Educación miércoles, 6 de marzo de 2019

10 mujeres feministas para educar en este 8M

En las últimas semanas, no hacemos más que ver y leer los preparativos de lo que será el próximo 8 de marzo, una cita ineludible para todos los docentes o simplemente personas que creemos en la coeducación. Está siendo, en mi opinión, una semana extraña; pues todavía inmersos en las festividades de los Carnavales, no hemos tenido tiempo para pararnos y reflexionar en el sentido que esta próxima fecha tan importante, tiene.

A menudo hablo sobre la importancia de hacer ver a los niños y a las niñas, ejemplos de personas reales, posibles ídolos que se diferencien de aquellos que promulgan las modas y la publicidad. En este sentido, no hace ni un par de días que leía por las redes sociales un alegato de la escritora Lucía Etxebarria sobre la figura de Maruja Mallo. En el texto de la valenciana se hacía una comparativa con la pintora mexicana Frida Kahlo. Lucía exponía, y con razón, que no entendía cómo una persona como Frida, con un pasado totalmente dependiente de su marido y una vida llena de costumbres y acciones totalmente contrarias al movimiento feminista; era estandarte de este movimiento, estampada en las camisetas de toda una generación. No puedo estar más de acuerdo con ella, aun admirando la obra de Frida (y desde antes de que fuese una simple moda, cabe decir), y me gustaría seguir su ejemplo escribiendo sobre 10 ejemplos de mujeres feministas españolas para educar o trabajar la jornada de 8 de marzo o en cualquier otra ocasión.

Empezamos este viaje histórico con anécdotas para emplear en las aulas o en las casas, historias divertidas, sorprendentes o anecdóticas que nos sirvan de reclamo para enganchar a estas nuevas generaciones en un feminismo menos mediático, más consciente y más reivindicativo para con lo nuestro. Allá van estas 10 (fantásticas) mujeres feministas para educar en este 8M.


1. Maruja Mallo.


La pintora Maruja Mallo, es ese personaje que Lucía Etxebarria propone como heroína feminista para remover conciencias. Y no es para menos. La pintora y escritora creó el movimiento de "las sinsombrero", añadiendo el apunte de género al sinsombrerismo, del que se destacaron otros artistas más conocidos por su calidad de varón, como Federico García Lorca. En torno a los años 30 empezó a dejar de ser costumbre usar sombrero, que en la época simbolizaba el respeto y la tradición. El uso del sombrero indicaba decencia y honor y una mujer siempre debía llevarlo por puro decoro, tapando así su cabello. Maruja Mallo, junto con su amiga Margarita Manso ideó entonces una performance en la que se paseaban junto con otras mujeres (como María Zambrano, por ejemplo) por la Puerta del Sol sin sombrero. Esto creó repudia por la sociedad de aquella, crítica e incomprensión; pero su actitud transgresora es una idea fantástica para quitarse el sobrero una y mil veces, este 8 de marzo y siempre. No se me ocurre mejor ejemplo que destacar en estos días, ni mejor obra pictórica silenciada durante generaciones.

FUENTE: Mujerícolas

2. Emilia Pardo Bazán.


La escritora coruñesa Emilia Pardo Bazán, noble y elitista, conservadora pero feminista, traductora, editora, ensayista, políglota, periodista y corresponsal, separada (cuando no existía ni el divorcio en España) y sabia por excelencia; fue una mujer adelantadísima a su tiempo a la que han ridiculizado durante décadas con su físico para restarle importancia a su sabiduría, su preparación e inteligencia. Interesante destacar que intentó ingresar en la Real Academia Española en 1892, cuando quedó una plaza libre. La primera mujer en ocupar tal puesto fue Carmen Conde Abellán en 1978. Así de retrógrada es la RAE, cuando en la actualidad son únicamente ocho mujeres de cuarenta y seis de los puestos creados.

Estos son sus nombres:
  • Carmen Iglesias.
  • Margarita Salas Falgueras.
  • Soledad Puértolas Villanueva.
  • Inés Fernández-Ordóñez.
  • Carme Riera Guilera.
  • Aurora Egido Martínez.
  • Clara Janés.
  • Paz Battaner.

En la historia de la RAE solamente once mujeres han ocupado una de sus letras, incluyendo las anteriores. No se me ocurre una mejor época para visibilizar su lucha, así como la de Emilia Pardo Bazán o Gertrudis Gómez de Avellaneda, la primera mujer rechazada por la academia.

3. Clara Campoamor.


Gracias a Clara Campoamor podemos votar las mujeres españolas. La modista, abogada, política, escritora y periodista que luchó en la más pura soledad, era repudiada incluso por mujeres feministas de la época. Cabe resaltar con propósito educativo que Campoamor ha sido silenciada de la historia de España, siendo la primera y auténtica demócrata, que luchó porque la sociedad española tuviera igualdad de derechos. Sin embargo tropezó con muchas otras mujeres que no deseaban el sufragio femenino, pues consideraban que este debería llegar de la mano de la formación de las mujeres para ejercer el voto.

En uno de sus discursos como política, citó a Humboldt defendiendo que

La única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Para Clara Campoamor, no había otro modo que ejercer la libertad que poseerla. Y llevaba toda la razón. Sólo cuando la mujer pudo votar; pudo tener derechos, entre ellos a la educación. No se me ocurre mejor ejemplo para un niño o una niña, o cualquier adulto o adulta en un momento como este.


4. Gloria Fuertes.


Gloria Fuertes, más conocida por su faceta televisiva, tuvo una gran actividad literaria en la posguerra, de índole feminista y pacifista. Sin embargo, la imagen que nos ha quedado de su época ha estado edulcorada desde su vertiente más infantil. Devolvamos a Gloria su lugar entre el poemario feminista con poemas, también para niños y niñas, como este:

Me hice libre. 
Vivo libre en esta inmensa celda 
de castigo que es la tierra. 
Decir la verdad 
me desencadena.

5. Concepción Arenal.


Fíjate si era precursora Arenal del feminismo y del mundo educativo que consideraba que debería estudiarse en las escuelas el código penal, para poder entender las leyes que nos juzgan y vivir libres de opresión. Mientras nos debatimos en pleno S. XXI que si educación emocional o cultura financiera, ya otras innovaban con pura cordura.

Decidió estudiar derecho por su vivencia personal con su padre, que falleció por enfermedad en la cárcel bajo pena política. Asistía a la facultad vestida de hombre y como hombre tuvo que firmar los artículos que escribía para el periódico La Iberia. Concretamente, con el nombre de su marido. Cuando este falleció siguió escribiendo, pero sin firma.

Me parece un ejemplo interesante para hacer visible la importancia que en otros tiempos tuvo la firma, pues muchas mujeres preferían escribir bajo pseudónimos masculinos para que sus escritos tuviesen valor social. Toda una enseñanza para las que escribimos sin las dificultades que de aquella se planteaban a las primeras escritoras. Descubrí a Concepción Arenal por mi abuela, también escritora en tiempos complejos. Por ellas debemos dar visibilidad y educar con su ejemplo, para que otras escriban sin la presión del machismo en la era de la supuesta libertad de expresión.

6. María Luz Morales.


Primera mujer española directora de un periódico de tirada nacional, La Vanguardia. También la primera crítica de cine en España. Le dieron esta sección en su día pues carecía de importancia, por tanto, al igual que Concepción Arenal, escribió sin firma alguna. Pero cuando fue ascendiendo decidió usar su firma contra viento y marea.

Un gran ejemplo para las gallegas y gallegos, ya que en el 36, contribuyó en gran medida en la aprobación del Estatuto de Autonomía de Galicia desde el partido Galeguista. Sería realmente un reconocimiento merecidísimo que se le homenajeara algún año por la celebración de las Letras Galegas, institución también sesgada por el género. Han sido exactamente cuatro mujeres homenajeadas desde 1963. A un escritor/escritora por año...

Y querría meter el apunte a mi tierra aquí, porque no es casualidad que la mayor parte de las elegidas en esta lista tengan origen gallego. Si de algunas se desconoce, de otras bien conocido es el padrón celta, pues consabido es el estilo matriarcal que la costa gallega ha influído en las mentalidades de mi tierra. Me siento orgullosa particularmente de mis orígenes por las mujeres que los representan y para este 8M no encuentro mejor ejemplo con el que educar a los míos y a las mías.

7. Margarita Salas.


En estos tiempos en los que se promueve tanto la inclusión de las niñas en la ciencia no se me pasa por la cabeza un mejor patrón en el que observarse que el de Margarita Salas. Científica, discípula de Severo Ochoa, pionera al licenciarse en Química, al dedicarse a la investigación científica en España y mujer de Eladio. Con toda su formación y sus hallazgos, en muchas ocasiones contactaban con ella a través de su marido.

Y sí, es miembro (he dudado si poner miembra, otro día hablaremos del lenguaje inclusivo e incendiamos un poquito las redes) de la RAE, como arriba expongo. Toda una mujer renacentista que ha llegado a lo más alto, sin ningún tipo de ayuda o arnés.

8. Rosalía de Castro.


La escritora gallega Rosalía de Castro es un referente para todos los que leemos y amamos la literatura gallega, pero también un referente de lucha ante las desigualdades sociales de su época. Rosalía escribió con el alma en un idioma vedado, sobre temas poco agradecidos en sus tiempos y desde una perspectiva muy femenina. Cuando veo a una niña, a un niño con una camiseta con su rostro a lo Warhol, creo que las cosas van bien, que no nos hemos dejado llevar por los convencionalismos del feminismo mediático.

A Rosalía se la conoce tristemente por aquel billete de 500 pesetas. Solo dos mujeres fueron imagen de uno de nuestros billetes en España, Rosalía e Isabel la Católica.

FUENTE: El Diario.

9. María Pita.


Que no se conozca, que no se estudie, que no se use con mayor proyección la figura de María Pita, será para mí una gran incógnita, a pesar de su calidad de mujer y del machismo generalizado en educación e historia de España. María Pita, coruñesa y viuda hasta en cuatro ocasiones, que ante el asedio de los ingleses en 1589 levantó una pica y luchó contra un ejército de un modo que para la época estaba relegado a los hombres. Por desgracia, el poco reconocimiento que se le ha otorgado con el transcurso de la historia hace que se diluya su historia entre lo real y el mito. No se llega a saber si fue una pedrada lo primero que lanzó o si son ciertas sus palabras en la lucha:

Quien tenga honra, que me siga.

El caso es, que María Pita venció, junto a la ayuda de quienes las siguieron a todo un ejército, pero poco se sabe de esta gran heroína. No es Marvel, pero emociona saber que antes de la era del empoderamiento, había mujeres que hacían de la heroicidad un estilo de vida.

10. María Zambrano.


Por último, pero no menos importante, y por hacer cifra redonda, no me podría dejar en esta lista a María Zambrano. Discípula de Ortega y Gasset, María Zambrano fue una gran filósofo (como ella gustaba de ser nombrada), Premio Príncipe de Asturias (bueno, ahora Princesa de Asturias), Premio Cervantes y una obra totalmente desconocida y silenciada.

Destacar de Zambrano que fue precursora en la denuncia de la violencia machista, cuando ni siquiera existía el término. Insistió en que hombres y mujeres somos iguales y también diferentes, en que nos complementamos, en lo positivo de lo femenino, en que una mujer no tiene que ser un hombre para ser mejor, en la importancia de la educación para la mujer, etc.

Un ejemlo de pensamiento libre con el que me despido para instar a todos y a todas a educar en el feminismo, a coeducar en el respeto y en la igualdad alejados de las modas (sí, también el feminsmo está cayendo en lo banal). No todo está conseguido si no conoces el nombre de tan solo una de las mujeres que aquí reúno, no todo estará conseguido mientras no se recupere la obra de Maruja Mallo, mientas no se reconozca la valía de Emilia Pardo Bazán, mientras que María Pita no aparezca en los libros de historia, mientras que la RAE no sea un lugar equitativo con el género así como tantas otras instituciones, mientras que no se recupere la literatura feminista de tantas como Gloria Fuertes, mientras que no se nos dé nuestro lugar.

Mira delante de ti la suerte de los que fueron; mira delante de ti la suerte de los que serán.

✓ Emilia Pardo Bazán.


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