Educación domingo, 25 de noviembre de 2018

Superhéroes de la tiza.

Esta semana me ha llegado por varios medios, una imagen que me ha hecho reflexionar sobre la práctica docente en general, y sobre las heroicidades en particular. Se trata de una viñeta de Sergio Duce, al que podéis seguir en Instagram (su cuenta más activa) como @yo_runner. Sergio es docente y escritor y como habrás adivinado, aficionado al running. Puedes verlo y leerlo en su libro: Yo runner, un perdedor que siempre sale a ganar.

El primero en enviarme la viñeta de Sergio fue mi pareja, y la verdad es que al recibirla te da un buen subidón, porque te das cuenta de que al menos hay alguien que ve la realidad y la plasma de un modo coherente y que hay personas que te ven con los ojos que te gustaría te viera toda una sociedad. Porque de esto quiero hablarte hoy, de otro tipo de superhéroes, de una visión distinta, pero como una imagen vale más que mil palabras:

Fuente: Sergio Duce.

Esta viñeta me ha servido de inspiración esta semana y quiero compartir contigo lo que para mí supone ponerte la bata de superhéroe, porque esta es una realidad que o se conoce desde dentro, o no se entiende.

Lo que más me gusta de la viñeta es el cambio de roles. El superhéroe es una persona corriente que se pone una máscara y un disfraz por dos motivos: el primero mantener su anonimato y el segundo, salvar al mundo. Sin su traje, el superhéroe no existe, nadie lo conoce, no es súper, ni es héroe ni es nada. Pero en la viñeta, el maestro es todo lo contrario. Es una persona desconocida y llena de poder, el poder para transformar el mundo. Pero sólo desde la exposición que ese mandilón supone (las críticas, los recortes, la personificación impuesta del fracaso escolar,...) se muestra realmente como un héroe de verdad.

Superhéroes de la tiza.


Los superhéroes de la tiza no tienen una batcueva con un batmóvil y la última tecnología punta para poder salvar el mundo. Los superhéroes con bata escolar, muchas veces dan clases en edificios con goteras, sin recursos de ningún tipo y ajustándose a lo que les permiten los de arriba. Por tanto al que le quepa la menor duda, alguien que cambia el mundo a través de una tiza está por encima de lo que un superhéroe supone. Más aún si no cuentan con tu aprobación, si ya vas a leer esta entrada pensando que es su trabajo, su obligación y demás historias. Para aquí si piensas así, no te va a gustar. Los docentes encajan como pueden las críticas de la sociedad a pesar de sus esfuerzos por cambiar las cosas. Si no entiendes esto, mejor para de leer, perderás tu tiempo.

Como todo superhéroe, los superhéroes de la tiza cuentan con su gran némesis, su "malo" del cómic o de la película, y este es terrorífico. Se llama incultura. Un superhéroe de la tiza tiene que luchar para que su alumnado conozca toda una serie de contenidos que le ayuden a no dejarse engañar por las modas, la publicidad, los medios de comunicación, Internet,... Es el responsable de acabar con la mayor epidemia de nuestros tiempos, el malo malísimo, el terror de nuestros días, la desinformación. Así que mira tú si es un superhéroe, que hace del David y Goliat un simple cuento de niños. Los maestros nos enfrentamos hoy en día a una montaña escabrosa y, ¿sabes qué? Lo hacemos encantados, porque este es nuestro destino.

Los superhéroes de la tiza también tenemos un grupo en el que nos apoyamos para unir fuerzas contra los malos, como los X Men, como los Avengers. Se llama claustro. Como en todo grupo de superhéroes tenemos nuestros más y nuestros menos, pero nos apoyamos siempre ante el mal mayor. Juntos, además, nuestra fuerza se multiplica y conseguimos logros inexplicables.

Los superhéroes de la tiza, han estudiado al más puro estilo jedi. Se recluyen año tras año para aprobar unas oposiciones a las que no todos acceden a pesar de sus talentos, y cuando unos pocos lo logran, no han acabado su formación. Nuevos retos les esperan y es ahí cuando se acogen a esa "fuerza" que es paranormal, que es una marca de la casa, o del colegio o instituto. Los superhéroes en los centros educativos están hechos de titanio y mucho más.

Siempre ayudando a quién más lo necesita, siempre pendientes de los más indefensos, porque un superhéroe de la tiza no puede pasar de largo ante la injusticia social y con poderes asombrosos tiene el privilegio de cambiar el mundo. Sin escudo y sin armadura, van sorteando los goles que la sociedad les da. Y es más, no pierden el ánimo, por más que se indignen ante los reveses de su día a día, porque son superhéroes y aun desde la derrota se levantan y al día siguiente, a trabajar.

No vuelan, pero hacer soñar a los niños y animándoles a tocar el cielo.

No tienen visión de rayos equis, pero en sus ojos puedes ver la pasión por el conocimiento y su transmisión.

No son híper elásticos, pero se adaptan a todos los cambios que los que legislan les envían y vuelven a empezar como si nada.

No crean fuego o hielo, pero en sus clases verás cosas asombrosas como enseñar a leer, a contar, a bailar, a hacer la voltereta lateral.

No tienen cronoquinesis o telequinesis o cualquier tipo de poder curativo, pero alegran corazones con una simple sonrisa y para muchos niños y adolescentes son un brazo en quien apoyarse o en el cual llorar.

No se pueden hacer invisibles, aunque a la hora del reconocimiento nadie los llama y cuando se trata de crear nuevas leyes educativas, nadie cuenta con sus conocimientos.

No tienen el poder de la eternidad, pero su influencia trasciende más allá de los tiempos.

Y podría decirte mil cosas más, que la criptonita de un superhéroe de la tiza son las ratios, que las leyes educativas y la burocracia van mermando sus poderes, que la falta de recursos va sumando heridas y mucho más; pero hoy me quiero quedar con el lado glorioso del que da su vida por los demás. Porque esto es un docente, al fin y al cabo, alguien voluntarioso y algo alocado, arriesgado y adicto a la adrenalina. Alguien que lucha contra los más fieros detractores de la justicia y que se entrega para poder hacer de este lugar, un lugar mejor. Y todo esto lo hace, desde su aula.


He trabajado tan duro para ganar su respeto, a veces se olvidan que soy de carne y hueso.

✓Batman.

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