psicología martes, 22 de diciembre de 2015

EL SESGO DE DISPONIBILIDAD O PORQUÉ TODOS SOMOS RICOS EN SALUD EL 22 DE DICIEMBRE.

Un año más, como cada 22 de diciembre, las calles se llenan de alegría, de ilusión y de sueños. Todos en general, vivimos este día con la emoción de poder cambiar a una nueva vida. Una, en teoría más fácil y más acomodada. Hoy nos hemos levantado con ilusión y con ganas de rozar las estrellas, porque una gran mayoría tenemos invertido un dinero en un billete hacia nuestros destinos más soñados. Y para los que no es así, seguramente, como rezan los anuncios publicitarios de los últimos años, tendrán su trocito de gloria en las manos de algún alma caritativa que haya comprado el boleto por ellos. 


Hoy es el gran día de la lotería

Recuerdo este día desde siempre. El sonido de las bolas repicando en el gran bombo, la canción monótona de los niños de San Ildefonso, el comienzo de las vacaciones de Navidad,... Un contexto creado para la fiesta de los sueños. El aderezo de las televisiones y medios de comunicación cubriendo el evento pone la guinda en el pastel en el día de la suerte.





¿O quizás no?


Supongo que con el pasar de los años, se va uno percatando de lo efímeros que se vuelven algunos sueños. La pasión con la que se vive la lotería, se pasa en un suspiro, y hasta el año que viene se acabó la ilusión. Pocos son los que portan el boleto ganador, pero todos los años volvemos a comprar el nuestro, aun a sabiendas de que existen muy pocas posibilidades de que nos toque el gordo.

Pero, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué seguimos comprando el billete de lotería año tras año? ¿Por qué forjamos sueños a base de quimeras que se alejan de la realidad?



Sesgo de disponibilidad.



Mediante el sesgo de disponibilidad subestimamos nuestras posibilidades de que una situación se produzca o no, de tener éxito o de fracasar en una tarea concreta. Este fenómeno tiene un origen evidentemente adaptativo. El hecho de poder predecir la conducta de un igual o de un animal, de un fenómeno atmosférico, de una situación grupal, etc.; sería un elemento primordial en la supervivencia. De este modo, un análisis de las probabilidades de ocurrencia de uno de estos fenómenos supondría un ahorro en la información disponible. Por ejemplo, desde muy antiguo, nuestros antepasados podrían deducir que un animal salvaje con garras y colmillos era peligroso por la alta probabilidad de que este animal matase a algún miembro de la tribu. Cuantas más de estas situaciones se dieran, más peligroso considerarían al animal y esta información sería clave para la supervivencia.

Con el devenir de los años, algo tan crucial para la perpetuación de la especie se queda marcado en el código genético en forma de sesgo. Como he explicado en numerosas ocasiones aquí, un sesgo es un atajo mental. Dada la gran cantidad de información que tenemos almacenada en el cerebro, necesitamos recurrir a atajos, síntesis de información que nos ayudan a reaccionar más rápido ante distintas situaciones (heurísticos). En el pasado sería salvar tu vida, en la actualidad no tanto, y esta forma de almacenar información se convierte en un sesgo.

El heurístico o sesgo de disponibilidad se nos presenta en numerosas ocasiones en las cuales encontramos un suceso que es accesible o que se da en una probabilidad suficiente como para asumirlo como verdadero.





Heurístico de disponibilidad y la lotería.






Y lo que acontece con la lotería, es que tenemos presente con mayor medida los casos en los cuales toca. De hecho, los noticiarios, telediarios y medios de comunicación inundan nuestras casas con escenas de fiesta y champán en las cuales muestran la cara de los acertantes. Como es lógico, no se podría emitir ni narrar el número exacto de casos en los cuales el boleto no sale ganador (sí, nuestro caso, porque no nos va a tocar y la probabilidad real lo confirma).


A mayores, en los últimos años, las campañas publicitarias aumentan esta situación en la que sólo se nos plantea el caso  o suceso del ganador. He aquí el último ejemplo de anuncio audiovisual de la lotería nacional.






¿Te suena de algo?

A mí sí, porque es igual que el del año anterior. A todos, incluido al que no compra el boleto, ¡¡les toca la lotería!! ¿Casualidad? No. Campaña publicitaria que incide en el sesgo de disponibilidad para que todos compremos el boleto.

No sé quién está realizando las últimas campañas de Lotería Nacional, pero está acertando de pleno. Utilizan uno de los sesgos más comunes de nuestra psique para que año tras año compremos lotería. 


Y sí, yo misma tengo mi billete. 


Pero esto no quiere decir que me haya dejado llevar por una estimación incorrecta. Como del mismo modo, si viajo en avión no creo que se vaya a estrellar, pues las estadísticas reales nos dicen que es el medio más seguro para viajar a pesar de que los medios de comunicación nos hagan dudar de esta idea con su cobertura de los casos que finalizan en accidente. Como tampoco creo que dado que existen personas que llegan a una edad longeva bebiendo ginebra todos los días (supongo que alguna monarca anglosajona ha hecho mucho por la transmisión de la leyenda urbana), ésta sea buena para la salud. Y como este miles de ejemplos.

Así que si hoy no te toca, si te sientes desanimado porque un año más no vas a poder hacer realidad tus sueños más dorados; recuerda que los sueños se consiguen con esfuerzo y trabajo, y que todo lo demás son probabilidades. No dejes que tus sueños dependan del heurístico de disponibilidad y...


¡Feliz salud a todos!






Soñar es gratis.

Anónimo.







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2 comentarios

  1. ¡Hola Elvira!

    Mi padre tiene una tienda donde vende lotería, y yo le ayudo, y es asombroso como la gente viene con toda la ilusión y esperanza a comprarnos un décimo o varios cada año deseando, como todo el mundo, que les toque la lotería.
    Por cierto, te quería comunicar que usé parte de tu post de los regalos en mi blog, porque me pareció muy interesante, y que hoy debes estar atenta a mi blog, porque vas a ser premiada. Y no te cuento más, ¡para que sea sorpresa!

    ¡Un beso, y feliz Navidad!

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  2. ¡Hola, Bea! Cuantísimo tiempo. Espero que todo esté genial. Ya tengo solucionado lo de los comentarios en el blog y aquí me tienes, recordando viejas entradas. Dicen que la ilusión nunca se pierde, y aunque rayando con la probabilidad, ahí estam,os. Besos. Nos leemos.

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