Educación domingo, 2 de julio de 2017

Entrenamiento para mejorar la convivencia escolar y gestionar los conflictos.



Una de las máximas en la educación de nuestros días es el manejo de la convivencia positiva y pacífica en respuesta a toda una serie de conflictos que si desoímos, resurgen en edades más adultas de la mano de problemáticas mayores en clave de violencia. Nunca es negativo el conflicto, nunca la confrontación de ideas y la libre expresión en la diferencia, pero si no educamos en la convivencia con el otro y en la resolución de estos conflictos, estamos hipotecando el futuro de nuestra sociedad. Por este motivo es tan importante fomentar desde aquellos entornos sociales, como el aula, el centro, el lugar de actividades extraescolares (llámese clase, cancha o campo); el manejo de las herramientas que generen una convivencia pacífica. 

Pero no solamente el ámbito geográfico o físico es importante a la hora de tener en cuenta el ejercicio de la convivencia, sino que también deberemos tener en cuenta, esencialmente, a las personas que integra. De nada vale trabajar medidas de convivencia democrático pacíficas con la infancia, si nosotros como adultos no sabemos emplearla. Tendremos que tener en cuenta que para conseguir un entorno positivo ante el conflicto, es necesario que todas las esferas de la vida escolar y extraescolar de los niños estén implicadas. Desde el centro educativo con ellos como protagonistas, pero también con sus madres y padres, así como con el profesorado; hasta la actividad extraescolar con su entrenador o las entidades que conforman su comunidad educativa y cultural. 

Y una vez somos conscientes de la importancia del contexto que envuelve la necesidad de trabajar la convivencia pacífica en los entornos sociales que rodean a nuestra infancia, sólo nos queda una cosa: entrenamiento. Porque la convivencia pacífica no es, evidentemente, un modo de actuar que surge de un modo natural, no viene por condicionamiento genético. La resolución de conflictos para una mejora de la convivencia es algo que se entrena, que se debe y se tiene que trabajar día a día para lograr resultados. El entrenamiento será la pieza fundamental a la hora de comenzar a desarrollar la convivencia en el aula, en el centro o en cualquier lugar que atienda al crecimiento y desarrollo del niño.

Pero, ¿por dónde empezar?

Para no caer en el clásico ensayo - error, podemos tomar en cuenta una serie de factores comunes que nunca separados, sino de una manera interdisciplinaria, favorecen la mejora en la convivencia sana y equilibrada. En la infografía de este mes, te mostramos cinco elementos que se deben entrenar para mejorar las relaciones sociales de una comunidad educativa, cinco tipos de pensamiento que se deben de trabajar para mejorar la convivencia escolar y gestionar los conflictos, como siempre, de la mano de Piktochart.



Entrenamiento de la convivencia.


Para estar seguros de que se atienden a todos los elementos necesarios para trabajar la convivencia en entornos escolares, así como extraescolares, deberemos tener en cuenta los distintos tipos de pensamiento que influyen en el modo en como nos relacionamos y cómo defendemos nuestros individualismos en sociedad.

De este modo, sería imposible pensar que la convivencia puede ser algo que se va adquiriendo con la maduración de un desarrollo cognitivo en exclusiva, pues si no tenemos un sistema de valores que fundamenten un florecimiento ético, o bien no sabemos gestionar las emociones que trascienden de su influencia; nunca habremos alcanzado el objetivo de mejora de la convivencia entre los miembros de una sociedad escolar.

Por tanto, deberemos trabajar toda una serie de destrezas, que de modo interdisciplinar y globalizado, nos ayudarán a mejorar nuestra convivencia con todos los elementos de la comunidad educativa. Estas son las que te propone Atención selectiva, cinco entrenamientos para garantizar una optimización en la gestión de conflictos.


  • Entrenamiento cognitivo.

El entrenamiento cognitivo en relación a la mejora de la convivencia en edad escolar estará relacionado directamente con el ejercicio del pensamiento causal.  Este tipo de pensamiento es el que realizamos cuando emitimos juicios sobre los conflictos que se nos presentan, emitiendo valoraciones verdaderas sobre estos. De este modo, mediante el pensamiento causal hacemos atribuciones a las causas de estos conflictos, diagnosticando el foco del problema, haciendo hincapié sobre el origen y el porqué.
Podemos entrenar el pensamiento causal mediante las preguntas directas que nos llevan a la búsqueda de soluciones. Por ejemplo:

✔ ¿Cuál es el problema?
✔ ¿Cuáles son sus causas?
✔ ¿Cómo me hace sentir?
✔ ¿Desde cuándo me pasa esto?
✔ ¿Cómo lo puedo solucionar?
✔ ¿Qué puede pasar si hago esto?
✔ ¿Y si hago esto otro?

  • Entrenamiento emocional.

El pensamiento a nivel emocional complementará el pensamiento causal, en el sentido de favorecer la gestión de las emociones que los conflictos generan. Para entrenar el pensamiento emocional debo yo mismo, en primera persona,  comprender, conocer y controlar en intensidad y duración mis propias emociones. A partir de aquí, cuando las sé gestionar, cuando las entiendo tanto en mi persona como el los demás, ya puedo trasladarlo a mi alumnado. Es muy importante que se haga de este modo, pues debemos entender que nosotros somos una generación a quienes no han educado en la gestión de emociones, por tanto, somos autodidactas en conocimientos que conformen las inteligencias intra e interpersonal. 
Hay numerosas formas de trabajar el pensamiento emocional. Mediante cuentos, películas, música, a través del arte, juegos, etc.
Aquí te dejo algunos artículos con recursos:

✔ 6 películas para iniciarse en la inteligencia emocional.
✔ 17 pinturas para trabajar con emociones y sentimientos.
✔ 10 recursos publicitarios para infundir motivación.
✔ 10 películas para mejorar la autoestima.
✔ 14 cortos para trabajar la convivencia.

  • Entrenamiento social.

El entrenamiento social se trabaja mediante el ejercicio del pensamiento asertivo en el trabajo de las habilidades sociales.  Es evidente que la convivencia no se consigue con el trabajo cognitivo y emocional, por más completo que pudiera ser este combo. Si no me sé relacionar con los demás de un modo óptimo, la cognición y la gestión emocional de nada valen. Son muchos los factores que inciden en un pensamiento asertivo, entre los cuáles sería aconsejable trabajar entre varios, los siguientes:
✔ Saber escuchar.
✔ Aprender a decir que no.
✔ Pedir ayuda.
✔ Aprender a pedir perdón.
✔ Saber negociar.
✔ Alagar, apoyar, comprender,...
✔ Expresar las ideas propias con libertad y respeto.

  • Entrenamiento ético-filosófico.

El ambiente cultural nos impone una serie de valores y principios sin los cuáles la convivencia y la resolución de conflictos ni siquiera se plantearían. En este sentido, el entrenamiento del pensamiento ético-filosófico nos ayuda a centrar una serie de valores compartidos, para formar una identidad común.  Podemos trabajar el pensamiento filosófico mediante muchos recursos, por ejemplo:
✔ Analogías y sinalogías.
✔ Lógica proposicional.
✔ Metáforas y símiles.
✔ Discusiones y debates.
✔ Pensamiento crítico y análisis de la información.

  • Entrenamiento creativo.

El entrenamiento de los procesos creativos viene de la mano del trabajo del pensamiento divergente. Este tipo de pensamiento, es un entrenamiento que plantea soluciones múltiples y diferentes, estando ligado a personas no por su genética sino por su trabajo. Por este motivo, entrenar en el pensamiento creativo es fundamental a la hora de plantear diferentes soluciones a los conflictos cotidianos. El empleo de soluciones creativas favorecerá la autoestima y hará que los miembros de la comunidad educativa se sientan más realizados.

Podemos trabajar la creatividad en la convivencia, mediante diferentes técnicas como por ejemplo:

✔ El brainstorming.
✔ El storytelling.
✔ El desing thinking.
✔ El arte mismo, en cualquiera de sus manifestaciones.
Como ves, tienes múltiples recursos para trabajar la mejora de la convivencia y la gestión de los conflictos, pero también muchos frentes abiertos en los que entrenar. Y de hecho me he esforzado en esta comparación con el entrenamiento, pues como el atleta, como el jugador  o profesional de un deporte; la convivencia es algo que se debe ejercitar todos los días y si se deja de practicar por tan sólo uno, se pierde rendimiento. Debemos hacer un especial hincapié en esta idea de no bajar la guardia, de no decaer en alcanzar nuestra meta, pues un descuido en este trabajo puede ser nefasto y lo será.
 Ganar requiere talento; repetir requiere carácter.
✔ Jonh Wooden




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1 comentarios

  1. Ay lo bien que me habría venido esto cuando hice un trabajo de mejora de la convivencia en las aulas... jajajjajaa

    Son unos puntos muy importantes los que das, sobre todo el comportamiento asertivo ya que muchas veces lo que falla es el planteamiento del conflicto, el "no son formas".

    También apunto la autoestima y la confianza para la convivencia, que sepan que no están aislados en su pupitre a pesar de estar rodeados de compañeros, que sepan que pueden contar tanto con ellos como los profesores y mejorar así las interacciones.

    Me encantó la entrada, siento tener este sitio tan abandonado.

    Ya mismo te daba turrón jajjaajjaja

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