7 PERSONAS TÓXICAS DE LAS QUE NADIE ESTÁ HABLANDO.

Algunas veces la nueva terminología supera la ficción. No es extraño, con la masificación de la información y sus formatos, que el uso de vocabulario específico de determinadas ramas del saber (en el caso de La atención selectiva, hablamos de la psicología, el coaching, la educación, etc.), pase a integrarse dentro de nuestro vocabulario más cotidiano. Este proceso en el lenguaje, está fundamentado en los nuevos procesos de viralización de determinados artículos (ya sean académicos o de opinión). 


De entre toda esta nueva nomenclatura que podemos encontrar recientemente en la red y medios de comunicación, existen términos que resultan recurrentes por su presencia. Un buen ejemplo de este caso serían, las personas tóxicas.











Resulta realmente importante desarrollar un sentido agudo para conformar el círculo de personas de las cuáles rodearse. Tu día a día puede variar sustancialmente dependiendo de las relaciones sociales que te plantees, por lo que el aprendizaje relacional en este caso, incidirá directamente en cuestiones como la autoestima, el autoconcepto y el bienestar en general.

En este sentido, una persona tóxica será aquella que procurará constantemente que no te sientas bien y atacará directamente a tu bienestar emocional. Lo normal en personas de este tipo es que saquen algún beneficio de la relación que mantienen contigo o que simplemente te utilicen como medio para desahogarse. No les interesa establecer vínculos afectivos duraderos o con bases en la reciprocidad. Para ellos eres un comodín.

Y si algo caracteriza la toxicidad de estas personas es el modo en cómo actúan, generalmente empleando un tipo de agresión encubierta que nos resulta difícil de percibir en un  primer momento, pero que está dirigida a hacer el mayor daño posible.

Con lo cual, tenemos entre los perfiles más comunes de personalidades tóxicas, al pesimista o depresivo, al agresivo, al mentiroso o chismoso, al envidioso, el que se hace siempre la víctima o el manipulador. Pero en una sociedad en constante cambio, las toxicidades evolucionan y es normal encontrar cada día nuevos perfiles tóxicos. Por eso te invito a la siguiente reflexión:

¿Qué personalidades tóxicas se nos están escapando? ¿Qué nuevos perfiles despuntan en la toxicidad relacional? He aquí siete ejemplos de personas tóxicas de las que nadie te habla.



Una vez sabidos los beneficios para la autoestima y el efecto renovador que produce en líneas generales el cambio; todavía quedan aquellos que se resisten en puestos de trabajo, en organizaciones, con relación a las nuevas tecnologías de comunicación, etc. Personas que ofrecen una resistencia constante a todo lo que supone novedad en sus vidas.

El alérgico al cambio ha hecho de la zona de confort su dominio punto com. No quiere cambiar porque está cómodo y tiene miedo, está aterrorizado por la suposición de la pérdida de estatus, esa posición desde la que destaca. Por este motivo criticará duramente cada cambio que propongas. Cada momento de motivación, de inspiración, de innovación, contarán con su total y frontal resistencia; pues los verá como una amenaza a todo su mundo.

Si no se habla de ellos, es porque son mayoría. Tanto es así, que quizás tú mismo o incluso yo, seamos (o hayamos sido) tóxicos en algún momento de nuestras vidas en este sentido. Así que, para promover algo de equilibrio, los dejo mencionados.
 

Desede el jefe al político, pasando por el banquero que estafa; la compañía de telefonía móvil y su contratación ilegal; el que sube el precio de un producto aprovechándose de la demanda; el que abusa de su autoridad o de su competencia. El déspota, el opresor, el que abusa de sus funciones públicas, el corrupto, etc. Esa figura anodina que puede ser desde el presidente del gobierno hasta tu vecino.

Nadie habla de esa toxicidad de los que mandan, porque a ellos mismos, no les conviene. Sin embargo puedes verlos todos los días en la prensa, los telediarios, y demás medios de comunicación. De hecho parece que vivamos en la era del abuso del poder, por lo tanto, no les dejemos en esa sombra cómoda. 



Hay personas que se creen con la facultad de tener la razón siempre y por más que otros traten de hacerles ver otro punto de vista diferente al que postulan, nunca lo llegan a comprender (porque no quieren).

Lo que se esconde detrás de este tipo de personas realmente es una falta radical de empatía. No son capaces de comprender a los demás porque han entendido que son únicos y especiales, por lo tanto no necesitan sentir lo que otros.

Los que son incapaces de rectificar, los que no entienden que su visión de la realidad no tiene porque ser la correcta, los opinólogos, los narcisistas, los enterados de todo, los que te dicen cómo hay que hacer las cosas o qué cambiar, pero ellos no hacen nada.

No se habla de ellos pero existen y SIEMPRE te van a llevar la contraria, porque para ellos es deporte.



A pesar de los beneficios de mantener una actitud positiva, es frecuente que las personas optimistas en exceso caigan en sesgos cognitivos que inciden en el modo en que interpretan la realidad y sus expectativas de futuro. 

El optimista desmedido tiene una actitud que agota por su inexactitud con una realidad influida por unas circunstancias realistas. Me refiero al marco actual de dureza de la crisis económica que afecta a una mayoría que difícilmente mantiene una actitud positiva. Por este motivo, lo más empático, será mantener una actitud en la que nuestra guía sea lo más realista posible. Con optimismo, con sueños y esperanzas, pero con los pies en la tierra.

Nadie te habla del optimista desmedido, porque está mal visto. Hoy en día es casi obligación ser positivo y optimista, vivir con unas directrices en las cuales no se permite ni un segundo para analizar los sentimiento y emociones. Es necesario vivir momentos de tristeza, de derrota, de hastío incluso. Sólo así podremos entender lo que los momentos felices significan realmente. El optimista desmedido no deja que estos momentos sean posibles, llenando de realidades vanas un presente que arrebata sin preocupación.




Personas apáticas que no se emocionan por las pequeñas cosas, que no se han fijado un proyecto de vida, que no sueñan, que no tienen objetivos o metas, que no conocen su propósito; los que en definitiva, ni sienten ni padecen.

Este tipo de personas muestran su toxicidad desde la pasividad. No hacen nada ni quieren que tú lo hagas. Todo proyecto personal que les muestres será evaluado como una pérdida de tiempo. Sólo saben de rutina y de confort. Nunca arriesgan.

No se sabe de ellos porque lo ocultan. Muestran una cara apasionada que en realidad n o tienen, pero que saben que es un convencionalismo social que necesitan.




Este tipo de persona tóxica es aquella que sigue llevando el mismo tipo de vida que hace 10 años. No evoluciona ni cambia ningún aspecto de su vida pues se ha instaurado en la comodidad de las preocupaciones típicas de una edad pasada. 

Lo que se esconde detrás de este tipo de personas es un problema de gerascofobia, o el miedo a cumplir años. Por este motivo suele ser corriente que sus vidas sean superfluas y que disfruten de actividades propias de otras edades, evitando las problemáticas de las suyas propias.

Son tóxicos porque te empujan a su estilo de vida, olvidando tus responsabilidades o los proyectos de futuro que tengas. Si ellos no tienen un motivo para evolucionar, tú tampoco lo tendrás; y si lo tienes, te evitarán.

Nadie habla de ellos porque parecen joviales y están a la última, pero que no te engañen. Cuando destapas todas sus capas de frivolidad, no les queda nada más. 


 
Y por último, dejo un espacio para que colabores con tus opiniones. Seguramente conozcas algún tipo de persona tóxica que no esté en este listado. Anímate y déjalo en comentarios. Comparte tu conocimiento y expreriencias.

Gracias.



No te amarres a quienes no se alegran con tus éxitos.
De "Gente tóxica".
Bernardo Stamateas.



7 comentarios:

  1. Me compré un libro sobre esto pero no me gustó cómo planteaba las explicaciones, estaban muy enfocadas al "tú puedes salir de ahí" más que explicar en sí. Me he enterado incluso mejor con tu entrada jajajaja

    Yo conocía una chica que era el tipo superestrella como la he denominado. La historia es tremendamente larga pero para resumir diré que era una persona muy necesitada de atención que no dudada en bajar tu autoestima disimuladamente (eres rara, es que no se te da bien... pero YO sí te quiero a pesar de eso) para quedar por encima y brillar ella (No lo hagas que se reirán de ti pero yo sí lo haré) y hacerte sentir además que menos mal que ella sí te aguantaba, porque nadie más lo haría. Además de empezar a mentir compulsivamente (y con cosas muy muy graves)para no perder su estatus de atención. Cuando cambió de grupo de amigos dijo que estaba contenta con ellos porque comían de su mano y la tenían en un altar. Además de victimista. Creo que con eso la idea está más que plasmada jajajaja

    Gran entrada como siempre, me alegra haber encontrado este sitio y dejo chocolate por aquí ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Achocolatada! Gracias por tus palabras, ¡eres genial! Me encanta ese buen rollo, y me encanta el prototipo súper estrella. La narcisista por antonomasia. Y lo que esconde una narcisista a veces es, una autoestima realmente baja. De ahí su manipulación, haciendo verse a los demás inferiores de lo que realmente son. Una persona que te quiere sanamente por el contrario destaca tus fortalezas y tus cualidades. ¡Un abrazo, Achocolatada! Brindo con ese chocolate y animo a todo el mundo a pasarse por tu blog.

      Eliminar
  2. Pues la verdad que ahora mismo no se me ocurre ninguna,sera por la hora que es pero tienes mucha razón y todos y cada uno de los seres humanos hemos pasado por algún momento este tipo de cosas porque aunque intentemos estar bien siempre y ver lo positivo de todo como bien dices hay veces que se necesita explotar por algún costado para desahogarse un poco pues a veces es inevitable y nos sale sin querer... Buen post :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias Chica del montón! Bienvenida a La atención selectiva. Efectivamente, debemos sacar fuera nuestras emociones, nuestro interior. Sólo así llegaremos a un estado de paz interior y de respeto hacia nosotros mismos. Destapemos nuestra emocionalidad y a las personas que no nos aportan bienestar. ¡Un saludo!

      Eliminar
  3. Me he leído el libro de Stamateas, muy bueno. Respecto a las personas tóxicas, suele pasar que no es que sean malas personas, ni mucho menos, pero a nosotros no nos aportan y nos acaban haciendo más daño que otra cosa.

    ResponderEliminar
  4. ¡Muchas gracias por tu comentario, Adonai! Efectivamente "Gente tóxica" es una referencia en el enfoque de la toxicidad en las relaciones. Y concurso contigo en que este tipo de personas no buscan generar un mal. Es más, nosotros mismos somos responsables de las emociones que suscitan en nosotros mismos. Ante cualquier duda de persona tóxica lo mejor es poner distancia. ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  5. Ayyy que chulada de posts!! Me ha encantado Elvi! Que conste que creo que soy de las optimistas jajaja, y bueno todxs somos algo toxicxs, no? Porque somos imperfectxs! Pero comparto mucho de lo que dices con respecto a que hay nuevos tipos de personas tóxicas... Hoy hablé en mi blog de el efecto Pigmalión que creo que también se relaciona con esto... Me encantan estos temas. Gracias por tus ideas, yo aportó "Las que no creen en el amor" o que creen en el llamado "amor líquido" para mi son tóxicas en alguna medida.
    Buena semana guapa!

    ResponderEliminar

LO MÁS LEÍDO ESTE MES

PARA RECIBIR CONTENIDOS DE LA ATENCIÓN SELECTIVA, INTRODUCE TU EMAIL