Mediados de julio, una fecha importante en los calendarios y agendas de miles de opositores en materia de educación, que cruzan los dedos para ver si este año obtienen plaza en el concurso oposición al cuerpo docente de las diversas comunidades autónomas del estado español. Y nunca mejor dicho, cruzan los dedos, pues es una opinión bastante mayoritaria, que la suerte juega un papel decisivo en el sistema actual de oposiciones, convirtiéndose en la baza ganadora de la tan ansiada plaza. Pero por si esto fuera poco, la fama de falta de transparencia y de sistema obsoleto en el actual sistema de oposición, este año, se suman a la larga lista de polémicas en las que se ve envuelto el modo de evaluación pertinente. Desde especialidades en las que se tiene que repetir el proceso, hasta voces de tongo que se avalan con el respaldo de los medios de comunicación; este ha sido el año que más ha trascendido la idea de que el actual sistema de oposición tiene que cambiar.
Pero si ya en el sistema educativo actual existe diversidad de opiniones en relación a metodologías o enfoques didácticos, el sistema de oposición docente no se queda atrás, siendo para gustos las diferentes opciones, con un criterio que marca una serie de pautas comunes, aquellas en las que me he centrado.
Para la elaboración de este artículo he consultado diversos foros de maestros en distintas redes sociales, además de proponer este tema para la #Eduhora198, que finalmente se abrió con la temática "Alternativas al sistema de oposiciones docente". Pero han sido muchos los docentes que han preferido el anonimato y se han comunicado conmigo de manera privada, dato que no entraré a valorar, pero que habla por sí solo. Me gustaría agradecer a todos ellos la gran colaboración recibida antes de empezar a desglosar sus opiniones y espero, de corazón, que algún día el proceso selectivo de docentes en España se acerque lo más posible a esa oposición ideal que todos demandan: una oposición justa y transparente.
Un temario oficial único por especialidad.
Examen tipo test.
Temarios desfasados.
Las plazas desiertas.
Criterios de corrección públicos y sin ambigüedades.
Un proceso que valora únicamente el aprendizaje memorístico.
Anonimato.
Repartición de las plazas por tribunales.
Sensación fuera de control ante la capacidad de logo.
Algo en lo que coinciden muchos opositores acerca de las sensaciones que produce el presentarse reiteradamente a una oposición en la actualidad, es la percepción de sentir dicha oposición como un reto que escapa del todo control personal. Esto es, en relación a la capacidad de logro un locus de control externo, pues atribuyen todo logro positivo al factor suerte. Este tipo de sensaciones son realmente nocivas para la concepción interna de las capacidades propias, pues no dan lugar a un proyecto de mejora.Un estilo de percepción tan negativa podría diluirse con unos criterios de evaluación y calificación, como se expresa más arriba, públicos; que ayudaran a fijar una estrategia de mejora en exámenes venideros.
Me he encontrado a lo largo de estos días con historias personales que me han dado qué pensar. El sistema de evaluación puede revertir de un modo muy negativo en futuros maestros brillantes. Si año tras año atienden sobre mi capacidad de logro de tal modo que en cada oposición pierdo la confianza en mí mismo, es muy fácil que abandone pensando que este es un tipo de examen que no está al alcance de todos. Esto está muy ligado al número de opositores que pasan las pruebas eliminatorias.
Pasar a un mínimo de personas a la siguiente fase.
El sistema actual de oposición se basa en la premisa de ir eliminando candidatos en una primera prueba, en la cual como comentaba con anterioridad, se evalúa al opositor en materia práctica y teórica. El hecho de pasar un mínimo de candidatos a siguiente prueba, consistente en la presentación de una programación didáctica por curso y año escolar y una unidad didáctica más concreta con una temporalización x a lo largo del curso; está siempre relacionado con la polémica. Se cree que el número de aspirantes que pasan es insuficiente y no existe una explicación de porqué un número u otro es el más acertado. En general, el profesorado opositor considera que todos los candidatos deberían realizar ambas pruebas, pues las cribas parecen injustas y dejan atrás a buenos maestros y profesores.Este año, este punto ha tenido mayor discusión por el hecho de pasar en muchos tribunales menos opositores que plazas convocadas a la siguiente fase, lo cual garantiza plazas sin cubrir.
Otras propuestas.
Otras propuestas no tan mayoritarias, lo cual no quiere decir menos exentas de polémicas, serían la posibilidad de cambiar las fechas en las que se realiza el concurso oposición, pues perjudica a opositores interinos y sustitutos que con el ajetreo del curso escolar, contemplan las fechas de junio y julio como el peor escenario. Se ha hablado mucho de la posibilidad de realizarlas en diciembre, como no sería la primera vez.Además, se valora la mejora de la evaluación del profesorado en la fase de prácticas. Una vez aprobada la oposición, el maestro o profesor que supera la oposición con plaza, comienza su período de prácticas de duración de un curso escolar, en el que debe entregar una memoria, además de otros requisitos. En opinión de muchos docentes, este debe ser un momento de evaluación de la práctica docente más riguroso, que evalúe la capacidad del maestro o profesor para realizar su práctica educativa. Con el influjo de la proposición de un MIR docente, esta es una opción muy valorada siempre y cuando, hay consenso, esta fase de prácticas siga estando remunerada como corresponde.
También hay polémica en la fase de concurso en la oposición. Una vez aprobado el examen de oposiciones, los candidatos entran en la fase de concurso oposición. En esta fase, que suele estar valorada en un 30% de la nota final, los candidatos pueden alegar una serie de méritos que estarían regulados por un sistema de puntuación meritocrática en función de la formación y la experiencia docente. Muchos opositores no están de acuerdo con esta fase, que es la responsable de que muchos de ellos aprueben sin plaza. Se queja especialmente el profesorado sin experiencia previa, que considera injusta la "ventaja" que tiene el profesorado interino en la fase de concurso, ante lo cual el colectivo mencionado solicita que se tenga en cuenta su labor docente, en muchos casos, décadas de trabajo como un funcionario de carrera, pero sin sus privilegios. El tema del negocio de los cursos para alegar méritos dependiente de los sindicatos da para otro artículo, baste con la mención.
En relación con este sistema de puntuación de la fase de concurso hay quienes incluso consideran que las horas de cursos no hacen mejores docentes, y que sería más recomendable que puntuasen los proyectos de innovación que desenvuelven algunos docentes para con sus comunidades educativas. Propuesta tampoco exenta de polémicas, para aquellos que consideran que un docente que no es innovador, puede ser un excelente profesor.
Pasar un examen psicológico, entrevistas personales, ver al maestro en el aula, evaluar las habilidades sociales y empatía, más peso en la carrera de Magisterio, o la constante vocación (constructo bastante poco probable de medir, por otro lado) son algunas de las propuestas que se hacen a mayores.
Conclusión.
Para concluir, me gustaría expresar la única valoración personal que voy a realizar al respecto. Es muy difícil establecer un criterio para mejorar el actual sistema de oposición docente, pero parece haber un consenso bastante instaurado en el que las pruebas que lo determinan deben cambiar. Cambiar como tantos otros factores que previamente han cambiado en el sistema educativo. Es más que evidente que ante un descontento general sobre el actual proceso selectivo, los encargados en el diseño y aplicación de las pruebas para seleccionar a los mejores docentes, deben tomar nota. No me parece justo, por otro lado, que se deje todo en manos de los miembros de los tribunales, especialmente me refiero a aquellos compañeros para los que no es plato de buen gusto ejercer este puesto.Desde una visión positiva del proceso selectivo, que no es más que ese momento en la vida de todo docente en el que sin lugar a dudas da su cien por cien para conseguir acceder no a un puesto de trabajo, sino a un sueño difícil de alcanzar (ahí es nada); espero que este artículo sea una gota más en ese océano de propuestas de mejora que ya se pueden leer y escuchar en diferentes medios. Confiemos todos en que a ese docente que se quedó sin su plaza con un 4,99, a esa profesora que es la tercera vez que aprueba sin plaza, a ese compañero que por más que se prepara cada año paradójicamente saca peores notas ante todo su desconcierto, pero especialmente a ese luchador, a esa luchadora que está por tirar la toalla; los escuche quien los tenga que escuchar para que algún día el sistema selectivo a la oposición docente les entregue su merecida plaza.
Otros artículos de interés que me han servido como base documental para la elaboración de este artículo:
- Algunas preguntas sobre el actual sistema de oposiciones (De vuelta, de Ramón Paraíso).
- Educacion repetirá las pruebas de oposición en cinco especialidades (Hoy, Extremadura).
- Cerca de 5.000 candidatos han denunciado las polémicas oposiciones a profesor de Secundaria en Madrid (de Diario Público).
- Unas ideas para reformular las oposiciones docentes (XarxaTIC, de Jordi Martí).
Lo más destacado de la #Eduhora198:
Cabe destacar la propuesta de Ignacio Arcos Gil (@paidografía) que defiende en este hilo lo que él mismo bautiza como la doble vía, como propuesta de mejora del actual sistema de oposición:
No es mejor maestro el que sabe más, sino el que enseña con dedicación y amor a sus alumnos.
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