domingo, 25 de febrero de 2018

Atención selectiva y su relación con la educación emocional

Este 28 de febrero hará tres años que abrí este blog. Empecé de un modo muy espontáneo. Estaba embarazada y sabía, era consciente por primera vez con una conciencia plena, acerca de qué se sentía al focalizar la atención, qué era tener Atención Selectiva. Mucha gente malinterpreta el título de este blog. Supone que está ligado a un acto de elitismo, de que me lo tengo algo creído y de que soy selectiva. Pues bien, hay algo de cierto en todo esto, aunque como muchas veces sucede, las cosas no van por donde la mayoría se imagina y en esta entrada de hoy te lo cuento.

3 añitos ya. Parece que han sido un suspiro, pero aquí estamos con las mismas ganas y con el mismo entusiasmo del primer día. Como en cada aniversario y como viene siendo costumbre, publico una entrada sobre el fenómeno de la selección en la atención, motivo por el cual surge este blog con esta primera entrada, la atención selectiva. Pero antes de entrar en faena no quiero dejar pasar la ocasión para agradecer a todos aquellos que han hecho de este sitio un lugar cada día, más grande. También a aquellos que literalmente me han desanimado a seguir, como por ejemplo algunas personas que cuando el blog cumplió dos años hicieron comentarios como "dos años perdidos, enhorabuena". Muchas gracias por encender esa motivación de mejora. También vosotros habéis sido de gran ayuda.

Y sin más, vamos a profundizar en este tema que me apasiona, la atención selectiva, en este caso ligada a un modelo pedagógico muy en boga y conocido por todos, la educación emocional.

Relación entre atencion selectiva y educación emocional


Para muy pocos resulta desconocida a día de hoy la educación emocional, ese gran concepto. Podríamos decir que es un tipo de pedagogía, que es un tipo de metodología o un movimiento social, que es un constructo psicológico, etc; pero con todas estas definiciones nos quedaríamos cortos, pues educación emocional es todo esto y mucho más.

Abordar la educación emocional, por otro lado, desde perspectivas reduccionistas (que todos empleamos sin rasgarnos las vestiduras) como el trabajo de la autoestima, de la asertividad, el desarrollo del trabajo en equipo, de la resiliencia o del empoderamiento; no deja de ser un modo de enfocarla de manera que sólo abarquemos una ínfima parte de su potencial. Pero cuando algo es difícil de abordar de manera globalizada, ir poco a poco ya es todo un logro.

Para mí, la educación emocional tiene una gran relación con la atención y concretamente con la selectiva, de un modo que cabalga a medio camino entre lo científico y lo filosófico. Pero como sabes, si te pasas por aquí con asiduidad, para mí la atención selectiva desde el punto de vista del componente emocional es un modo de vida, motivo de las líneas de hoy, y espero, por al menos otros tres años más.

Recordando qué es atención selectiva.


Si no tuviésemos la capacidad de seleccionar la información más relevante estaríamos perdidos. Imaginaros un juego del espacio de los 80 estilo space invader con sus naves bajando a las que hay que disparar para conseguir tu objetivo. Y mientras tanto, otros mil estímulos distractores. Una voz que te llama para ir a cenar, un pensamiento recordatorio de una tarea por entregar, el sentimiento de culpa por no estar en la mesa,... Ahora trasladémoslo a la vida real. Que importante es priorizar, ¿verdad? Qué importante es esquivar esas naves o visto desde otro punto de vista, que importante evitar los estímulos distractores si queremos conseguir el objetivo del juego.

Atención selectiva es la capacidad de nuestro cerebro para fijarnos únicamente en estímulos relevantes o salientes, evitando los distractores o superfluos. Yo me familiaricé con el fenómeno selectivo de la atención cuando estuve embarazada. Y es que estar embarazada es genial, porque focalizas tu atención en una única cosa, tu futura maternidad (y lo mismo ocurre con la  paternidad). De pronto, el resto de problemas, no lo son tanto. Todo pasa a un segundo plano y ya dejaste de preocuparte por las trivialidades de la vida. Para una persona que como yo, siempre está pensando demasiado, es decir, con una atención dividida en miles de aspectos diferentes; focalizar la atención en algo realmente importante ha sido una experiencia muy motivadora.

Como ves, no hace falta ser experto en psicología para comprender que significa atención selectiva, pues es un constructo psicológico de fácil aplicación a la vida cotidiana y que ya forma parte del lenguaje coloquial.

Atención selectiva y educación emocional.


Pero la atención selectiva es mucho más que un proceso psicológico que se produzca de modo inconsciente. El mismo Daniel Goleman expresa en su obra Focus, la existencia de distractores tanto sensoriales como emocionales. En el ejemplo que poníamos a modo de metáfora unas líneas más arriba, sobre el juego de las naves, tenemos múltiples estímulos sensoriales que pueden ser salientes o distractores. Serán salientes los estímulos visuales del videojuego, así como los sonoros que indican cuándo emitir la conducta para realizar el disparo. Es decir, se focaliza o se selecciona la atención para lograr un objetivo.  Serán distractores, por otro lado, la voz que te llama para ir a comer. Y esto solamente sería el principio. Si hace frío, si tienes una herida en el dedo que te impide tener la misma celeridad en el juego, si estás sentado de una manera incómoda,...

Y una vez llegados aquí, ¿qué pasa con el sentimiento de culpa por estar jugando en lugar de acabar la tarea pendiente o de ir a la mesa para cenar? Los distractores emocionales tienen una carga y un peso mayor que cualquier distractor ambiental. Los mayores distractores que te puedas encontrar a la hora de no cumplir un objetivo son los pensamientos limitantes, esos distractores emocionales que pueden llegar a anular tu conducta.

En otras ocasiones hemos hablado de pensamientos recurrentes o rumiaciones, distractores de la vida cotidiana que hacen que perdamos el foco de lo realmente importante. Cuando entramos en el juego de volver a pensar y repensar estados emocionales de miedo, de culpa, de celos, de ansiedad; tendemos a olvidar nuestros propósitos de vida para engancharnos a nuestros propios pensamientos. Los distractores emocionales nos convierten en personas que crean adicciones de la razón.

Si nos entrenaran desde pequeños en ese diálogo interno que tenemos con nuestros pensamientos limitantes, quizás tendríamos un mejor desempeño a la hora de afrontar esa prueba académica, ese ejercicio, esa tarea. Y no me refiero con esto al adoctrinamiento que en nuestros días vivimos con lo que te hace feliz, con cómo ser feliz o las zonas de confort; sino en lo que para cada uno es realmente lo que más importa, lo más saliente, lo que merece que focalicemos nuestro tiempo y nuestra atención.

Es realmente emocionante vivir momentos en los que tengas un propósito y aunque en mi caso hace tres años ya de esta experiencia, la lección queda para toda la vida. Pero no se puede esperar a la vida adulta para entender lo que significa la atención selectiva. Es preciso ejercitarla, entenderla y abrazarla desde el lado más emocional para evitar que los distractores nos guíen, y desde la infancia, dentro de lo que las etapas evolutivo simbólicas nos permitan. Un juego de disparos acaba en un momento y si pierdes puedes volver a empezar, pero vida solo hay una y en el instante en que aprendes a mantener el foco en lo prioritario, evitas la carga mental de distractores que pueden ser determinantes en el éxito a la hora de afrontar cada paso en el desarrollo personal.

Por este motivo entiendo que es una filosofía de vida el mantener una atención selectiva a la hora seleccionar problemas, disertaciones, amistades o rencillas, proyectos, conversaciones, trabajos, tensiones, etc. Hay pensamientos que no merecen la pena, ni la carga que les das en el foco de tu atención. Tres años probando y qué decir, funciona...

Sin una atención selectiva, la experiencia sería un completo caos.


✔Daniel Goleman.

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