domingo, 14 de abril de 2019

Trabajando la atención selectiva desde la desconexión.

El enfoque que desde siempre se le da a la atención selectiva desde este blog, es eminentemente didáctico, y por extensión aplicado a la educación en la infancia. Sin embargo, no nos podemos olvidar que la atención selectiva es un proceso que afecta a todas la edades del individuo. En este sentido, este no es un artículo relativo a la infancia, aunque sí es didáctico o relacionado con lo educativo y una vez más, tendente al ejercicio de la mejora de la atención.

En los últimos años, muchos son los que empiezan a desconectar de los dispositivos móviles, pues claro queda que estos han ocupado una parcela muy demandante de nuestras vidas. En este sentido, casi es trending, paradójicamente, la desconexión, el volver a lo de antes, a reconectar con la vida 1.0, el estar más en contacto con la naturaleza o el hacer una cura de lo tecnológico básicamente. Y a mí me ha llegado este momento, lo tengo muy claro. He notado que en el último año y medio estoy demasiado presente, demasiado centrada en lo tecnológico y que echo demasiada mano del móvil para resolver todo tipo de retos o problemas cotidianos. Siento que ya no soy nada sin Google y que las redes sociales han ido ganando terreno en mi tiempo y esto necesita de una reflexión.

Este fin de semana comienzo un período vacacional. Como sabrás, y si no, te lo cuento; soy docente y comienzo el tiempo de descanso entre el segundo y el tercer trimestre. Así que esta vez siento que debo desconectar no solamente del trabajo, sino también de otras ocupaciones que me restan tiempo de ocio. Esto no es más que un entrenamiento, pues este año se acerca pronto el verano, y quiero estar preparada para una desconexión de verdad, una que durará dos meses. Sí, dos meses sin redes sociales, sin tecnología. Nunca sin escribir, pero sí que tengo el objetivo de probarme este verano.

Pero además, esto no es todo. Creo rotundamente que debo incidir de manera personal en el trabajo de mi atención selectiva, que se resiste grandemente por el uso de dispositivos móviles, motivo por el cual comienzo este proyecto de vida 1.0. Quién más indicada para predicar con el ejemplo que yo, que me paso la vida reflexionando sobre un ejercicio sano de nuestra atención. Así es como lo veo, así es como voy a trabajar más mi atención selectiva, desde la desconexión.


Atención selectiva y uso de dispositivos móviles.


El uso de los dispositivos móviles ha cambiado nuestra vida, especialmente el uso del teléfono móvil. Para un porcentaje elevadísimo de la población es habitual no salir de casa sin el móvil, consultar las redes sociales cada cierto tiempo, estar alerta acerca de la recepción de emails o whatsapps, etc. Pero también comienzan a ser habituales las escenas de personas deambulando por la calle móvil en mano sin prestar atención a lo que ocurre a su alrededor, los transportes públicos con personas totalmente idas y conectadas con sus móviles al más puro estilo zombie, ver un concierto por una pantalla teniéndolo delante, acudir a una conferencia y radiarla por redes sociales, ver la televisión con el móvil al lado, tomar el café sin hablar ni ver a tus interlocutores, etc. Cada quién sabrá en qué punto se encuentra y no es cuestión de juzgar, pero lo cierto es que este tipo de prácticas habituales a día de hoy están favoreciendo que nuestra atención vaya en detrimento de nuestra conexión en la vida virtual, para la que muchas veces prestamos muchos más recursos atencionales.

Como es evidente, hay franjas de edades determinantes y no todo el mundo encaja en esta idea de hiperconexión, pero todos sabemos de lo que hablamos cuando se dice que se necesita desconectar. Aunque no seamos conscientes, lo cierto es que el tipo de atención que empleamos mayoritariamente a la hora de usar y abusar de los smartphones es la atención dividida. En síntesis, dividimos nuestros recursos atencionales entre el dispositivo móvil y lo que sucede a nuestro al rededor. Este tipo de atención mantenida en el tiempo es agotadora, pues lo tipificado como normal es centrarnos es un estímulo para ser realmente conscientes de este, para lograr foco e incluso disfrutarlo, vivirlo, sentirlo. Pero cuando hablamos de las nuevas tecnologías, generalmente estas tienden a la división de los recursos atencionales, algo que está favorecido por el modelo económico social y de ocio. Si lo analizamos bien, la publidad domina nuestras vidas, por este motivo un teléfono móvil es un lugar idóneo para vender, para entrar en tu mente a golpe click y para que hagas lo que hagas mantengas esa idea de necesidad de compra. Esta es la fórmula de redes sociales, apps, videojuegos, etc. El ocio fácil que te pide inmediatez, rapidez y que dividas tu atención. Te hacen creer que puedes emplear el móvil en situaciones cotidianas de tu vida. Si estabas limpiando la casa, un minutito para ver el Facebook; que estabas estudiando, voy a ver si googleo esta duda y a los veinte minutos vuelvo a la red social; en la consulta del médico mientras espero, envío unos mails y no me entero si me pasa el turno, etc. En una línea imaginaria en la que uno de los polos es limpiar la casa, ¡ojo!, porque el otro es mientras conduzco. Nos hacen creer que puedes emplear el móvil y atender a tu alrededor al mismo tiempo, pero esto no es posible, porque este tipo de atención no está focalizada al cien por cien.

Son múltiples los estudios que están determinando los peligros del uso de dispositivos móviles en relación a la atención, pero por citar, me gustaría destacar este estudio publicado en la revista Educational psychology, para empezar. En este experimento de la Universidad de Rutgers, recogido aquí en esta publicación de El Periódico de Ctaluña, se desarrolló una situación experimental en la cual dejaron que algunos alumnos de la facultad acudieran a una clase concreta con dispositivos móviles, mientras que a otros se les pidió que no los usaran en la hora y media de duración de esta asignatura. Al finalizar cada sesión, se les realizaba una prueba sobre el contenido de la materia impartida. Los resultados de estas pruebas parciales no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos, sin embargo el estudio recogió una evidencia para con la prueba final del semestre. Las calificaciones del grupo que dividía su atención empleando el uso de las nuevas tecnologías en el aula, fueron esta vez, significativamente menores en comparación al grupo que atendía selectivamente al profesor en exclusividad. El equipo encargado del proyecto llegó a la conclusión de que el uso de dispositivos móviles no solamente reduce los resultados de las pruebas académicas por la división de la atención, sino que también perjudica la memoria a largo plazo.

Pero esto es solamente es la punta del iceberg. Otro estudio de la Universidad de Texas asegura que la mera presencia de teléfonos móviles afecta a la capacidad cognitiva, como recogió en su día La Sexta. Este estudio está relacionado con la adicción inconsciente que producen las nuevas tecnologías. La situación experimental que contó con más de 800 sujetos, consistió en la realización de diferentes actividades en un ordenador con el dispositivo móvil cerca, en la mesa, en un bolsillo o en una habitación. Como habrás imaginado los mejores resultados fueron obtenidos por el grupo de sujetos que dejaron sus teléfonos móviles en otra habitación, mientras que los peores resultados en relación a esa serie de pruebas que requerían de una atención selectiva, concentración y foco, fueron para los sujetos que tenían en móvil encima de la mesa (aunque dado la vuelta).

Y podría seguir así citando múltiples estudios que llegan a la misma conclusión. Los dispositivos móviles no son el enemigo, pero usados de un modo poco coherente producen una división de la atención que resulta nefasta para nuestrqa capacidad cognitiva.

Otros efecto del abuso de dispositivos.


Además, el uso de dispositivos móviles en las actividades cotidianas perjudica no solamente nuestra atención, sino que está relacionado con problemas de reeducación corporal hasta el punto de que ya existen tendinitis específicas en los dedos pulgares por un abuso del teléfono móvil. De verdad que nuestra sociedad se torna lamentable si analizamos únicamente este dato. También, la necesidad de inmediatez en las respuestas de emails, comentarios en redes sociales y otras notificaciones, provocan un claro estrés en los usuarios. Por no hablar de la exposición a las pantallas, la cual puede provocar problemas en la vista, y en relación al sueño tres cuartos de lo mismo. El tipo de luz de las pantallas de los dispositivos móviles son un engaño a nuestro cerebro, que entiende que todavía es de día y se mantiene alerta.

Como ves, todo son motivos para descansar de costumbres tan perjudiciales como llevarte el móvil a la habitación.


Cómo deconectar.


En mi caso, así es como lo haré. Simplemente desconectaré todas las aplicaciones del móvil que considero distractores de la vida cotidiana, con especial hincapié de las redes sociales y apps de juegos o de uso poco productivo. Únicamente dejaré el Whatsapp, eso sí, silenciado, el cual veré en dos franjas horarias, una de mañana y otra de tarde noche. El teléfono lo guardaré en un cajón y me prohibiré también (y esto me va a costar), leer cualquier tipo de artículo o bibliografía relacionada con el mundo de la educación o de la psicopedagogía. Solamente podré leer libros para divertirme y escribir. Nada más. Pero quiero hacerlo sin mentirme a mí misma, porque una parte importante de la desconexión es también desintoxicarse del exceso de información que circula por las redes. El ordenador solamente lo usaré para escribir de modo creativo, no formato artículo y para alguna tarea de mi trabajo sin necesidad de recurrir a bibliografía didáctica.

Y esto es todo. Lo escribo muy alegremente, pero sé que me va a costar pues soy una persona muy tecnológica. Aún con todo, estoy decidida. Mañana empiezo, libre de distractores tecnológicos y más centrada en mi vida real, la esencial e importante. Una semana para reactivarme y probarme a mí misma, para un propósito mayor. Lo escribiré, lo mostraré, por si estás interesado.

La tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso.

Christian Lous Lange.


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1 comentarios

  1. Me uno al reto pero solo un día.Mañana copiaré tu idea si lo consigo ese sera mi real descanso de los miércoles a partir de ese momento.suerte

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