Educación lunes, 10 de julio de 2017

Eduworkaholic

Llegan las vacaciones de verano y...

Algo no cuadra... ¿echas de menos algo, #EduWorkaholic?


  • Ya estás pensando qué hacer para el curso que viene.
  • Tienes un blog educativo que no para en verano.
  • Has decidido actualizar tu programación de aula.
  • Te vas de rebajas, al Carlin .
  • Echas muchísimo de menos a los niños
  • Aprovechas el verano para marcarte unos cursos de actualización o bien acudir a unos talleres, convenciones, simposios,...
  • Te fijas objetivos como actualizarte al Grado de Magisterio o bien comenzar una nueva carrera.
  • Este año te vas de vacaciones a Finlandia o a Singapur, para conocer entornos educativos de élite. O quizás, te apuntes a viajar a algún otro país extranjero para perfeccionar tu competencia lingüística.
  • Te devoras lo último de lo último en literatura, eso sí, educativa, porque tú ya no lees otra cosa.
  • Cuando escuchas la canción del verano estás pensando en cómo integrarla en una actividad para tu clase.
  • Ya sea en Twitter, Facebook o Google +; tú sólo compartes chistes de Maestra de pueblo. Además, al leer comentarios en las redes sociales corriges las faltas de ortografía mentalmente.
  • Necesitas agenda nueva. Las tuyas no empiezan en enero, sino en septiembre.
  • Quedas con tus compañeros de trabajo y... ¿sobre qué hablais? Pues sobre los niños.


Si te has sentido identificado en más de cinco de estas situaciones...

Realmente, te gusta tu trabajo. De hecho te encanta, te enamora, y más allá de que estas afirmaciones pueden estar a medio camino entre la comedia disparatada y la pura realidad; sabes que simplemente lo eres. Eres adicto, eres adicta a tu trabajo.

Adicto, esclavo, obsesivo,... La traducción a este término inglés que recientemente podemos encontrarnos en múltiples casos y escenarios, se ha modelado en el lado igualmente peyorativo del trabajo por exceso. El workaholic, no puede dejar de trabajar hasta llegar a un límite casi enfermizo. El eduworkaholic, simple y llanamente, vive de la ansiedad que genera nacer con vocación.

Seguramente conocerás a alguno, o bien será será tu propio caso, ese típico ejemplo de sentimiento ansioso de los primeros días de vacaciones, en los cuáles después de un largo período de tiempo trabajando a destajo, de repente, no hay más por hacer. Verano. Se acaba el curso. El cuaderno de anotaciones de tareas pendientes está tachado por completo y no queda nada en el tintero. ¿Y ahora qué?

No se deja de ser docente de la noche para la mañana y si en la playa ves a esa señora que no se contiene ante la pelea de turno entre chavales y afirma con voz melodiosa: ¡compartir es divertido!; estás ante un eduworkaholic. Lo sabes porque lo has sentido igualmente, no poder desconectar de lo que entendemos como pedagógico, dentro y fuera del aula.

El docente, de por sí y a nivel general, suele ser un adicto al trabajo. Resulta difícil de entender visto desde fuera con un período de vacaciones de verano como el nuestro, pero lo cierto es que cada día nos venimos dando más cuenta de la cantidad de horas extra que trabajan los docentes. Esta es la principal característica del workaholic, que trabaja con constancia y fuera de su horario laboral. Pero el eduworkaholic lo hace en muchas ocasiones desde una visión intrínseca de lo laboral. Es decir, su vocación lo lleva a trabajar más y mejor, en la búsqueda de su trascendencia y del mayor beneficio para sus alumnos.

De cualquier modo y como probablemente ya te habrás percatado, este término, eduworkaholic, me lo he inventado yo. No es la primera vez que genero este tipo de contenido, de hecho en este artículo sobre la Generación hipernimia puedes apreciar que lo estoy tomando por costumbre. El caso es, que me parece muy necesario hacer reflexionar sobre el  burnout del profesorado, sobre su dedicación que muchas veces supera lo que le compete laboralmente, sobre su adicción (por qué no) al trabajo. La docencia es una carrera de fondo y debemos cuidarnos, disfrutar de los períodos de descanso. Somos trabajadores incansables pero nuestra salud puede verse afectada si no sabemos poner freno a nuestras ganas de mejora y superación. Por eso te emplazo para que este verano, cada vez que veas a tu compañero adicto al trabajo hacer algún comentario en las redes sociales sobre lo estrictamente laboral, le hagas una llamada con el hashtag:

#EduWorkaholic

Que habla todo el día sobre educación, pues hashtag. Que se dedica a crear debate LOMCE sobre el modo de evaluar por estándares de aprendizaje, #EduWorkaholic. Que comparte un vídeo sobre los beneficios de la educación emocional, etiquetado con #EduWorkaholic. Que está planeando hacer cualquier cosa relacionada con lo laboral en lugar de ir a la playa, en comentarios, Hashtag una vez más, #EduWorkaholic.

Sí, ya sé que tengo muchas papeletas para que me llegue de vuelta, pero merece la pena la reflexión. Merece la pena que tu compañero, que tú mismo, os deis un merecido descanso. Como te decía más arriba, entre el disparate y la realidad, podemos tomarnos con sentido del humor un asunto realmente importante, nuestra salud.Y yo, para empezar y para dar buen ejemplo de que tengo la intención de dejar de ser una eduworkaholic desde ya, me despido por un tiempo en el que me dedicaré a otros proyectos nada educativos, porque a partir de hoy, este blog está...

En las vacaciones deja de ser un #EduWorkaholic.



No te olvides de dejar el hashtag #EduWorkaholic cada vez que veas que un compañero no disfruta de su merecido descanso y cuéntanos en comentarios si crees que eres uno de ellos y por qué.






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1 comentarios

  1. Qué gran invento de palabra, jajaja, me ha chiflado Elvira, eres única!! genial artículo! muchos aplausos, porque necesitamos desconectar pero es que es improbable totalmente!! de hecho normalmente el verano se usa para hacer cursos y acudir a conferencias, jaajaj... si es parte de nuestro disfrute pero la familia también merece mucha atención... ella también recoge los frutos de nuestro aprendizaje.

    Un biko

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