El Día Escolar de la No Violencia y la Paz (DENIP) cobra hoy una relevancia especial en un contexto social marcado por múltiples crisis: conflictos armados, polarización política, desigualdad económica, emergencia climática y un aumento de la violencia simbólica y digital. Estos escenarios atraviesan la vida cotidiana de nuestro alumnado y de las comunidades educativas, haciendo del DENIP no solo una conmemoración, sino una necesidad pedagógica urgente.
En estos momentos, la violencia ya no se manifiesta únicamente de forma física. También aparece en el discurso de odio, la exclusión social, el racismo, la xenofobia, el acoso escolar y la desinformación que circula a gran velocidad en redes sociales. Estas expresiones de violencia generan miedo, fragmentación social y una sensación de incertidumbre constante. Frente a ello, el DENIP propone una respuesta clara: educar en la no violencia como práctica diaria, basada en el diálogo, la empatía, el respeto a los derechos humanos y la resolución pacífica de los conflictos.
La escuela, como espacio de socialización clave, tiene la responsabilidad de formar ciudadanía crítica y comprometida. Celebrar el DENIP en tiempos de crisis social implica ir más allá de los gestos simbólicos y promover acciones concretas: escuchar las voces del alumnado, fomentar el pensamiento crítico, trabajar la educación emocional y construir una cultura de cuidado mutuo. La paz no se enseña solo como ausencia de guerra, sino como justicia social, inclusión y equidad.
El otro día lo decía desde Instagram, cuando aludía a la lucha del profesorado ante el recorte de personal en educación. Vincular el DENIP con los desafíos sociales actuales permite resignificar esta jornada como un compromiso colectivo y con el protagonismo de la infancia, de nuestros chicos y nuestras chicas. En medio de esta crisis social, educar para la paz es sembrar esperanza, fortalecer el tejido social y recordar que otro mundo más justo y humano es posible si se construye, día a día, desde la educación. No se me ocurre mejor manera que plantando cara a las administraciones que vulneran sistemáticamente los derechos del alumnado, en la mayoría de los casos más vulnerable, pero también en su totalidad.
DENIP también es protesta y autoprotección colectiva consciente. Sin más.

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