GENERACIÓN HIPERNIMIA

En los últimos años, con el impacto de la viralidad de las redes sociales, atendemos (por desgracia) a toda una serie de terminología que, desde el enfoque más científico o desde el más superfuo, siembra prejuicios en nuestra sociedad. Nos podemos encontrar con toda una serie de neo vocablos que tratan de definir, encasillar o etiquetar a las personas en grupos sociales ya sean de élite o de desprestigio. 

Hipsters, millennials, ninis, sisis, yuppies, muppies, oldies, snobs, it girls, emos, otakus, gamers y un largo etcétera de clasificaciones que hacen de un sector de la población en concreto, el escaparate del mote ideológico. En general, categorías culturales que amasan visiones sesgadas de la personalidad y que vienen de la mano de opiniones, ideas sociales, artículos del New York Times, estudios con y sin base científica, etc.

Este tipo de definiciones sociales encaran realmente una visión reduccionista de la personalidad, puesto que muestran un aspecto limitado de cada individuo. Pero lo más lamentable de esta situación de etiquetado social, lo encontramos con la terminología que empleamos para prejuzgar la personalidad en la infancia. Este es el motivo por el cual hoy quiero hablarte de la generación hipernimia. .




¿Qué es la generación hipernimia?


Te pido disculpas, lo primero, pero como te estarás imaginando, generación hipernimia no es nada.

Lo siento si has entrado aquí con la curiosidad de encontrar un nuevo concepto con el que etiquetar a los niños, pero me lo he inventado. No está bien, soy consciente, pero esto lo hago para poder reflexionar sobre la peligrosidad de las redes sociales y de Internet con respecto a la creación de prejuicios.

Sea como fuere, estás aquí, ¿verdad? Ahora mismo, puedes quedarte si te apetece, o bien irte indignado o indignada; pero no voy a referirme a un nuevo estudio de la Universidad de, para justificar el surgimiento de un nuevo grupo social. Hoy toca ejercicio de suposición: que sucedería si... inventamos un nuevo prejuicio.

Porque resulta realmente fácil crear una nueva terminología de etiquetado social. Fíjate, por ejemplo, que si atendemos a la etimología de la "palabra" inventada hipernimia, que como es lógico no está aceptada por la RAE, podríamos decir que está formada por:


  • el prefijo hiper-, procediente del griego hyper, que significa exceso, superioridad, gran tamaño, etc.

     


  • y la palabra nimia. Según la RAE, nimio procede de la palabra latina nimius, y es un adjetivo que empleamos para algo no material cuando es insignificante, sin importancia. Entre otros de sus significados. 



Con esto, sería fácil decir que generación hipernimia es, por ejemplo, el conjunto poblacional de niños que acostumbran a pasar las horas sin hacer nada, que no tienen aficiones o hobbies, que no poseen intereses o gustos definidos, que se aburren con facilidad y que tienden a la apatía y a la depresión debido a la sobrestimulación a la que la sociedad los expone. Es decir, podríamos emplear la terminología generación hipernimia, para etiquetar metafóricamente esa gran nada que siente un grupo poblacional x, fruto de la cultura de masas y el estilo de vida actual.



Y así de fácil, ya tenemos un nuevo vocablo más que venerar para emplear en las aulas, en las salas de profesores ahora en plena ebullición de evaluaciones, en los parques, en las cafeterías, pero sobre todo, en Internet. Porque con el comparte y comparte, ese boca a boca que puede llegar tan lejos, no faltaría quien se animase a escribir sobre ello, a hacerle un artículo, a convertirlo en un hashtag, a llevarlo al trending topic. Porque la triste realidad es que este titular (Generación hipernimia) podría viralizarse y llegar a convertirse en una terminología de cabecera. No en vano, esto no es muy diferente de lo que ha ocurrido con casos reales como por ejemplo: "generación blandita".


De verdad que somos crueles. Generación blandita. ¿Cómo podemos ser tan duros con nuestra infancia? Desde luego nos ponemos bien poco en su lugar generalizando con una rapidez asombrosa y etiquetando sin piedad. ¿Crees realmente que los estudiantes de hoy en día son una generación snowfalke? Habría que vernos a nosotros si Facebook existiera durante nuestra niñez.

Me niego rotundamente a compartir un enlace que emplee apodos tan poco agradables como niños burbuja para definir a las generaciones del futuro. Resulta indignante el modo en el que estamos etiquetando a nuestra infancia, pero esto no es más que una pequeña muestra de lo que nos podemos encontrar.

No es sólo cosa de niños.

Y es que este tipo de etiquetado no es sólo cosa de encasillar a los niños, pues tampoco los adultos nos libramos del prejuicio. Padres helicóptero, docentes y padres tóxicos, adulescentes (esta me ha encantado, tengo que reconocerlo), padres apisonadora, hiperpaternidad,... Parece que cada cierto breve período de tiempo surge una nueva manera de prejuzgar el estilo de crianza, la metodología docente o simplemente el modo en cómo nos relacionamos con los niños. El caso es que algunas de estas terminologías calan hondo y se acaban convirtiendo en discurso. Ese discurso, como ves negativo, del que se cree con la superioridad moral de poner un apelativo a tu manera de criar, o a tu manera de ser, a tu personalidad, a tu persona.

Por eso te propongo hoy un juego, hecho simplemente como una actividad que pueda demostrar que se nos está yendo de las manos el etiquetado de personas. Te invito a que emplees en tus redes sociales el hashtag #GeneraciónHipernimia y veremos hasta donde nos lleva esta broma que comienzo gastándote hoy. Te prometo, que si me llega de vuelta, escribo otra entrada contando el viaje. Anímate, aunque sólo sea para hacer reflexionar sobre los peligros de propagar prejuicios por la red.








Donde quiera que se encuentre el prejuicio siempre nubla la verdad.


De
"Doce hombres sin piedad" (Sidney Lumet).

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