Educación domingo, 8 de mayo de 2022

Ir al baño en un centro escolar.

Probablemente por el título de este artículo pienses que no tengo mucho que ofrecerte hoy, y hayas entrado solo por ver lo que consideras es algo superfluo e innecesario de reflexionar. Ir al baño, algo que todos hacemos y que puede que no cobre mayor importancia en un entorno escolar, pero para mí, esta no es la lectura que hago al respecto. 

Este curso escolar despido tutoría en 6º de Primaria y después de varios cursos escolares de conocerles y mucho; ahora estoy en modo "preparación para el Instituto" con ellas y ellos. Y es que esto hacemos los docentes que impartimos clases en los sextos de Educación Primaria, hacer un tránsito fácil, preparar, acomodar y adelantar, anticiparnos a esta nueva situación en su vida académica. Para nosotras y nosotros, docentes del último ciclo, es fundamental un tránsito respetuoso, en el cual a penas noten ese gran salto. 

En este curso escolar, a mi centro han acudido cuatro chicas y chicos exalumnos y exalumnas de nuestro centro, para contarles al alumnado de 6º acerca de la vida en el IES de referencia. De este modo, sacan dramatismo a esta partida que inician y hablan desde la cotidianidad de estar ya en Bachillerato y haber vivido varias etapas en este instituto. 

Llega el momento de las normas, y se habla de partes disciplinarios, de su disminución (bien, lo aplaudo) y de que no todo lo que comporta la rumorología acerca de la vida en el instituto, es cierto. Descartan entonces habladurías y comentarios que les han producido miedo, que les han impactado desde el desconocimiento y se liman creencias que no eran verdaderas. Pero también, nuevas normas a las que volver atrás en el tiempo o a las que tendrán que adaptarse. Tienen que pedir permiso para ir al baño. Ya están en la Educación Secundaria, pero esto no importa. A este efecto, vuelven a ser tratados como "niños pequeños" y aunque en su próximo instituto no hay medidas tan restrictivas como en otros (listas para apuntarse para ir al baño, puertas cerradas con llave, etc.) tienen que acomodarse a la nueva norma.


¿Nueva? Pues sí, para ellos nueva es. Hablo de las mías, de los míos (con el posesivo como simple ejercicio de correspondencia, no de posesión, ¡ojo!). Y es que yo, qué queréis que os diga... En mis clases como tutora, dejo a mi alumnado que vaya libremente al baño. Hablo de alumnas y alumnos de 6º de Educación Primaria. Decidí hacerlo así desde el momento en el que me puse en su lugar y pensé si esa norma de tener que pedir permiso sería algo que yo misma toleraría. La infancia, aunque cada vez menos, está habituada a obedecer, muchas veces sin pararse a pensar en si lo que hacen por complacencia va en contra de sus derechos, su persona, su integridad física o mental. 

Sé que estarás pensando "¡Qué exagerada!"; pero lo cierto es que no conozco ningún trabajo en el que tengan por norma que sus empleadas y empleados tengan que solicitarlo previamente. Ir al baño es una necesidad básica, la cuál no se le niega a nadie que sea adulto. Me parece que es algo que tenemos que revisarnos, pues te puedo garantizar que mi alumnado no hace uso del baño para ir a pasearse, prejuicio que asumimos son propios de todo niño, de toda niña. Ellos, ellas, van a hacer sus necesidades como cualquiera y cuando vuelven se ponen al día de lo que se han perdido en el aula. Con la llegada de la COVID no ha habido mucho cambio al respecto. Simplemente les he pedido que respeten el turno y vayan de uno en uno, de una en una. No suelo tener que revisar quién va al baño, no tengo que parar las clases para dar permisos, todo es muy natural y como chicas y chicos con madurez, solamente van cuando lo necesitan. Y si alguno va para desahogarse en un determinado momento de la carga educativa, tampoco me importa. ¿Qué se pierden, tres o cuatro minutos de clase? No creo que marque la diferencia.

Honestamente, son aquellas personas que prohíben y que tienen la necesidad de imponer normas acerca de ir al baño de un centro escolar los y las que tienen este tipo de problemas de colas inmensas para ir al baño. Seguramente a muchas y a muchos os habrá pasado lo siguiente: uno pide para ir al baño y a continuación, una cantidad ingente de alumnas y alumnos piden para ir también. Hagamos una lectura de por qué esto sucede. ¿Es que se habían olvidado de ir? ¿Es que tienen ganas de ir sincronizadas? No. El hecho de "dejar" (ya da cosa, hasta emplear este término) a uno ir, es el recordatorio de que se puede solamente en el momento en el que lo permiten. Por este motivo, luego quieren ir todas y todos, no vaya a ser que se cierre la veda y luego no haya manera.

Dignidad.

 

Hablemos de dignidad a la hora del trato al alumnado. ¿Ves ahora como me daba la reflexión para mucho? Parece una tontería, pero no lo es. El Real Decreto 732/1995, de 5 de mayo, por el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los centros, nos da pautas bien claras acerca del trato del alumnado y especialmente de los derechos que tienen en este tipo de situaciones, con o sin pandemia. Concretamente en su artículo 15 establece lo siguiente:

 

Todos los alumnos tienen derecho a que su actividad académica se desarrolle en las debidas condiciones de seguridad e higiene.

Esto implica las necesidades básicas como elemento fundamental de condiciones óptimas en el aprendizaje. Si es que ya no es que tengan que pedir permiso, es que todas y todos sabemos de casos en los que se les niega el acceso a los baños. Con frases como:

  • Pero si es la segunda vez que vas en la mañana...
  • ¿A primera hora? ¿No lo has hecho en casa?
  • Pero si faltan diez minutos para ir al recreo...
  • ¡Todos los días el/ la mismo/a!
  • En mi clase no.
  • ...

 

Ni qué decir de casos en los que atendemos a niñas y niños con unas necesidades específicas para ir al baño, pues esto también es una realidad. Por qué no preguntar (discretamente): 

  • Es la segunda vez que vas al baño, ¿te encuentras bien hoy?

 

Me dirás, bueno, en caso de malestar o una enfermedad que suponga la necesidad de ir al baño con frecuencia, seguramente la familia ya habrá informado. Sí, o no. Y lo cierto es que esto no es todo. En el caso de niñas menstruantes hay que tener muchísimo cuidado. Son edades muy vulnerables con cambios hormonales y una indisposición que no siempre querrán hacer visible. Este caso me parece uno de los más plausibles para dar total libertad a la hora de acceder al baño. Hay una necesidad que puede plantearse a lo largo de la mañana (o de la tarde, según el caso y con más motivo) en varias ocasiones y que no tiene porqué ser revelada. Respetemos su privacidad y su dignidad como personas. Cambiemos la mirada. No por ser niñas o niños tienen menos necesidades o menos derechos. Imagínatelo en el caso de una adulta.

Siguiendo con el Real Decreto, en su artículo 17 postula lo siguiente:

 

Todos los alumnos tienen derecho a que se respete su integridad física y moral y su dignidad personal, no pudiendo ser objeto, en ningún caso, de tratos vejatorios o degradantes.
 

Por si no fueran suficientes todas las situaciones en las que te he puesto a reflexionar, pensemos también en la diversidad funcional y su acceso al baño. Existen casos más vulnerables en los que una negativa a acudir a esa necesidad fisiológica, puede ser un agravante en sus condiciones. Para muchas niñas y niños, ir al baño es un entrenamiento diario. Existen situaciones en las que determinado alumnado no sabe si está seco o mojado, no tiene una sensación de necesidad que puede equiparar a un tiempo determinado para llegar al baño, no puede mantenerse más de dos horas seco o seca, y un largo etcétera. No dejar ir al baño en una situación como esta es un claro caso de vejación, y en cualquier otro también. 

Solamente tenemos que imaginarnos en una situación en la que no pudiésemos más y nos orináramos o defecáramos delante de los demás... Aquí sí que empatizamos, ¿verdad? ¿Qué pasaría si no pudiéramos cambiarnos el tampón, la compresa, la copa menstrual o lo que sea que utilicemos? 

¿De verdad tenemos que llegar a estos ejemplos para entender a los y las niños y niñas?

Mucho que revisar...

 

Dignidad significa que me merezco el mejor tratamiento que pueda recibir. 

✔ Maya Angelou.


También te gustará

0 comments

Suscríbete a la Newsletter

Recibe mis publicaciones en tu email y no te pierdas nada.

CHARLA MADRESFÉRICA: REEDUCAR EN EL JUEGO

Estoy en madresfera

CHARLA EDUCATIVA SOBRE PATIOS INCLUSIVOS