Educación domingo, 30 de abril de 2017

EFECTO MARCO EN LA INFANCIA.

En otras ocasiones hemos hablado aquí, sobre la importancia de cómo nos dirigimos a los niños. El lenguaje empleado, la gestualidad, el tono, el contenido, ... Cualquier "error" en el modo en el cual nos relacionamos con nuestra infancia puede ser determinante.
Seguramente si haces memoria recordarás aquella reprimenda de aquel maestro que te hizo sentir especialmente mal, o bien aquellas palabras de tu madre que no olvidas. E igualmente, en positivo, recordarás ese buen consejo que te dio tu padre aquel día o aquel aprendizaje de tu profesora de instituto. El caso es que existen mensajes que pueden ser determinantes en nuestras vidas, que pueden rebotar como un eco que resuena en el momento menos esperado. Si en otras ocasiones hablábamos sobre la abstracción selectiva y la importancia que los mensajes negativos tienen en la autoestima y el aprendizaje, hoy retomamos el concepto de comunicación para hablar del efecto marco, y sus aplicaciones didácticas.



Efecto marco.

El efecto marco es un sesgo cognitivo ampliamente empleado en el mundo del marketing comercial que nos enseña como el lenguaje puede cambiar la percepción o perspectiva que tenemos de las cosas

Pongámonos en la siguiente situación para evaluar la trascendencia de este sesgo. Concéntrate en esta hipótesis: 600 personas de tu pueblo o ciudad están aquejadas de una grave enfermedad que ocasionará grandes bajas. Si estuviera en tus manos salvar algunas de estas vidas de vecinos tuyos, ¿cuál de las dos siguientes opciones elegirías?

  1. Se salvan 200 personas.
  2. Probabilidad del 33'3% de que no muera ninguna persona y 66'6% de que todas fallezcan.


Pues bien, es bastante seguro que escojas la primera opción, pues el ser humano tiende a tomar decisiones motivado por el miedo a la pérdida. En general, somos muy propensos a manifestar miedo ante lo que perdemos, sean bienes materiales o personas. Sin embrago, ¿qué sucede si cambiamos las condiciones de la solución al problema por las siguientes?:


  1. Mueren 400 vecinos.
  2. Probabilidad del 33,3% de que no muera ninguna persona y 66'6% de que todas fallezcan.

¿Qué escogerías en esta situación sin pensártelo mucho? Probablemente escogerías la segunda opción. Sin embargo, si te fijas bien, las condiciones no han cambiado. Son las mismas. En ambos casos, bajo la primera condición 200 personas se salvan y mueren 400. 



Esta caso hipotético es una réplica de la situación experimental que el psicólogo Amos Tversky y su colega y Premio Nobel de economía Daniel Kahnerma, realizaron en dos grupos experimentales similares a las dos condiciones que acabas de responder. En el primer grupo, un 72% de los sujetos experimentales escogieron la opción 1, se salvan 200 personas. Sin embargo, en el otro grupo en el cual se presentó la segunda situación, un 78% de los sujetos experimentales escogió la opción número 2, o lo que es lo mismo, sólo el 22% de los individuos escogieron salvar a 200 personas, salvo que su formulación fue diferente.

Puede que tú formes parte de este 22%, y que hubieses escogido en la segunda situación, la primera respuesta, pero los datos nos dan una idea de cómo presentar la información de una manera u otra es fundamental. Y si no, aquí tienes otro ejemplo:


Como ves, el efecto marco, que no es más que ese atajo mental que en la toma de decisiones nos motiva a eliminar el riesgo, es realmente productivo en publicidad y marketing; pero, ¿cuál es su aplicación didáctica?


Efecto marco e infancia.


Supongo que te imaginas como hilar esta situación. No es lo mismo decir esto está mal hecho, a puedes mejorar. No es igual un ¡qué desastre! a un esto tiene solución. El modo en cómo hablamos a los demás, y no sólo a los niños, determina nuestra actitud ante las dificultades, y si hablamos de lo académico, nos basta recordar el Efecto Pigmalión (puedes ampliar información aquí) para saber que podemos ser determinantes enla vida de una persona.

Puede parecer ridículo el pensar que un comentario podría cambiar la vida de un niño, pero lo cierto es que estos son altamente vulnerables y están en un proceso de aprendizaje constante, en el cual necesitan la aprobación del adulto siempre. No digamos el adolescente que, si bien ya es más autónomo e incluso "pasota", necesita de una autoafirmación constante, que en caso de ser negativa, puede trastocar su futuro.

Es importante escoger con determinación y concesión de importancia el lenguaje que empleamos con los niños. Necesitamos hacer revisión de nuestra manera de interactuar con ellos, hacer marketing emocional. Si hablo desde una óptica positiva en el aula, en casa, en cualquier lugar en el que me comunique con un niño, marcaré la diferencia en su autoconcepto y autoestima. El estilo asertivo y realista pero sin lugar a dudas positivo que transforme ese lenguaje heredado de modelos educativos anteriores que castiga el  fallo, es primordial. Hablarles con ganancia, desde el éxito, nunca desde la pérdida.




Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.

Charles Reade

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2 comentarios

  1. Que interesante Elvira, como siempre! Sin duda me ha recordado al efecto pigmalion... Todo lo que comunicamos y transmitimos y cómo lo hacemos tiene un gran impacto en los demás y en nosotres mismes.
    Un biko

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    Respuestas
    1. ¡¡Muchas gracias, Mónica!! Está muy relacionado con el efecto Pigmalión, desde luego, y con un estilo de educación asertivo y positivo que realce los talentos. ¡Besotes!

      Eliminar

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