Educación domingo, 6 de enero de 2019

Infoxicación y educación.

La información y su manejo siempre ha sido una máxima de las sociedades del conocimiento, pues el dominio de toda una serie de datos por parte del individuo, pueden marcar a día de hoy, la diferencia entre el saber y el engaño, el desarrollo y la involución, el avance y el aislamiento. En otras ocasiones hemos reflexionado sobre el reciente auge de la desinformación y la necesidad de divulgación en educación, así como la relación entre esta desinformación y el control que ejercen los poderes político financieros. Pero este es un tema con numerosos matices, y siento que no me repito al hablar de infoxicación, la nueva terminología empleada para denominar la sobrecarga informativa.

Si ahora mismo quisiéramos informarnos sobre una temática dada, pongamos por ejemplo este mismo término "infoxicación", tendríamos un total aproximado de unos 247.000 resultados en Google. Como es evidente, no todas las entradas serán relevantes, algunas incluso estarán escritas de un modo carente de contrastación con las fuentes originales, otras no abordarán la temática de un modo científico, etc. Pero la realidad nos plantea una situación primaria devastadora. ¿Tenemos más información de la que necesitamos? 




Infoxicación.


Infoxicación es una terminología propuesta por primera vez por Alfons Cornella, físico, escritor, consultor sobre innovación, conferenciante y un largo etc. de líneas que podrían hablar de su gran currículum profesional. En palabras del mismo Cornella, infoxicación es 

recibir centenares de informaciones cada día, a las que no puedes dedicar tiempo. Es no poder profundizar en nada, y saltar de una cosa a la otra. Es el "working interruptus". Es el resultado de un mundo en donde se prima la exhaustividad ("todo sobre") frente a la relevancia ("lo más importante").


Por este motivo, he decidido retomar la importancia de la selección de contenido relevante y de la contrastación de las fuentes; porque creo que en nuestro momento actual es imprescindible seleccionar el contenido con el que vamos a trabajar, impulsando el movimiento de la atención selectiva también en este aspecto. Qué mejor manera de empezar el año que escribir una vez más sobre la selección en la atención, en este caso en torno a la infoxicación.

Un exceso de información afectará como es evidente a nuestros procesos atencionales, que como en cualquier tipo de sobrecarga, pierden activación. Si yo tengo que averiguar sobre una terminología en concreto y tengo cientos de miles de lugares donde poder empezar, lo lógico es que seleccione aquellos que me resultan más relevantes, o de lo contrario, conforme vaya estudiando más opciones, la capacidad de procesamiento de mi cerebro se bloqueará, porque no tendré más espacio. Por este motivo, en la actualidad y en relación al conocimiento, lo principal para dominar el acceso a la información es la selección de contenidos.

Por si todavía no ha quedado clara la terminología, que es más que evidente, te recuerdo sobre ese ejercicio que planteo en este vídeo para entender el fenómeno de la atención selectiva, en relación a lo educativo y la selección de la información relevante.



Infoxicación y educación.


Desde hace un largo tiempo vengo recordando que los procesos atencionales para el procesamiento de la información nos pueden ayudar como filosofía de vida a la hora de entender los procesos psicosociales con los que convivimos, y este 2019 lo empiezo añadiendo el apunte del conocimiento. En esta sociedad hiperconectada, como explico en el vídeo, es de justicia formar al alumnado en la selección de la información de una manera seria y consciente, lo mismo que es primordial que nosotros mismos, como docentes, lo hagamos también. Los mecenas del cambio educativo no siempre atinan con la contrastación científica, defendiendo a capa y espada el último artículo viral de Facebook, la foto con más likes de Instagram o el estilo de moda en Pinterest. En otras ocasiones hemos hablado de la importancia a la hora de contrastar la información. Un mal uso de los contenidos y de su estudio nos llevarán a procesos nefastos como esta infoxicación que ocupa el tema central del artículo de hoy.

Explica Cornella, y esta esta es una verdad reveladora, que podemos afirmar que estamos infoxicados, cuando no somos capaces de absorber más información, de asimilarla, y nos dejamos influenciar por la información o los contenidos que marcan nuestras personas de referencia (amigos, familiares, expertos o personas que creemos entendidas; pero siempre ese círculo cerrado). Sin embargo, más reveladores son los efectos de la infoxicación que se generalizan actualmente en nuestra sociedad. Me estoy refiriendo al uso de la lectura hipertextual, que empezamos a ver incluso en los niños. Se trata de un tipo de lectura que va dando saltos, nada consciente ni atenta, derivada de la lectura en línea. Ya te he hablado de esto cuando escribí sobre SEO (optimización de los sitios web), pero no quiero profundizar para no herir sensibilidades, porque sé que no interesa. El estilo de escritura para hacer esa "experiencia agradable" para el lector, contamina nuestros procesos atencionales y llena de infoxicación nuestra biblioteca digital a golpe de click.

Es importante entender que en la actualidad existen varios problemas graves relacionados con la infoxicación. Por un lado está la facilidad con la que damos valor a determinados contenidos y por otro la falta de atención a la hora de leer un texto. Ahora mismo, cuando leemos, muchos somos lo que empezamos por el párrafo destacado, por la letra en negrita  o por la enumeración de puntos. Es necesario volver al libro físico, leer pausadamente, concentrados en comprender el sentido general y no solamente el superfluo. Es necesario recuperar ese leer desde el principio y leer por leer, no para tener más información, sino para ser eficaces y para entender, al fin y al cabo.

Ante una situación de infoxicación, en la que creo que muchos nos podemos sentir identificados, es necesario actuar. Cornella define el término en 1999. ¡Esto es hace veinte años! Hace dos décadas que se viene advirtiendo de una situación que está definiendo una realidad aplastante en la actualidad y que se agrava con el paso del tiempo, pues el contenido on line va en aumento progresivo. Por esta razón es necesario, más que nunca, ser críticos con la información y revisar nuestro modo de acercarnos a ella. Algunos buscadores como Dialnet, Google académico o Academia.edu pueden ayudarnos a contrastar información, pero la creciente demanda de estudios hace temblar las bases de la certeza. Esta misma semana he leído (y no citaré esta fuente) un artículo con el siguiente titular: "Las novias regañonas son buenas para la salud". Basado en un supuesto estudio de la Universidad Michigan, se puede llegar a afirmar que ser un fastidio para la pareja, es positivo.

Es necesario tomar conciencia del problema y actuar con seriedad desde varios puntos de vista, pero en lo relativo al elemento educativo, necesitamos reconvertirnos los docentes en un primer lugar, para luego enseñar a nuestros alumnos a seleccionar la información que realmente es relevante, necesaria, importante. El gran reto de nuestra era ya no es transmitir contenidos, sino transmitir porqué este contenido es válido y porqué este otro no, porqué este está desfasado, porqué este otro es una simple moda o porqué este ni lo vas a leer. En síntesis y para concluír, el mejor remedio `para la infoxicación, será la misma educación. Cambiar la perspectiva, nos hará libres de síntomas.

El auténtico genio consiste en la capacidad para evaluar información incierta, aleatoria y contradictoria.

✓Wiston Churchil.

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