coaching sábado, 9 de octubre de 2021

¿A qué has jugado hoy?

Es una estampa muy común o cotidiana que al salir del colegio, o en la hora de comer, en la hora del cuento o en el momento que acostumbremos, les dirijamos a nuestros hijos, a nuestras hijas, una pregunta clásica:

¿Qué tal hoy en el cole?

Ante esta pregunta los hay, las hay, que nada contestan, que sueltan un testamento de historias interminables o también, que acaban guiando la conversación mediante la atribución de monosílabos.

Pero no es de esto de lo que quiero hablarte hoy, que también. Hoy me gustaría reflexionar sobre una pregunta que quizás no le estés haciendo a tus hijos, a tus hijas, y que a mí, en lo personal me ha dado muy buenos resultados. Yo no le pregunto a mi hijo: ¿qué tal en el cole?, le pregunto algo de lo que siempre saco más información y que me da una idea más amplia acerca de sus emociones y sentimientos.

A mi hijo, yo le pregunto...

 

¿A qué has jugado hoy?

¡Ala! ¡Ya está la pesada esta! A ver cuándo nos sale con los patios inclusivos, con el derecho al juego o con la reeducación... Permíteme que hasta yo misma me ría, pero nada tiene que ver esta pregunta con mucho de lo que he divulgado hasta ahora y lo tiene todo a la vez. Pero antes déjame situarte:

Posibles respuestas a las pregunta ¿A qué has jugado hoy?

 

  • A tal juego... 

No debemos olvidar que los juegos a los que juegan (valga la redundancia lúdica) nuestros hijos, muchas veces nos hablan acerca del modo de relacionarse que tienen con los otros y también de sus gustos personales. Si tu hija o tu hijo están jugando a algún tipo de reto machista o que ponga en peligro su integridad física, puede que no te lo cuente, pero al iniciar este diálogo todos los días, quizás sienta la confianza para hacértelo saber.

Además, si el juego es violento, si no se ha sentido cómoda o cómodo con su rol en el juego, o incluso no lo ha entendido y ha encontrado una limitación (y esto pasa más de lo que crees); tú puedes tomar iniciativa y explicarle lo que necesite para que al día siguiente pueda decidir no jugar o jugar con conocimiento de reglas o ideología del juego.
 

  • Con tal niña o niño... 

Con esta respuesta ya te puedes sacar el test sociométrico de las amistades de tu hija o de tu hijo. Entre la broma y la realidad más pura, te digo que saber con quién juegan los niños nos da más información de la que hubiésemos imaginado. Sabremos de sus amistades, de sus preferencias, de quienes suelen jugar con ellos, con quién tienen conflictos, etc. Es una buena manera de entender su pequeño mundo social y ya si la explicación viene acompañada con anécdotas, mucho mejor. Además, a ellos les produce mucho placer hablar de sus afines, sobre todo si son amigos leales. 
 

  • No no he jugado con nadie...

Por desgracia una respuesta que duele mucho, pero que es real. En muchos patios escolares hay niños y niñas que no tienen con quién jugar y esto, a mí, me parece una información más importante que cualquier nota académica. 

Supongo que cualquier padre o madre querría conocer esta respuesta. Si tu hijo o tu hija no te lo dice, no te obsesiones, simplemente sigue preguntando todos los días, en el momento que elijas, ¿a qué has jugado hoy? Poco a poco obtendrás más información.

Si se da el caso de que tu hijo no juega con nadie, te recomiendo que solicites en tu centro escolar que se planteen realizar patios inclusivos. En esta entrada tienes información sobre este tipo de recreos en los que todes jueguen.
 

  • Hoy me he peleado con mis amigos...

Típico. Les pasa todos. Un momento genial para quitar hierro a este tipo de asuntos, pero eso sí, siempre validando los sentimientos de tu hijo. Para ellos esta etapa es importante y sus conflictos pueden pesar más de lo que creemos. Pero si nos interesamos por estas disputas a diario, ya estamos haciendo mucho. A la larga ellos sentirán que en un momento de enfado pueden contar con nosotros, que estaremos ahí para escucharlos.
 

  • Hoy no se salido al recreo...

Puede darse el caso de que no hayan jugado y esto también es información. Primero que nada, doy por hecho que no han salido al recreo por las inclemencias climáticas, pues cualquier causa del tipo 'castigado sin salir al patio' no está permitida por ley. Así que si este es el caso, al menos ya lo sabrás y podrás protestar.

Si es por el tiempo, paciencia. El juego de recreo tiene un efecto regulador del movimiento natural del niño. Ante la necesidad de movimiento, en las primeras horas de la mañana, el recreo supone un desahogo en el que el movimiento se realiza de manera exponencial. Cuando los niños, rara vez, no salen al patio suelen estar más inquietos e incluso irascibles. Si llega a casa y te dice que no ha jugado, no se ha movido lo suficiente y te tocará a ti tratar de que entre en un estado de calma o bien, permitir que lo haga con alguna actividad.


Como puedes comprobar esta es una pregunta que da para mucho y que me parece fundamental, más indirecta, y más abierta que la clásica ¿qué tal en el cole? y en mi opinión más efectiva. Si aún con esta no logras que tu hijo o hija se abran, te dejo algunos consejos para guiar la conversación y llevártela o llevártelo a tu terreno:

  • Puedes emplear variantes de la pregunta cómo por ejemplo: ¿Cuánto te has divertido hoy en el recreo?, ¿Se te ha pasado rápido el recreo?, ¿Has aprendido algún juego nuevo? o las que te llevan directamente a las respuestas arriba expuestas: ¿Con quién has jugado hoy?, ¿A qué juegos habéis jugado?
  • Recuerda hacer preguntas siempre en positivo. Sería un horror total empezar preguntando: ¿Con quién te has peleado hoy? Algo que cae de cajón, pero en lo que muchas veces cometemos errores. Olvídate del ¿Te ha ido bien en el patio? Son preguntas ambiguas que dan por hecho que puede que no lo hayan pasado bien, o en su lugar, dan pie a que contesten con monosílabos.
  • Ante los monosílabos, me encanta lo de sumar el "¿Y?". Por ejemplo: ¿A qué has jugado hoy? A nada (no es estrictamente monosílabo, así de potente es la pregunta que ya no lo permite). "¿Y?" Siempre funciona mejor que el "¿Por qué?" u otro tipo de preguntas que elicitan respuestas negativas. "¿Y?", siempre añade, y se fulmina cualquier "pero" o cualquier negación futura. Me declaro fan.
  • Y como en todo, para que te contesten, genera un clima de confianza, abriéndote tú misma, tú mismo, y evidentemente jugando con ellos también. La vida de la infancia es juego, acompañando en este momento, hay comunicación.
  • Busca el momento idóneo para realizar esta pregunta y plantéatelo como una rutina. Si lo asocias al momento del baño, de la comida o del cuento o lectura de noche; generarás una tradición que con el tiempo asumirán como un momento más del día que os unirá y generará comunicación.
  • No juzgues nunca sus respuestas, una vez tu hija o tu hijo se haya abierto. Esto es más fácil de lo que parece, pues ellos y ellas ya no juegan como lo hacíamos nosotras y nosotros. Procura ponerte en su piel y recuerda que lo importante es que nos cuenten.  

 

Como ves, una pregunta mágica que yo le planteo a mi hijo todos los días en el mismo momento y que me ha ido dando mucha información sobre como es con los demás, cómo se comporta, cómo disfruta y cómo se relaciona jugando. Aunque no es la única, tengo más, pero te lo cuento en próximas entradas, porque preguntar implica respuestas, y esto es comunicación.

En el mundo del coaching, tan denostado y siempre entendido de manera mercantilista, existe el término de "preguntas poderosas". Estas son preguntas que invitan a la reflexión, al autoconocimiento y al acto comunicativo. Son preguntas abiertas, a las cuáles resulta muy difícil contestar con un sí o un no. Pero son preguntas que siempre se aplican a adultos, como si los niños, si las niñas, no tuvieran grandes respuestas para dar. Espero que con esta simple pregunta, puedas encontrar todo el poder para comunicarte con tus hijas o con tus hijos; pues ellas y ellos también tienen mucho que ofrecernos y solamente a través de sus respuestas y sus actos, podremos conocerlos y ayudarles al final.


“No existen preguntas sin respuesta, solo preguntas mal formuladas.”

 

 ✓ Morfeo (Laurence Fishburne en la película "Matrix").

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