Educación domingo, 26 de marzo de 2017

MODELADO ENCUBIERTO EN LA INFANCIA



Todo buen ejemplo, todo modelo a seguir, crea inmediatamente en nosotros una sensación de fortaleza y de intento de réplica. Es cuando vemos las acciones en los demás, es cuando les ponemos nombre y comprobamos su probabilidad de ocurrencia que reunimos el valor de realizarlas por nosotros mismos, de replicarlas, de imitarlas. No somos nadie sin esas referencias, sin esos modelos o tótems de la conducta, y de repente, todo tiene sentido cuando se cruzan en nuestro camino...


Desde que nacemos, tenemos la increíble capacidad de aprender por imitación. Como comentábamos hace un par de semanas, incluso esa sonrisa primera del bebé viene aprendida por el feedback que recibe de su interlocutor; más no es una sonrisa sincera, sino que se muestra como aprendizaje de su entorno. Así que aprendemos de modelos, que son los más cercanos a nosotros, porque suponen el ideal a alcanzar. Modelamos pues, o bien aprendemos por modelado.





Modelado.


El concepto de modelado surge gracias a otros, por la experimentación del psicólogo de origen canadiense, Albert Bandura. Éste, dentro de su Teoría del aprendizaje social, desarrolló una importante investigación acerca de la agresividad en adolescentes. 

El modelado según Bandura, es un concepto ligado a la psicología cognitiva que establece que determinadas conductas sociales se pueden aprender o modificar, mediante la observación de otro tipo de conductas realizadas por parte de una o más personas y mediante un proceso de imitación. De este modo llegó a conclusiones reveladoras sobre la aparición de la agresividad en niños y adolescentes y de su prolífica carrera científica, podemos tomar ejemplos como el del "Experimento del muñeco bobo", para conocer la importancia del modelado en la infancia.





Como has podido observar en el vídeo, el experimento de Bandura consistió en tres situaciones experimentales diferentes. En la primera de ellas, un adulto golpeaba a un "muñeco bobo", nombre que recibió este tipo de muñecos rellenos de aire con la facultad de poder balancearse y volver al sitio. Este adulto, además de golpearlo con las manos o con un martillo y tirarlo al suelo, se sentaba encima de él y lo insultaba diciéndole "estúpidoooo", mediante gritos. Esta situación fue grabada en 1961 y fue a continuación mostrada a un primer grupo experimental de varios niños que cuando accedían a la misma sala de juegos, golpeaban al muñeco de un modo similar e insultándolo del mismo modo. En la segunda situación, el adulto no interactuaba de un modo violento con el muñeco, sino que jugaba con todos los juguetes de un modo normal. Esa misma conducta fue replicada por otro grupo de niños que previamente habían visualizado el vídeo. No hubo juego violento ni insultos al muñeco.

¿Pero qué pasó con el grupo control? Al grupo de niños que eligieron para controlar el experimento y así otorgarle credibilidad científica, les dejaron jugar con los juguetes de un modo libre  sin presentarles la variante del modelo pregrabado. Ninguno golpeó o insultó el muñeco.

Por si esto fuera poco, el grupo que modeló la conducta agresiva, eligió un mayor repertorio de armas para golpear al muñeco (pistolas de juguete para ser exactos y otros objetos que replicaban armas empleadas para ejercer violencia en el mundo adulto). Se demostró además, mediante este experimento, una propensión a la elección de armas mediante la conducta violenta.

De por sí, y después de mostrar los inicios del descubrimiento del modelado, parece un recurso bastante negativo, ¿verdad? Pero nada más lejos de la realidad, el modelado puede ser un gran recurso docente, del coach o de los padres para hacer que sus hijos superen miedos, alcancen metas y para fomentar la motivación a nivel general. De hecho, el modelado es fundamental para la adquisición del habla y de hábitos saludables e higiénicos, es elemental en la superación de fobias, fomenta el aprendizaje de las habilidades sociales y es primer paso del ejercicio empático. 

Pero no sólo esto, pues el modelado interviene en los procesos de atención, de memoria, de ejecución, etc., además de poseer toda una serie de características que llenarían entradas y entradas de cientos de blogs. Véase por ejemplo, su relación con el último hito en los descubrimientos científicos relacionados con la neuroeducación, las neuronas espejo.

Así que para ser más concisos por hoy, y llendo al tema, si el modelado favorece que aprenda de un modelo dado, lo bueno o lo malo. ¿Cómo manipular esta situación para que la conducta aprendida sea positiva?

Modelado encubierto. 

 

El modelado encubierto es una técnica o procedimiento para favorecer el surgimiento de una serie de conductas que resultan imposibles de realizar o adquirir al sujeto con quien lo empleamos. En el caso de la infancia, el modelado encubierto puede utilizarse para conseguir alcanzar metas, rectificar conductas o bien conseguir que se consumen aquellas en las cuáles muestran inseguridad.

La técnica de modelado encubierto consiste en hacer pensar a los niños en un modelo a alcanzar. Por ejemplo, con un niño al que le cuesta entender un concepto matemático o realizar un ejercicio gimnástico, o también si le cuesta entablar relaciones de amistad, etc. En estos casos se les pediría que imaginasen a otro niño de sus mismas características ganando un torneo matemático o dando una clase teórica de matemáticas para todos sus compañeros. También, en relación a los otros ejemplos, al niño que alcanza la meta, al que consigue tener muchos amigos, etc. Esta es una técnica especialmente indicada con niños, que poseen una elevada imaginación y creatividad a la hora de crear ambientes e historias. Entonces se remarca la importancia de visualizar las consecuencias de estos éxitos. Lo que logramos cuando insistimos en esta visualización en ocasiones en las que surgen momentos de duda y de indecisión, es cambiar el pensamiento mediante el elemento imaginativo.  

Si lo puedo ver, si alguien lo puede conseguir, ¿por qué no habría de conseguirlo yo mismo?

Esta no es más que la idea del refuerzo positivo o condicionamiento encubierto, que ejerce una considerable influencia en los niños. Para muchos infantes es fácil llegar a situaciones de éxito y de mejora gradual, pero el camino no es tan fácil para todos. Pueden surgir momentos de auténtico estrés y ansiedad cuando no se consiguen alcanzar aquellas metas que exigimos a nuestra infancia. En este caso, el modelado encubierto se nos muestra como una técnica fundamental a la hora de trabajar con ellos. Además, cuando empleamos este tipo de modelado favorecemos los procesos de motivación subyacentes a la visualización de la meta alcanzada.

Una vez más, el ejemplo, el referente, se vuelve imprescindible en la infancia y adolescencia; momentos en los cuáles la creación del autoconcepto es inminente y decisivo. El ambiente que rodea al niño será evidentemente determinante en la formación de su personalidad y estará en estrecha relación con los padres y la familia, con los docentes, con las amistades, con la cultura que le rodea, etc. Pero nunca olvidemos que hay modelos que pueden servirnos de gran ayuda y todos ellos están en nuestra mente.



"Las creencias de la gente acerca de sus habilidades, tienen un profundo efecto en esas capacidades."

Albert Bandura.


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Bandura, A. (1973). Agression: A Social Learning Analysis. Englewoods Cliffs, NJ: Prentice Hall.
 

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