Educación domingo, 21 de octubre de 2018

To be part of the change, reseña del II Foro de educación Faro impulsa

Ayer mismo, 20 de octubre de 2018, se celebraba en la ciudad olívica el II Foro de educación Faro Impulsa organizado por Faro de Vigo, un multitudinario evento que por segundo año congrega a un grueso del profesorado y personal docente de todas las etapas educativas. No es la primera vez que escribo sobre estas jornadas didácticas que ofertan toda una serie de ponencias y talleres en los que se ofrecen diversas versiones de lo educativo. Ya sinteticé las jornadas del I Foro Faro Impulsa con aquel "La educación emocional no es para todos", ofreciendo mi revisión sobre lo que supuso para mí asistir a estas primeras jornadas.

En este caso, en la segunda edición pronto se agotaron los talleres que más me interesaban, motivo por el cual sólo asistí a las ponencias de la mañana del sábado, pues a otros ponentes ya los había escuchado anteriormente. Estaba interesada en una desconocida para mí Ianire Estébanez, con la que me quedé enamorada de su discurso potente y audaz, recordando realidades con las que convivimos y a los que por desgracia muchas veces damos normalidad; y sobre todo por la estrella invitada, Mr. Richard Gerver.

Así que este año me centraré en la ponencia del docente, escritor y speaker, experto en innovación educativa, Richard Gerver, que nos deja un discurso más allá de aquel Simple thinking por el que se hizo conocido. Me quedo como síntesis, y dentro de mi perspectiva de análisis con el

"To be part of change."

Porque para Gerver, no hay cambio en el paradigma educativo, si no estamos todos.

  
Imagen original de Faro Impulsa, Faro de Vigo.




Richard Gerver inició su discurso de un modo triunfal, para mi gusto. Se notan tablas, ejercicio de la dicción, de la articulación, de la impostación. Habla un inglés realmente claro y fácil de entender, hasta para mis pocos conocimientos. Aun así, la organización del Foro Faroimpulsa proporcionó una traducción simultánea que facilitó la comprensión del mensaje, pero antes de llegar a ese "part of the change" que me llevo muy grabado en mi CPU, vamos por partes.

Richard Gerver, para el que no lo conozca, es un docente y conocido experto en educación e innovación educativa interesado en el liderazgo, que ha compartido sus conocimientos y experiencia por todo el mundo. Ha colaborado con la UNESCO, en diferentes medios de comunicación como la BBC o el Times y es autor del libro Crear hoy las escuelas del mañana. Con este amplio currículum, no es de extrañar que fuese el plato fuerte de las segundas jornadas Faro Impulsa.

Los más de 1.300 docentes que madrugan un sábado.


Nada más empezar, y al más puro estilo british speaker, Gerver nos habló del Brexit, como no; y de lo que supone que más de 1300 docentes madruguen un sábado para seguir aprendiendo. Evidentemente nos ganó en sus primeros segundos de coloquio y es que el británico sabe. Conecta con el público de una manera cercana hablando de su hija, la cual quiere ser docente. Y lo dice con orgullo, pues para él la educación, se ve a la legua, es la llave del cambio socio cultural de nuestra generación.

Y paralelamente a este primer contacto con el público en su presentación:


Toward a new renaissance.

Así y sin adornos, a lo grande, Richard Gerver anuncia que vamos hacia un nuevo renacimiento. Y alude al Brexit nuevamente y a Donald Trump y a la polarización de los nacionalismos para mostrarnos que en el peor de los escenarios, se fraguan los grandes cambios. Nos cuenta que este es el mejor momento para ser profesor, que ahora es el momento en el cuál siente orgullo de que su hija quiera ser profesora, pues sólo en aquellas épocas históricas de oscurantismo y declive, se gestan las revoluciones, los cambios paradigmáticos y se encuentra la luz de nuevos enfoques, nuevos entendimientos tanto sociales y humanos, como científicos.

Así que en este punto yo ya estoy entregada, porque descubro que el speaker es un romántico. Sólo una persona que ve en lo oscuro una posibilidad de revolución, que promueve el cambio cuando todo parece estar en contra, puede hablar de renacimiento. Algo que en los anales de la historia ha quedado relegado a aquellas mentes prodigiosas, tildadas a veces de demencia, que buscaban un impulso para remover sus más profundas raíces. Y dice Gerver que este impulso en nuestra era son los niños, que ellos son los protagonistas y los que deben liderar los grandes cambios sociales que necesitamos para remover nuestras oscuras raíces. El maestro, el adulto acompaña y ayuda, y el niño es el agente del cambio. Y grita. Sí, porque lo vive y porque cree en lo que dice: "Began here!", ¡comenzó aquí!

En estos momentos, y no debe llevar ni diez minutos de charla, te dan ganas de comerte el mundo. Es que ni en Braveheart, lo tengo que decir, y permíteme la pequeña broma. A estas alturas yo ya he prescindido de mi auricular izquierdo y escucho paralelamente con absoluta cero atención selectiva la traducción y el discurso apasionado de Gerver, porque merece la pena escucharlo en versión orignal. Constata todo lo que debe ser una charla o coloquio. Dosis de humor y emoción, pasión, creer en el mensaje.

Never again, el liderazgo estudiantil ejemplo del cambio.


Sin duda, el speaker británico no conoció la historia del "Nunca máis" gallego, porque lo hubiese incluído en su discurso de ayer. Richard Gerver se pone serio y nos habla del movimiento estudiantil estadounidense Never again, en el que los estudiantes del Marjory Stoneman Douglas lideran a través de las RRSS una campaña global para luchar por los derechos de niños y adolescentes en relación al uso de armas en EEUU. La historia del Never again comienza con el tiroteo en la Escuela de Secundaria Stoneman Douglas de Parkland y ha removido conciencias mediante el hashtag #NeverAgain, nunca más; promoviendo medidas para la prevención de este tipo de sucesos. Gerver demuestra con este ejemplo de lo que son capaces los estudiantes, de cómo aprovechan las herramientas propias de su época para luchar contra un gobierno proarmas. Reflexiona sobre cómo unos niños pueden crear un estilo de sociedad mejor, habla de la necesidad, en resumen, de educar la humanidad de los niños; frente al sistema de evaluación estandarizado creado por políticos que no entienden de educación y que sólo piensan en educar en el contenido academicista.

Para Gerver, exámenes y tests no son educación. Para éste educación es dar el poder de cambiar el mundo a nuestro alumnado, a nuestros hijos. Ayudar a los niños a soñar, dice, a vivir experiencias y a construir una escalera que los suba a esos sueños inalcanzables. Esta escalera es para Gerver, la educación. Este medio para alcanzar los sueños, esa quimera con peldaños es, el auténtico modelo educativo.

Héroes.


Y en este punto el conferenciante nos habla de que no estaría en este preciso instante si no fuera porque ha tenido la suerte de conocer a sus héroes. Dos personalidades que para él han sido decisivas en el transcurso de la historia contemporánea. Y entonces, crea la tensión. Nos habla de una personalidad única, de la persona que más admira en el mundo, de alguien a quien ha estrechado la mano y no se la ha vuelto a lavar. Y mis pensamientos ya van por delante... ¿Será un docente? ¿Alguien del mundo de la cultura? ¿Será un alumno, un niño? Y entonces lo suelta:

Obama.

¿En serio? Reconozco que ha sido un bajonazo total para mí que haya hablado del Never again y de Obama en el mismo discurso. Pero bueno, se lo vamos a permitir porque en el resto ha estado perfecto. Y también porque su segundo héroe al que tuvo el placer de conocer fue Steve Wozniak, con el que coincido en esa idea recurrente y romántica de su discurso acerca de que ha sido un gestor del cambio de nuestra humanidad.

También habló de Barry Barrish, Premio Nobel de Física por el descubrimiento de las ondas gravitacionales y de cómo seleccionaba al personal de sus estudios fundamentado en aspectos creativos y relacionados con el mundo del arte, cómo un perfil STEM no tiene porqué ser el único, cómo debemos cambiar lo complejo de nuestra sociedad en analogía con la filosofía Starbucks y sus cafés de café (o lo que quiera que sean). En este punto, metió algo de su marca, del simple thinking, aludiendo que lo simple funciona y que debemos ayudar a los niños a conectar con la naturaleza, desde su visión de lo que supuso para él un verano, el del 76. Nos contó algo con lo que estoy parcialmente de acuerdo, que los sistemas y las estructuras no cambian nada, que son las personas las que cambian y grita: People change!

Pero se le olvidó decir que de nada valen los cambios individuales o sectarios, pues son superfluos, que cuando muchos cambian unidos, las estructuras cambian también. En mi humilde opinión, quién soy yo a su lado, sólo otra romántica más cuyo sueño es tener otra escalera...

El milagro.


Y la parte de su discurso, y ya para acabar, que más me gustó fue en la que habló de su colegio, porque es en la que más me veo reflejada, al fin y al cabo. Cuando habló del alfa teacher y de la profesora joven, no libre de una visión algo estereotipada y cuya funcionalidad era claramente sacarnos una sonrisa, yo esperaba el milagro. Esperaba que nos diese la fórmula para esa educación mejor y la dio. La dio comparando los colegios con Disney... Bueno, en definitiva habló del enviroment, el ambiente y del poder de la colaboración. Ya al inicio del discurso lo dijo claro, esta no es una lucha entre profesores tradicionales e innovadores, este cambio, este renacer, no es una batalla para que salgan unos u otros triunfantes. Se trata de colaborar, de cooperar, se trata de que sólo cuando haces sentir a tu compañero parte del cambio (to be part of the change), este cambio sucede. El milagro para avanzar, es que lo hagamos juntos. No poniendo la zancadilla o alejándome del que metodológicamente no es afín a mi modo de ver la educación, sino compartiendo la escalera y que cada uno la suba a su ritmo.

No sé cuantas veces dijo la palabra challenge (desafío, reto) en su discurso, pero no pudo ser más inspirador para mí. Nuestro mayor reto en este renacimiento, nuestra meta y en sus propias palabras lo expone, la llave del cambio está en no ir deprisa y en focalizarse en lo simple: hacer sentir que todo el mundo es parte de este cambio.

Gracias, Mr. Gerver, así me hizo sentir usted, ayer al mediodía.

Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos, todo fallará.

✓ Wiston Churchil

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