Educación martes, 12 de abril de 2022

Teoría del sociómetro y aplicaciones educativas

Retomamos nuevamente la temática del efecto Pigmalión que tanto impacto tiene en el desarrollo infantojuvenil, para incidir en la importancia de la las expectativas que las figuras de referencia tienen en éste mismo. Y en esta ocasión, lo haremos a través de la "Teoría del sociómetro", un proceso de evaluación acerca de lo que los demás piensan de nosotros y que abre el camino de una nueva concepción del constructo psicológico de la autoestima.

El desarrollo cognitivo conductual siempre irá ligado al desarrollo emocional y social en el crecimiento de un individuo, junto con su desarrollo físico. Pero este tipo de avances evolutivos no van separados, como compartimentos autónomos que se desarrollan cada uno a su tiempo, sino que están perfectamente entrelazados, interactuando y complementándose con cada avance.

Como seres eminentemente sociales que somos, tendemos a conductas prosociales desde la afiliación o el rechazo, estableciendo categorías sociales acerca de nuestro modelo de pertenencia a diferentes tipos de grupos que estarán influenciados por nuestra cultura. Pero cada avance que damos en el establecimiento de nuestro modelo de afiliación, incide directamente en nuestro desarrollo emocional. Las personas nos vemos motivadas a afiliarnos con iguales por diversas razones, entre las cuales podrían destacarse el sentimiento de alegría y bienestar directo que produce esta motivación, como sistema de regulación emocional, como deseo de que nos presten atención, etc. Pero también, la motivación de afiliación nos sirve como elemento para evaluar y obtener información sobre qué opinan otras personas sobre nosotros. Algo que a simple vista puede parecer muy trivial, pero que no lo es tanto, si te digo que existen sistemas de monitorización social que pueden reducir la incertidumbre o el estrés que produce el no sentirnos parte de un grupo, o simplemente, capacitarnos para dar respuesta a ambigüedades en las relaciones.

En este sentido, el psicólogo social Stanley Schachter, ha sido uno de los autores más prolíficos e interesados en la repercusión que las emociones tienen en las conductas de afiliación y rechazo, en el diseño de su Teoría multidimensional de la afiliación, donde relaciona la información relacional que nos dan las personas con las que interactuamos con nuestros estados emocinales.

Pongamos un ejemplo. Aquel niño o niña al que se le hace una pregunta académica ante su clase a viva voz, supone una imagen cotidiana que carece de mucha reflexión, ¿cierto? Pero, ¿qué es lo que pasa por la mente de este niño? Primero recibe la pregunta y busca la respuesta en su repertorio cognitivo, pero a la vez está evaluando la situación relacional dependiente de su respuesta. Si acierta, su evaluación a nivel relacional será positiva, ganará el refuerzo de su grupo clase y también el de su docente, que pensará que lo sabe. Se dará por tanto una situación de aceptación y afiliación. Pero, si por el contrario la respuesta es errónea, éste puede hacerse a la idea de que su grupo de iguales y su docente, especialmente, lo consideran inferior. En numerosas ocasiones se da en las relaciones sociales de un aula una situación de la que no somos conscientes el 99% de las veces y es que evaluamos constantemente a nuestro alumnado, pero éste también nos evalúa de modo que se acerca o se aleja de nosotros con cada prueba. El clásico niño que no contesta a una pregunta que tú sabes que la sabe, que entiendes perfectamente que conoce, pero calla. Y calla simplemente porque le abruma la situación social y esto es el día a día de muchos niños en nuestro sistema educativo. Pero quién dice una pregunta a viva voz, dice una prueba académica. ¿Cuántas veces hemos corregido un examen con una respuesta buena tachada? Esto no es casual, ni tiene nada que ver con lo cognitivo. Responde a un momento de inseguridad, pero esta inseguridad viene de algún lado. No es algo que surja de la nada. Ese quedarse en blanco, tiene mucho de previo, y no tanto de momentáneo.

Teoría del sociómetro.


La teoría del sociómetro consiste en la defensa de la existencia de un mecanismo que hace que adaptemos nuestro modo de actuar desde la evaluación que hacemos de las opiniones que los demás tienen sobre nosotros mismos. Esto significa que poseemos un sistema psicológico que rastrea claves sociales, es decir, monitoriza situaciones sociales relevantes de aceptación y rechazo en nuestras relaciones sociales. 

En este sentido está estrechamente ligado a la autoestima, como propuso Mark Leary a través de la Teoría del Sociómetro de la Autoestima, que tiene base en nuestros comportamientos más sociales. Generalmente, tendemos a entender la autoestima como algo propio, algo individualista, que atiende a lo interior de nosotros mismos. Pero para Leary, es la propia autoestima la que genera ese sociómetro, esa aceptación social. Se nos olvida que hay instintos en nuestro acervo conductual que se han transmitido gracias a nuestra capacidad grupal.

La idea de autoestima individualista se ha postulado como un modo de entender los eventos psicológicos más en boga, pero realmente la autoestima está presente en nuestras vidas como un producto social. Leary entiende la autoestima desde la idea de sociómetro que mide como estamos de incluidos o apartados (excluidos) de un determinado grupo social. En este sentido un individuo se comportará de una manera u otra, teniendo en cuenta el grado de aceptación que generen sus actos y sobre todo evitando riesgos de ser excluido de sus grupos sociales de referencia. Un comportamiento plenamente adaptativo que busca la vida en comunidad en pro de la reproducción. 

De este modo monitorizamos las respuestas que recibimos de los otros para evaluar nuestro grado de pertenencia. La autoestima será por tanto, un proceso grupal y vivo, activo y nuestras relaciones y las expectativas que generemos, marcarán nuestro lugar en el grupo.

Aplicaciones educativas.

 

Como ves, este gran hallazgo del mundo de la psicología social, muestra un gran impacto en el contexto institucional educativo. Estamos acostumbrados a gestionar o analizar la autoestima de nuestro alumnado de un modo aislado, centrándonos en la persona sin tener en cuenta el contexto social. 

¿Recuerdas el ejemplo que te puse del niño al que se le hacía una pregunta a viva voz? Según la Teoría del Sociómetro de la Autoestima, la propia autoestima de este niño que calla, no estaría fundamentada en su bienestar, sino en una consecuencia de de su grado de aceptación o rechazo (siempre desde el punto de vista de la percepción) del grupo clase. 

Desde este planteamiento, la intervención educativa es diametralmente opuesta a como hemos venido realizándola por tradición en los entornos educativos. Deberíamos pasar de un enfoque individual, a un trabajo grupal. Y si ese niño calla, no preguntarnos por qué lo hace, sino qué está pasando en mi grupo clase para que no se dé el ambiente en el que uno de mis educandos decida callar. Ese termostato, ese modo de medir la autoestima de uno, esa monitorización; está ligada a procesos afectivos, a eventos emocionales, al fenómenos sociales que son los que deberían ser el foco de nuestro trabajo.

Evidentemete este enfoque se cargaría toda una serie de recursos tradicionales con los que los y las docentes hemos venido trabajando durante décadas. Sería la muerte de la bibliografía de autoayuda, el requiem del comercio a lo Mr. Wonderful, el fin de las gafas de color de rosa. Pero ahora mismo, yo empiezo a tenerlo claro. Para ayudar a un niño o a una niña con baja autoestima, tendré que manejar dinámicas de ayuda a los demás, prosociales, de trabajo en equipo, de cooperación. Es el cambiar ese tú puedes, tú eres válido, tú eres válida; por el todos juntos podemos ser mejores, todos podemos ayudarnos a logar nuestras metas, somos diferentes pero podemos hacer grandes cosas juntos, cada quien tiene su papel, todos sumamos, cada uno de nosotros cuenta.

¿Cómo lo ves?

Recuerda que lo que aplica para la infancia, también lo hace para la edad adulta. Si tu termostato te dice que en tu grupo social algo falla, si sientes que no se te aprecia, que estás excluido o excluida, ¡huye! Recuerda que tu autoestima depende de ello.

Nunca seas acosado en silencio. Nunca permitas que se te convierta en una víctima. No aceptes la definición de tu vida por parte de nadie; defínete a ti mismo.
 
✔ Harvey Fierstein.

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