Educación domingo, 14 de enero de 2018

El mejor docente es...


En las últimas semanas, especialmente en Twitter, la comunidad docente se encuentra en un hervidero de opiniones sobre un acontecimiento sin precedentes, los primeros Premios al mejor docente de España ofertados por Abanca. En su convocatoria, y cito textualmente, advirtieron en su día lo siguiente:

Buscamos a docentes que destaquen por su calidad docente, por su praxis, por su trato con el alumnado, por su preocupación por el futuro de sus alumnos...en definitiva, buscamos a los mejores docentes de España en todas las etapas educativas y en cualquier centro educativo, ya sea privado, público o concertado. ¿Nos ayudas a encontrarlo?

El debate no se ha hecho esperar y desde los inicios del anuncio por parte de la entidad financiera sobre los galardones en distintas categorías para premiar al mejor docente del año, todo han sido desencuentros. Desde aquellos que se manifestaban claramente en contra, postulándose especialmente proclives al modelo educativo público donde parece no haber cabida para este tipo de eventos; hasta los que agradecían sus nominaciones y contemplaban con entusiasmo el devenir de la convocatoria y sus fases. Y como toda buena polémica, con el resultado del galardón, se han desatado las mil y una tormentas.

En estos días, he podido ver y leer a compañeros a los que admiro y respeto, nominados a mejor docente por alguna categoría, o bien, en ránkings con posiciones elevadas y radiadas por los medios de comunicación pertinentes. Vaya por delante mi felicitación, pues en todos los casos que conozco, se trata de grandísimos profesionales. También he podido ver y leer a compañeros a los que admiro y respeto, quejarse del intervencionismo de la empresa privada en la educación pública. Otros, que insisto, leo con admiración y respeto, hacían una llamada a entidades como Abanca a colaborar en la investigación en educación y contribuir a su desarrollo, y no a fomentar la competitividad con unos premios para docentes. También ha habido quien ha recordado a tantos y tantos compañeros que no son mediáticos o no tienen redes sociales y sin embargo, son excelentes profesionales. O también, quienes han recordado la maltrecha situación de muchos docentes y centros educativos, que gracias a la visibilidad de estos premios, pueden ver su trabajo premiado.

En general, unos contra otros, promoviendo la polémica y avivando las llamas de ese avispero que muchas veces es Twitter.

Y  por extraño que parezca, he podido empatizar en el entendimiento de cada postura, pues aunque parezca un despropósito, había verdad y coherencia en todos los argumentos. Por este motivo, me he decidido a escribir desde mi postura personal, lo que para mí supone ser el mejor docente.



El mejor docente es...


Lejos de situarme en un grupo o en otro y para comenzar, tengo que decir, que no puedo estar más en desacuerdo con el planteamiento de Abanca a la hora de buscar el mejor docente de España, pero no por los motivos de los que tanto se ha hablado en relación a la ética profesional (algo que tengo muy claro, si recuerdas esta entrada sobre lo que para mí es un decálogo docente actualizado). En lo personal, lo que no me gusta de esta convocatoria de premios es la singularidad con la que se premia al profesorado. Y con singularidad no me refiero a la excepcionalidad, sino más bien a la soledad, al protagonismo, al individualismo de los premios.

En un momento educativo como es el actual, un docente no es el resultado de su trabajo, sino que cada éxito y progreso se lo debe, sin duda, a su claustro. Unos premios que priorizan a un profesor por encima de su equipo, son unos premios que no contemplan nuestro sistema educativo cooperativo y fundamentado en la coordinación docente.

En mi opinión, el mejor docente no es Fulanito o Menganito, con todo respeto a aquellos elegidos por la entidad financiera. El mejor docente es tu claustro. Sí, incluso con ese compañero, al que no puedes ni ver y que está a años luz de tu pedagogía. Sí, tu trabajo, de por sí sólo, no es nada, sin el apoyo de tu equipo de compañeros y compañeras. Cuida tu claustro, quiérelo y menciónalo siempre que puedas, pues tu trabajo es el resultado de la colaboración de muchos. Desde tu director al conserje, pasando por el papá con el que tuviste una discusión esta mañana. El mejor docente es, tu comunidad educativa. Con sus más y con sus menos, nada sería de ti, docente, sin tus alumnos, sin sus padres y madres, sin el AMPA e incluso sin el representante de tu ayuntamiento. En nuestro sistema educativo, todos colaboramos para transformar nuestra sociedad, todos juntos hacemos cosas maravillosas, pero las hacemos gracias a los que nos rodean; pues ni siquiera el mejor docente del mundo puede enfrentarse a un colegio en solitario y si no recibe el apoyo de sus compañeros, de su equipo directivo, si no siente el calor de su alumnado y de las familias con las que trabaja codo con codo, no es nada.

Se nos llena la boca de defender un estilo de trabajo pedagógico colaborativo, que incluya a todos y todas, pero a la hora de recibir las flores, vamos en solitario. A mí me encantaría (y sé que así es en el caso de muchos, también lo he visto y también lo he leído), que esos, insisto, grandísimos mejores docentes de España (o de cualquier parte del mundo), tuviesen el detalle de reconocer que su grandeza es el resultado de un trabajo en equipo que muchas veces no se ve. Porque no nos engañemos, se lee el tweet, se lee la entrada en el blog, se ve la entrevista en la televisión; pero el trabajo de tu claustro, ese sí que es el mejor docente del mundo.

Yo no quiero volver al pisar un aula mañana y trabajar la cooperación y el trabajo en grupo, mientras que esta sociedad no asuma que éste debe darse en todas las esferas sociales, pero especialmente en aquellos eventos que ganan en popularidad. Y acabo esta simple reflexión, con una propuesta. Imaginémonos que por un momento el premio fuese para un equipo docente y una comunidad escolar, no para un docente en solitario; ¿acaso no serían más aplaudidos estos premios? Divide y vencerás.

La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegamos todos.

✔Virginia Burden.

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