coaching sábado, 29 de octubre de 2016

EFECTO DE AUTORREFERENCIA , EL AUTOCONOCIMIENTO PROACTIVO.




En numerosas ocasiones hemos tratado aquí el tema del autoconocimiento y de las representaciones mentales que hacemos de nosotros mismos. Nuestra identidad, es un elemento complejo que va más allá de nuestras relaciones personales o nuestros gustos. El complejo conocimiento que tenemos de nosotros mismos, es tan enrevesado como necesario. De este modo, empleamos nuestro autoconocimiento para la construcción de un autoconcepto positivo que incidirá en la adquisición de mayor autoestima. Y esta autoestima, se mostrará hacia los demás mediante el comportamiento. Comportamiento, que a su vez será clave en nuestras relaciones con los demás, que definirá nuestra inteligencia social y que proveerá un futuro éxito en lo social, en lo personal o incluso en lo laboral (en la vida en general).


El feedback que recibamos de nuestras relaciones con los demás, esta espiral introspectiva, será la responsable de cerrar este círculo de autoconocimiento. Si yo tengo buenas relaciones con mi entorno, seré más feliz, me querré más, y construiré un autoconcepto más positivo.











Y, ¿cómo funciona este complejísimo sistema de organización de la información personal, entonces?


El etiquetado que construimos para nuestro propio conocimiento, es muy similar al proceso que empleamos para desarrollar impresiones sobre los demás; aunque el autoconocimiento siempre será más detallado, preciso y complejo que el conocimiento que postulamos sobre otras personas. Como hemos comentado en otras ocasiones, almacenamos esquemas de información sobre las personas que nos rodean. Este proceso nos ayuda a etiquetar en nuestro cerebro, como si de una gran base de datos se tratara, diferencias y similitudes, grupos y asociaciones, e incluso prejuicios y estereotipos. Probablemente te haya sucedido que tengas una puntual confusión al nombrar a los miembros de tu familia, y que cuando llames a tu hijo, uses el nombre de tu hermano o de tu madre (etiqueta de familia). O que según la manera de vestir de una persona la hayas asociado a un determinado grupo. O uno de los casos más representativos del etiquetado: bata blanca, científico o médico. ¿Verdad? Esto sucede porque tendemos a agrupar la información de los que nos rodean por similitudes informativas que nos ayuden a almacenar toda la información que tenemos de manera eficaz.


Pues bien, el autoconocimiento funciona de un modo similar, sólo que es mucho más complejo. Como es evidente la información personal que manejamos sobre nosotros mismos es mayor y los autoesquemas que realizamos de van de lo más elemental a lo más íntimo. El autoetiquetado, el autoconcepto, se organizará en torno a un número grande de esquemas de intereses, gustos personales, roles, relaciones interpersonales, creencias, valores, ideales, experiencias, expectativas, aprendizajes del pasado, realidades deseadas para nuestro futuro, etc. De este modo tenemos un autoconocimiento global de nosotros mismos, así como somos conocedores profundos de realidades concretas de nuestra existencia, como en lo relativo a los planos social, emocional, académico laboral, familiar, etc.


Pero no todas las facetas del yo son relevantes de un mismo modo.


Efecto de autorreferencia.


El efecto de autorreferencia es la tendencia a recordar mejor la información que es relevante para nuestro autoconcepto. De este modo descartamos la información que no nos es tan llamativa o que nos resulta innecesaria. Es más, descartamos toda información que conjugue con nuestras creencias, pues tendemos a almacenar aquello que nos ha sido relevante en experiencias pasadas para confirmar nuestro autoconcepto.


La autorreferencia puede entonces ser tan positiva como contraria en nuestro proceso de autorrealización. Por un lado, me ayuda en la selección de aquellos conceptos esenciales para la formación de mi auto concepto, pero por otro, genera resistencia al cambio y hacia la empatía. Si siempre nos guiamos por nuestros esquemas personales, no seremos capaces de ver otras realidades, otras escenas que nos expliquen puntos de vista diferentes al nuestro.


Resulta muy común que aprendamos de la experiencia, concretamente de los errores; más esto no es más que una adicción a la autorreferencia, a nuestros propios esquemas. Ese bendito caer dos veces en la misma piedra, muestra una faceta de nuestra manera de almacenar información relacionada con la conformación de nuestro autoconcepto.


Imaginemos situaciones que ejemplifiquen este concepto autoreferencial. Nuestras ideas políticas, que arrastran resultados electoras inexplicables, están generadas desde autorreferencias que manejamos desde la infancia. Sólo si conseguimos ejercitar un pensamiento creativo lograremos ver esta situación desde un punto de vista diferente al clásico "no me imagino cómo han podido ganar los mismos otra vez". O esa moda que chirría en la población más joven que tú, que no entiendes. O cuando desobedecemos una señal de tráfico, como un STOP y hacemos un ceda por considerar un peligro menor al real, en base a nuestra experiencia como conductores.


El efecto de autorreferencia está presente en muchas de las decisiones cotidianas que tomamos todos los días.

En este sentido nuestro autoconcepto pesa mucho más de lo que imaginamos. Este es el motivo por el cual es tan difícil erradicar prejuicios y estereotipos, pues los llevamos inscritos en la formación de nuestro autoconcepto. Pero sí es cierto que tenemos armas para destronar la formación de un autoconcepto demasiado personal o egocéntrico. En especial, la empatía, el ponernos en el lugar del otro; nos ayudará a comprender diferentes realidades distintas a las que nuestro autoconocimiento ha ejercitado. Viajar, conocer otras culturas, respetar las diferencias y entender el mundo como algo diverso de lo cual aprender todos los días, nos acercará a un atoconcepto sano, una autoestima elevada y un autoconocimiento directamente relacionado con la autorrealización, proactivo y válido para afrontar con asertividad y resiliencia nuestro día a día.





El 95% de nuestros pensamientos de hoy son iguales a los de ayer y a los de mañana. Cuando uno empieza a pensar distinto y a tener nuevos pensamientos, lo que hace es empezar a conocerse más.


Estanislao Bachrach.








También te gustará

0 comentarios

Suscríbete a la Newsletter

Recibe mis publicaciones en tu email y no te pierdas nada.

Ganadora del Concurso Reinventa los clásicos de Vicens Vives

Estoy en madresfera

PREMIO V CERTAMEN LA EDUTECA EN LA SECCIÓN MEJOR BLOG DE PROFESORES