Educación domingo, 8 de septiembre de 2019

3 indicadores de logro en el trabajo de la heteroestima

 Introducción:


En anteriores artículos hemos abordado el tema de la heteroestima tanto en niños como en adultos. De entre todos los aspectos que trabajamos tradicionalmente en el blog, uno de los más determinantes para el fomento de una buena atención en la primera infancia, es sin duda alguna, el trabajo de la heteroestima. La heteroestima como antesala de la autoestima, la heteroestima como un camino para forjar una personalidad fuerte y asertiva, la heteroestima como herramienta para una comunicación fluida y eficaz. Este tipo de trabajo, no solo fomenta una atención selectiva, focalizada o centrada en el momento, sino que nos ayuda a dirigiros emocionalmente, para que esos distractores emocionales no nos hagan perder el foco de nuestros propósitos.

Palabras clave: 

Heteroestima,  cooperación, escucha activa, comunicación.

Contenido:


Heteroestima es esa capacidad que tenemos todos los seres humanos no solo de entender el amor que nos ofrecen, de reconocernos como personas válidas para recibir afecto y cariño, sino también para darlo, para amar reconociendo a este otro, para entender que todo el mundo es digno de recibir amor. Como vengo diciendo desde hace tiempo, es esta capacidad, o el desarrollo de esta capacidad, la antesala del forjado de una autoestima férrea y no al revés. En los últimos años se ha venido estableciendo todo un fenómeno social en torno al trabajo de la autoestima, que se ha convertido en el elemento de trabajo de coachers, psicólogos, docentes, y profesionales de los ámbitos educativo y sanitario, del mundo del deporte, de las relaciones laborales, y un largo etc. Pero lo que ha transformado a este constructo psicológico en la meca de las vanguardias más fashionistas es su componente económico. La autoestima se nos revelado como el gran negocio del S. XXI, que unida a la motivación han generado un mercado con una gran repercusión. Y esto lo digo mientras reviso mis anotaciones en la libreta de Mr. Wonderful que todos tenemos y tomándome el primer café de la mañana en la taza con la frase motivadora que pretende subirme esa tan preciada autoestima. El mundo empresarial ha sabido sacarle partido al quererse a uno mismo, hasta el punto de abrir una brecha de mercado en la población y hasta el punto de generar esa necesidad de automotivación. Tener autoestima, o estar en la línea de este desarrollo personal, vende. Y el ser humano, hecho para lo económico, cae. Caemos en ese círculo vicioso de ser los mejores, los más exitosos, los más guapos, los más felices, mejores que el resto.

Pero esta caída tiene también sus consecuencias, sólo que todavía no somos conscientes del lastre que la autoestima nos deja. Las envidias, los prejuicios, la discriminación y muchos tipos de violencia (especialmente la relacional), el machismo, el maltrato, etc., son consecuencias de una sociedad viciada que ha dejado de pensar en conjunto, que ha dejado de pensar en el otro, que lleva mucho tiempo centrada en uno mismo, en satisfacer las propias necesidades sin importar las consecuencias que éstas puedan tener para los demás.

Por este motivo desde Atención Selectiva te proponemos una breve lectura sobre los indicadores básicos de logro en el trabajo de la heteroestima tanto en niños como en adultos, y que no sea por nosotros que no se dé a conocer este constructo tan necesario en nuestros días.



3 indicadores para el establecimiento de una buena heteroestima.


Las creencias.


Las creencias individuales que todos poseemos no son más que el filtro que cada cual le pone a su fotografía de la vida. Es decir, nuestros puntos de vista, nuestro modo de percibir la realidad, ese conjunto de ideas, valoraciones, suposiciones y también prejuicios o sesgos que nos ha facilitado nuestra propia experiencia. No hay nada malo en tener creencias o en mostrar convicciones seguras. Pero sí es cierto que llegado a este punto, se vuelve muy peligroso el hecho de considerar nuestras creencias como verdades absolutas. El hecho de engrandecer nuestras valoraciones sobre la realidad, nos hace vulnerables a esta misma, pues más nos alejamos de ella.

Con el fomento de la heteroestima, tomamos como referente las ideas más clave de nuestra personalidad, pero en conexión con el otro, reconociendo al otro y entendiéndolo más allá de las diferencias. Este es el modo en el que iremos generando valores de cooperación, soporte y apoyo. Como seres sociales que somos, generalmente tendremos que superar metas comunes. En el caso de la infancia, este dato está muy claro. Muchos de los logros que adquiera nuestro alumnado, nuestros hijos, serán abordados desde el trabajo en equipo, desde la cooperación, aportando cada cual sus ideas y planteamientos. No es arbitraria la aparición de dinámicas y metodologías educativas centradas en el trabajo cooperativo, pues nuestra sociedad demanda cada día más el conjunto social, y este, comienza en la escuela.

A menudo nos olvidamos de nuestro gran propósito en la vida. Como seres humanos, por pura naturaleza de especie, venimos a este mudo a relacionarnos. Nos hemos obcecado con vanagloriar la inteligencia, el éxito personal, cuando la verdadera riqueza adaptativa del ser humano está en la cooperación, en lograr una convivencia pacífica, fructífera y que nos complemente a unos y a otros.

Y para tener una convivencia maximizada será indispensable, el ejercicio de una comunicación eficaz.

La comunicación efectiva.


Uno de los grandes problemas de nuestra generación es la comunicación. A menudo nos encontramos a personas conectadas con otros mundos sin entender su alrededor más cercano. En el caso de los adolescentes, está situación se muestra más que evidente.

Numerosos autores a lo largo de la historia, desde la filosofía grecorromana hasta la actualidad han definido la felicidad como la mayor de las virtudes, es decir, la actividad más elevada del ser humano. Yo siempre he sido de la idea de que la auténtica felicidad (no el éxito o situaciones más superficiales, sino la suma de momentos y vivencias salientes en nuestro camino) proviene de nuestra facilidad o dificultad para comunicarnos con los demás. Cuando se trabaja la heteroestima con la infancia, podemos dar amplitud de ese filtro del que te hablaba en el punto anterior. De este modo, tenemos la configuración de nuestro propio punto de vista, el análisis del punto de vista del otro y un tercer punto de vista que resulta de la unión del nuestro y el ajeno. Así se forja una comunicación eficaz o efectiva, sembrando heteroestima desde las edades más tempranas.

Con el trabajo de la heteroestima, en la comunicación con el otro se muestran alternativas, opciones y se vivencian diferentes soluciones con un pensamiento más convergente. Si el camino que recorremos, como metáfora del entendimiento, cuando engrandecemos nuestras creencias personales es un camino recto sin bifurcaciones; el camino que recorremos cuando ejercitamos nuestra heteroestima es un camino sinuoso lleno de atajos y opciones, de pequeños caminos y de elecciones, un diagrama de árbol para recorrer juntos.


Cooperación. 


Por último, un indicador de logro que evidencia una alta heteroestima es la capacidad de cooperación en un individuo. Una de las capacidades que más demuestran una alta heteroestima y que en mi opinión resultan más complejas de adquirir, es la capacidad de negociar. En la actualidad, el hecho de negociar, de pactar, de tomar acuerdos que beneficien a todas las partes resulta una rara cualidad que pocos tienen. El motivo de esta escasez de recursos a la hora de cooperar con el otro es la progresiva inmersión en el modelo individualista de sociedad. Es decir, somos cada día más independientes, más centrados en nosotros mismos y menos conscientes de lo que nos rodea. El auge del capitalismo y de las corrientes liberal económicas ha provocado una serie de cambios históricos que han propiciado un estilo laboral independiente, en contraposición al estilo laboral colectivista resultado de la revolución industrial.

Y esto, ¿cómo se traduce en el mundo educativo? Pues en la tendencia a educar para hacer sentir especiales a los niños, insistiendo en su singularidad, en su liderazgo, en la competencia para ser los mejores, sacar las mejores notas, etc. Por otro lado, los estilos de crianza también se ven afectados, cuando se educa desde los hogares "para hacer sentir especiales" a los niños. Niños que en su gran mayoría son criados como únicos, por el descenso de la natalidad.

La capacidad para cooperar será la llave que abrirá las puertas de la sociedad del futuro. Gracias a la cooperación, se han gestado movimientos, revoluciones, se han superado injusticias y se han logrado cambios que han trascendido en la historia de la humanidad. Trabajar desde las aulas, desde los hogares la cooperación con los más pequeños, será un indicador de una alta heteroestima, un modo de reconocer al otro para tener siempre en el horizonte, la transformación social.



Bibliografía:

  •  Roche, R. (2004). Inteligencia prosocial. Educación de las emociones y valores. Bellaterra (Barcelona): Universidad Autónoma de Barcelona.
  • Barrón, M., & Crabay, M. DESARROLLO EMOCIONAL, PROSOCIALIDAD Y RESPONSABILIDAD EN LA TAREA DOCENTE1.

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La cita

 

Amo escuchar un coro. Me gusta el trabajo en equipo. Me hace sentir optimista sobre la raza humana cuando los veo cooperar así.

✓ Paul McCartney

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