonistas son niños o adolescentes, el trabajo del debate es fundamental para ayudar a crear conciencias de respeto cívico social.
El debate se puede plantear como un trabajo individual, con una disertación de a dos; o desde el trabajo cooperativo, formando dos grupos que preparan una temática dada para discutir con el equipo contrario. En todo caso, se presupone dentro del debate ejercido para cada niño o grupo, tres momentos clave: la presentación o contextualización de la temática, el desarrollo del tema y las conclusiones o alegatos finales.
Se puede elegir si después de cada una de las partes, el equipo o niño interlocutor puede hacer preguntas, el tiempo de ejecución de intervenciones y respuestas o incluso si pudiera existir el elemento público. En el caso de fomentar el debate en el aula, éste resulta un contexto donde es fácil crear un público que intervenga a modo de preguntas, para favorecer un final donde se concluya con argumentos grupales y ambas partes lleguen a tomar acuerdos. Personalmente prefiero esta opción, y no que el público decida quién es el "vencedor" en el debate. Sólo se gana si se llega a un acuerdo, cediendo, escuchando, aportando y colaborando; aunque insisto, esta es una visión personal.
Desde Atención Selectiva siempre hemos defendido que a los niños, si se les da la oportunidad de hablar y debatir sobre todas aquellas cosas que forman parte de su mundo cotidiano (ejemplos de los que hemos tratado: niños y política, niños y prejuicio, niños y terrorismo,...), pueden sorprendernos sus respuestas adultas y maduras. Así que si estás valorando implementar el debate educativo en tu aula, con tu grupo escolar, en tu casa con tus hijos, en tu equipo deportivo, etc.; te animo a que te quedes y le eches un ojo a este Plan didáctico que hemos diseñado para crear debate sano con niños. Y como viene siendo de costumbre, nos apoyamos en una infografía diseñada desde la plataforma Piktochart.
Allá vamos.
Prepara previamente la temática.
En un debate con niños, el adulto es, generalmente, el moderador, la figura que trata de equiparar las posturas para que estas sean correctas y así poder llegar a un acuerdo final o conclusiones. Para que un debate se desenvuelva en esta línea es importante prepararlo con antelación. Deberemos dar a conocer la temática a los niños con el tiempo suficiente para que se familiaricen con ella y desarrollen una opinión al respecto.
Es interesante, como ejercicio de partida, la realización de presentaciones de temáticas dadas. De este modo, el niño estará habituado a expresarse con propiedad públicamente, a analizar y sintetizar información relevante, a dominar la oratoria en relación a modos de presentarse, argumentar, concluir, etc.
Cuando la presentación de un tema trabajado está dominada, la introducción del debate formal es más sencilla, pues el niño conoce el modo de búsqueda de información necesaria, su síntesis, el aprovechamiento de datos relevantes, etc. En este momento es importante trabajar con los niños en la formación de sus propias opiniones ayudándoles a analizar la información de una manera crítica, empleando diferentes materiales (periódicos, Internet, revistas, libros, enciclopedias), corroborando datos, etc.
Fomenta la escucha activa.
Generalmente a los niños incluso más pequeños les encanta debatir, pero no es lo mismo debatir que dar tu opinión. Para ello es necesario escuchar. Si no fomentamos la escucha activa en el aula, difícilmente podremos conseguir que se establezca el buen debate, aquel en el que las posturas se complementan para llegar a un acuerdo y sumar puntos de vista.
Se puede promover la escucha activa desde la toma de conciencia de la palabra, desarrollando la audición. Los comentarios de texto desde una audición también ayudan a manejar este tipo de concentración tan necesario para los niños de hoy en día, que quizás gozando de protagonismos típicos de la edad y del momento que les toca vivir, no suelen estar muy acostumbrados a escuchar con atención. Otro tipo de audiciones irían desde las obras teatro hasta la música. En un mundo tan visual, nos estamos dejando de lado un elemento clave en la comunicación como es la escucha, por tanto ésta debe ser trabajada para su desarrollo más óptimo.
Establece normas y rutinas.
Para crear un buen debate será necesario establecer claramente los tiempos de intervención, siempre en función de la edad de los niños. Además, deberemos clarificar cómo serán las intervenciones. No es lo mismo crear un debate con una única exposición de argumentos, que favorecer la réplica a estos o debatir idea por idea hasta llegar a una conclusión final. Como te comentaba previamente, también será necesario que se establezcan los turnos de preguntas y quién las formule, así como todas las consignas establecidas. Las normas deberán ser conocidas de antemano para que los niños lo tengan en cuenta a la hora de preparar el debate. Así, practicaran previamente amoldándose al tiempo que se establezca para cada turno, si se reparten los argumentos o eligen a un portavoz, etc.
Igualmente deberán tener en cuenta las normas de respeto en los turnos de palabra, debiendo quedar bien claro desde el principio si el incumplimiento de este tipo de reglas pueda tener una penalización, por ejemplo perder un turno de expresión o una disminución del tiempo disponible.
Contextualiza con el currículum.
El debate es un recurso que nos ayuda para alcanzar múltiples estándares de aprendizaje relacionados con diferentes materias. Desde su perspectiva competencial nos ayuda a mejorar en el ámbito lingüístico por su relación con la expresión oral. De este modo, se desenvuelven de un modo activo aprendizajes relacionados con el vocabulario, la sintaxis, la argumentación, la expresión oral, etc.
Pero además, cualquier temática relacionada con cualquier otra materia puede ser empleada para trabajar de un modo globalizado. Debatir sobre los beneficios del reciclado, o sobre la importancia de industrialización, o incluso sobre la aplicabilidad de la regla de tres en la vida cotidiana, son ejemplos de debates con los que además de mejorar la competencia lingüística se está promoviendo ma mejora de otro tipo de competencias.
Con relación a la competencia de aprender a aprender, más concretamente, el debate es un método de aprendizaje que ayuda a estructurar, resumir y organizar ideas, y no sólo las resultantes de la preparación de su punto de vista sino también de las que escucha. Al niño que debate se le entrena para que seleccione información relevante de su compañero en el momento de la escucha, por tanto en este momento, se favorece de manera importante la atención selectiva.
Otras competencias como la digital se verán reforzadas en el trabajo de la búsqueda de información.
Favorece la autoconfianza.
Sin embargo, a pesar de los beneficios y de la riqueza de este recurso, será necesario trabajar también la autoconfianza de los niños si queremos que los debates estén equiparados y sean armónicos. Hay que tener en cuenta que los debates son, en muchas ocasiones, los desencadenantes de prejuicios, vergüenzas e ideas preconcebidas y limitantes sobre uno mismo. Es natural que al principio les cueste a niños que no están habituados a hablar en público o que no les guste ser el centro de atención.
En todo caso, será positivo mostrar el talento de cada uno con sus puntos fuertes en el ejercicio de la oratoria, que pueden ir desde una modulación concreta de la voz, el énfasis en las pausas, una pasión desmedida, una tranquilidad aplastante en las réplicas,... Cada niño tiene su estilo.
Potencia un buen clima y deportividad en el aula.
Para no tener momentos incómodos o enfados entre participantes, es necesario establecer un buen clima ambiental. En el caso de debates escolares es fundamental que exista un trabajo previo de habilidades sociales, trabajo de grupo y de relación entre iguales. Es decir, es necesario que el aula tenga una convivencia trabajada. Plantear el debate con un grupo desestructurado, donde es habitual que se sucedan conflictos desde lo cotidiano, no es muy recomendable.
Por otro lado, la comparativa con la deportividad a la hora de afrontar la superioridad del otro en el debate, es muy importante. Es necesario hacer entrever que en un debate no hay ganadores ni derrotados y que es más importante mostrar respeto por el interlocutor que simplemente llevar la razón.
Es importante también favorecer el clima del mismo debate, colocando y empleando los materiales de los que disponemos para su optimización. Reestructurar mesas y sillas, facilitar libros de consulta y tablets u ordenadores, emplear blocs de notas y post-its para la organización de la información, o incluso, ¿por qué no?, emplear vasos y botellas de agua para hidratarse serán elementos a tener en cuenta para que el ambiente sea lo más ideal posible.
Procura llegar a un acuerdo o conclusión grupal.
Dentro de las normas y rutinas que especifiques para tu propio debate, procura llegar a un acuerdo entre las partes. Tanto si es un debate a dos, como si es un debate entre todo el grupo, es importante llegar a acuerdos en los que encontrar posturas comunes. De esta manera se estará trabajando de modo cooperativo y democrático, lo cual proveerá de estrategias sociales a los niños que lo empleen.
Trabaja la creatividad y la improvisación.
Los debates a día de hoy también deben de tener algo del momento en el cual vivimos. El elemento creativo debiera estar inherente a todo tipo de aprendizajes competenciales en la actualidad y por ende, esto es también extrapolable al debate. Dar ese toque de espontaneidad, de frescura, aportar un dato diferenciador, emplear una referencia distinta (un poema, una canción, un rap, una dramatización, etc.), serán un modo de crear debate, más que de hablar por hablar. Y buscar elementos como el discurso motivador, como el manejo de las emociones, de que el oyente sienta empatía con tu relato y no perder la postura, no están reñidos con la improvisación. Esta puede ser una gran aliada para el manejo de la oratoria y es el preludio del dominio de la expresión oral.
Y por el momento, esto es todo. Así que si te has decidido a emplear el debate en tu aula, con tu grupo de treatro, con tus hijos, en una fiesta, ya tienes tu plan didáctico para que todo vaya sobre ruedas y recuerda:
La meta de una discusión o debate no debería ser la victoria, sino el progreso.
Debatir es un ejercicio que nos acerca a numerosos aprendizajes. Desde el fomento del respeto de las ideas a la libertad de expresión en un ...
Como el año pasado, el día 8 de este mes recibí la noticia por parte de Madresfera , la comunidad de bloggers, vloggers y podcasters de e...
MIR = Médico Interno Residente.
MIR es el acrónimo que emplea el sistema sanitario español para reconocer al personal del ámbito de la medicina que realiza su especializaci...
Y en relación a su trabajo con la conformidad u obediencia, y manteniendo un nexo de significado con una de nuestras últimas entradas sobre el Síndrome de Procusto, hoy queremos analizar un síndrome que afecta a muchas personas en la actualidad y que tiene una gran repercusión en la infancia y adolescencia. Se trata del Síndrome de Solomon, una característica psicosocial, más asociada a la tradición del desarrollo personal y del coaching social, que nos muestra porqué nos limitamos y nos ponemos trabas para triunfar o simplemente destacar.
Síndrome de Solomon.
El síndrome de Solomon consiste en la elección de conductas determinadas por la evitación a destacar o sobresalir dentro de un grupo social. Este tipo de comportamiento, orientado a evitar ser diferente o a mantener enfoques creativo divergentes, suele ser característico de personas con baja autoestima y falta de confianza, aunque nuestro sentido de pertenencia al grupo lo personaliza vía ADN en una generalidad aplastante.Para ir comenzando a desglosar cómo este síndrome nos afecta, baste con el experimento del mismo Solomon Asch para demostrar que las opiniones de nuestros grupos sociales de influencia son más determinantes que nuestras propias opiniones.
Como puedes comprobar, resulta abrumadora la realidad de este estudiante del propio Solomon, quien fue objeto de una situación experimental fundamentada en el engaño. Sus compañeros, conocedores de la realidad experimental, actuaban para generar un ambiente en el cual su compañero se mantuviese firme en su postura. Al menos eso era lo que Asch pensaba que sucedería, pero el resultado fue realmente espectacular y contradictorio a sus suposiciones.
Las personas aquejadas con el Síndrome de Solomon se pondrán todos los obstáculos necesarios para mantenerse iguales a la mayoría, sin despertar la mínima envidia, sin ser motivo de desajuste en las normas sociales establecidas por sus grupos de referencia. Nunca aportarán una idea creativa en el trabajo, tampoco defenderán un argumento contario o polémico en su círculo de amigos, no propondrán un plan fuera de lo cotidiano en su ambiente familiar o de pareja. Donde hay armonía dentro de lo mundano, una persona que elige no destacar se guarda para sí un universo desconocido de lo que podría ser y no será.
En este punto, probablemente creas, a mí no me pasa... Bien. El experimento de Solomon retratado en el vídeo que se muestra más arriba concluyó que en un 75% de los casos, el último elector se dejaba influenciar por el grupo. Tres cuartas partes de los sujetos experimentales se dejaron influenciar por el grupo y aunque este estudio no es ni mucho menos extrapolable a toda la población o a todas las situaciones; te da una idea curiosa de cómo este experimento podría replicarse en un colegio o en un instituto. ¿Me acompañas?
Síndrome de Solomon en la infancia y adolescencia.
Si Solomon hubiese escogido a niños para realizar su experimento, probablemente sus resultados hubiesen sido cuanto menos diferentes; pero no porque ese 75% se hubiera hipotéticamente reducido, sino porque dado un mayor sentido de pertenencia en las edades infantiles, seguramente hubiese aumentado considerablemente. Como comentábamos hace dos semanas sobre el Síndrome de Procusto, durante nuestra infancia, el concepto de envidia es muy habitual. Desde nuestro primer año de vida, desarrollamos este dolor por no poseer lo que tienen los demás, por ver felicidad en el rostro de los otros. La envidia y su gestión forman parte de nuestro día a día cuando somos más niños, pues sumidos en el egocentrismo típico de la etapa, tendemos a sentir envidia por aquel que sobresale.En este sentido, también es habitual, y visto desde el lado opuesto, que una vez vivenciada la envidia y sus consecuencias, temamos la opinión que los demás tengan de nosotros. Es decir, un niño envidia lo que no tiene y visualiza en el otro, y esto genera un movimiento de respuesta conductual basada en hacer que este otro no lo tenga, que no destaque, que no sea superior o mejor. Mediante la mofa, mediante la burla, mediante la agresión, a todo el que sobresalga se le tenderá a menospreciar. Y este comportamiento no es individual, sino que muchas veces se ve apoyado por el grupo social. Por ejemplo, un niño que es especialmente bueno en la competencia matemática, podría desarrollar envidia en aquellos compañeros a los que no se les da tan bien por el motivo que fuere. De este modo, pasará a ser el chapón, se minusvalorizará su capacidad argumentando que se pasa todo el día estudiando para logar objetivos académicos altos, que está enchufado por el profesor,... Bastaría con que tan sólo uno de sus compañeros incidiera en este tipo de comportamiento para que muchos en esa misma situación de envidia por los méritos ajenos, se sumaran en el menosprecio. Pero, ¿qué sucede con el niño que tiene talento matemático? Pues muy sencillo, ante la presión social de grupo puede actuar de dos maneras. Rebelándose, discutiendo, dándose mérito o increpando incluso desde indiferencia (los menores de los casos); o bien, si éste atiende al Síndrome de Solomon, directamente empezará a camuflar su talento para no volver a destacar nunca más en este contexto.
Sí, muchos talentos se desperdician en la niñez y adolescencia por la adaptación al grupo, y en muchas ocasiones, ni padres, ni docentes, se percatan. Tememos la respuesta de nuestro grupo de referencia. Los niños no quieren ser los diferentes, la oveja negra del rebaño, y en la adolescencia especialmente tienden a la polarización. O bien se desmarcan de toda moda de su grupo de influencia, o bien, se adaptan como camaleones a la situación de la masa gris y anodina arrastrada por las modas.
Temer a la respuesta de grupo.
La violencia relacional (aquella que se da cuando el grupo aparta a uno de sus integrantes), se sabe hoy en día es peor que cualquier tipo de violencia física y psicológica. Lo que más tristes nos pone es que nos aparten de nuestros grupos de referencia. Por este motivo, el Síndrome de Solomon es muy habitual en nuestra sociedad, especialmente en la infancia, ya que tememos la respuesta de los otros ante nuestros triunfos y éxitos. Es muy normal y entra dentro lo cotidiano, que los niños se pongan trabas y obstáculos a la hora de conseguir sus metas si están dentro de la dinámica del Síndrome de Solomon. De hecho, es más que normal que un niño llegue incluso a suspender pruebas académicas solamente por sentirse más integrado en un grupo.
Además de esto, el miedo al ridículo también hace desaparecer muchos talentos, especialmente en las artes. Cuando un niño vive con pasión un modo de expresión artística, muchas veces es visto como el bicho raro, desde la incomprensión de aquellos que no se expresan del mismo modo. Por este motivo dejamos de dibujar y de cantar, porque rápidamente nos hacemos con ese elenco de frases hechas al más puro estilo "no tengo oído", "se me da fatal dibujar", "me muevo como un pato mareado",...
Sea como fuere y en cualquiera de estos contextos, el triunfo siempre es visto como un elemento distorsionador, que separa del grupo, y ante este hecho, la toma de decisiones y la elección de conductas de muchos niños y adolescentes se ve modificada.
Creer en los talentos, la mejor solución.
Lo mejor que podemos hacer para que nuestra infancia no caiga en comportamientos gregarios es manejar y ejercitar la fortaleza de las propias ideas, y trabajar en la asunción y la valorización de los talentos que cada uno posea per se. Es importante trabajar en el respeto de las ideas propias y ajenas, independientemente de nuestros ideales de partida, para evitar tener grupos homogéneos en las aulas o en cualquier contexto. Nuestra infancia debe ser diversa y sobresalir en función de sus destrezas personales, tanto como por sus medios de expresión fundamentales.
Buenos ejercicios para mantener ideas firmes y no dejarse manipular por modas o por el arrastre del grupo social son el debate, las presentaciones orales y la defensa de hipótesis, la filosofía en general o el análisis de noticias de actualidad. Estos tipo de actividades ayudarán al niño que manifiesta Síndrome de Solomon, desde la perspectiva de la confianza en sí mismo, y al que posee Síndrome de Procusto, a respetar las opiniones de los demás.
Además, dar a conocer los diferentes modelos de expresión desde la libre creación y sin manipulación (pintura, música, escritura,...), dando herramientas pero siempre desde el valor de las manifestaciones, será fundamental para mantener ese creer en uno mismo. Mostrar a cada niño sus talentos y el camino para que lleguen a la mejor versión de sí mismos, personalizar el éxito en cada niño, para que no tengan que camuflarse con la sociedad en la que les toca vivir.
La tendencia a la conformidad en nuestra sociedad es tan fuerte que los jóvenes razonablemente inteligentes y bien intencionados están dispuestos a llamar negro al blanco. Este es un motivo de preocupación. Plantea preguntas sobre nuestras formas de educación y sobre los valores que guían nuestra conducta.
Uno de los psicólogos sociales con mayor trayectoria de nuestra historia es, probablemente, el estadounidense de origen polaco, Solomon Asch...









