Educación sábado, 7 de octubre de 2017

Arousal y atención selectiva en la infancia

El proceso psicológico de la atención, ha recobrado en los últimos años un especial protagonismo en el estudio científico teórico, así como aplicado, de diversos campos y organizaciones, especialmente en lo relativo a la educación. Modelos como el neuroeducativo o el cognitivo conductual, así como corrientes pedagógico constructivistas, aportan una gran importancia al desarrollo de la atención, situándola a día de hoy como uno de los pilares básicos del aprendizaje. De este modo, y con la repercusión creciente de fenómenos como los trastornos por déficit de atención y déficit de atención e hiperactividad, el trabajo de la atención desde la infancia se torna imprescindible.

Pero la aproximación más básica que podamos hacer de la atención, será por lógica compleja, dado su carácter multidisciplinar. Se ha venido estableciendo con cierto criterio la clasificación de ésta en tres dimensiones diferentes: atención dividida, atención sostenida y atención selectiva, que da nombre a este blog; clasificación establecida por los psicólogos Sohlber y Mateer, que propusieron esta perspectiva de la atención fundamentada en los mecanismos implicados en su ejecución.

Para este par de investigadores estadounidenses, el análisis clínico de la atención está fundamentado en un esquema jerárquico que comienza con un estado base que ha venido denominando arousal.

Arousal


El arousal es un constructo psicológico que mide la activación, tanto a nivel fisiológico como de los eventos internos de nuestro organismo. Por su calidad activadora de la conducta, tiene una relación directa con la atención y por ende, con el rendimiento. Mediante el arousal podemos predecir el desempeño de un sujeto en una determinada tarea, estableciendo una relación de mayor rendimiento con un nivel de activación elevado, que vendría representándose de forma variable desde el estado de sueño o vigilia, hasta los estados más altos relativos a la euforia, la excitación o incluso la cólera. Se podría decir que el arousal es activación en sí misma, es nuestra condición para actuar.

Pero además, el arousal tiene una relación estrecha con las emociones, pues estados emocionales intensos pueden provocar cambios bruscos en nuestros niveles de activación o arousal.

Ley de Yerkes-Dodson, la relación entre el arousal y la atención selectiva.


Uno de los mayores descubrimientos sobre la atención de los últimos años lo ha supuesto la Ley de Robert Mearn Yerkes y de Jonh D. Dodson que relaciona el rendimiento en una tarea con el nivel de arousal de los sujetos. De este modo, se nos presenta una alta frecuencia de rendimiento, en un pico de punto álgido de arousal, es decir, cuando este está más elevado. Así, la relación entre el arousal y el rendimiento en una tarea estaría explicada por una gráfica en forma de U invertida, que explicaría que con altos índices de arousal, el rendimiento en una tarea x mejora, pero llegados a ese punto álgido, la atención que mostramos disminuye, pues el arousal disminuye igualmente, promoviendo un bajón progresivo en el rendimiento de la tarea.



Dicho de otro modo, y volviendo a los tipos de atención; el paradigma de su selectividad (es decir, la atención selectiva) nos dice que nuestro organismo es un elemento de procesamiento de información limitado para con los estímulos del medio. Por tanto, seleccionamos la información que nos resulta relevante y desechamos aquella que no nos parece importante focalizando nuestra atención. Es decir, nos centramos, nos concentramos y de este modo se establece una relación directa con nuestro nivel de arousal.

Como nos muestra la gráfica, ante una tarea concreta que proponemos a un niño, su arousal es mínimo pues partimos de un estado poco activo, produciéndose una fase de aburrimiento. Si la tarea no es motivante o resulta de algún modo atractiva, este proceso de atención selectiva se activará, pero no en la dirección que pretendemos. El estímulo más relevante pasará a ser la alineación del equipo favorito de fútbol, el problema que tienen con su mejor amigo o la mosca que pasa por la ventana. Pero si por el contrario, la actividad es motivadora se produce un aumento de la activación o arousal del que depende una mayor focalización o atención a la tarea. De este modo, el rendimiento aumenta hasta llegar a un punto óptimo del resultado en el cual, ni se quieren ir al recreo. Son esas actividades o tareas con las que los motivas hasta tal grado que no existe el mundo a su alrededor.

Pero aquí empiezan todos los problemas. Elevados estados de arousal o activación no son recomendables pues pueden llegar a generar con el paso del tiempo en la realización de la tarea, ansiedad o nerviosismo. El punto óptimo del rendimiento es la crónica de la muerte anunciada pues la activación decrece por haber llegado a un tope y el rendimiento disminuye por procesos de estrés y sobrestimulación. Un modo como otro cualquiera de pasarse de frenada serán aquellas actividades o tareas tan motivantes que deben tener un tiempo fijo. Un buen ejemplo de esto serían los videojuegos.

El intervalo de adecuado rendimiento será aquel que se produzca en próximos momentos antes y después del punto más álgido de arousal. Esta característica del aprendizaje nos da información sobre la selectividad en la atención. En este intervalo, la atención se torna selectiva, es decir, se centra y con ello el nivel óptimo de arousal incide en el rendimiento correcto en la tarea a realizar.

De ahí la importancia de fomentar la atención selectiva desde la más tierna infancia, pues un entrenamiento en la selección de estímulos relevantes en un mundo lleno de distracciones y sobrestimulación, es el escenario perfecto para que nuestros niños se pierdan. La concentración en la tarea es fundamental para todo tipo de aprendizajes, por este motivo, apelar al entrenamiento de una atención selectiva nos ayudará a que dominen técnicas de control situacional y atencional.

Si te quedas por aquí, te lo seguiré contando en próximas entradas.

La novedad atrae la atención y aún el respeto, pero la costumbre lo hace desaparecer pronto; apenas nos dignaríamos a mirar el arco iris si éste permaneciese por mucho tiempo en el horizonte.
✔ Berthold Auerbach

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