SESGO DE CONFIRMACIÓN Y PARIDAD DE GÉNERO.

La paridad es una relación de semejanza o igualdad entre dos o más entidades. Así explicado, podemos afirmar que existe paridad entre dos hermanos gemelos en cuanto a parecido físico, que tenemos paridad ante la ley como ciudadanos (al menos en teoría) o que existe paridad en el precio de las cosas.

Pero la paridad es mucho más que esto. Se trata de un término ampliamente utilizado en diferentes campos como la matemática, la economía, las telecomunicaciones, etc. Y una de las acepciones de paridad que más se ha reinventado en los últimos años es la paridad de género.

Si estás familiarizado con la terminología, probablemente lo asociarás al mundo de la política, pues es en este sector en el que está creciendo ampliamente la concepción de paridad para el acceso laboral. En pocas palabras, la paridad de género pretende que las diferencias entre géneros derivadas de la existencia de prejuicios sexistas e ideas estereotipadas, se minimicen con el solapamiento de roles. De este modo, se favorece al sexo en opresión para fomentar la igualdad. Pero la paridad de género en nuestra sociedad no ha conseguido esto, ha conseguido la reafirmación de la desigualdad. Ejemplos tan dañinos como el reparto equitativo por sexos en los equipos de gobierno estatal han fomentado en realidad desigualdad, porque ese "50%" supone una manera desigual de medir la capacidad de las personas que acceden a un puesto de relevancia.

Aunque la matemática lo avale, dividir el acceso a un alto cargo (financiero, político, económico, etc.) en dos partes iguales de semejantes elementos (hombres y mujeres); esto no tiene por qué suponer igualdad. De hecho serán muchos los que se queden fuera siendo válidos para el puesto, sólo por no pertenecer a una categoría en relación al género.

En este punto, y si eres feminista, lo mismo que yo, te recomiendo que leas esta entrada hasta el final.





El sesgo de confirmación.


Como tantas veces comento por aquí, un sesgo es un atajo mental. Nuestra capacidad de almacenamiento de información en el cerebro es limitada y por este motivo necesitamos sintetizar los estímulos que recibimos. De este modo, sesgamos (literalmente) la información para formar esquemas mentales que resuman nuestra percepción del mundo. En este blog tienes múltiples ejemplos de sesgos, por si estás interesado y hoy le toca el turno al sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación es un tipo de sesgo relacionado con el pensamiento selectivo. Es decir, funciona de un modo similar a la atención selectiva, centrando nuestra atención en nuestros intereses más cercanos, lo que resulta más importante para nosotros en un momento dado. Este sesgo se hace patente cuando tendemos a valorar nuestras propias creencias como superiores o verdaderas en relación con las contrarias a nuestra forma de pensar.

De este modo, tendemos a leer prensa afín a nuestra ideología política, nos hacemos seguidores de x personajes públicos con quienes compartimos opiniones, somos fans de este o aquel otro grupo musical, etc. Es decir, nos confirmamos en nuestras creencias, dado que somos reacios a cambiar aquellas nos acompañan desde siempre. 




El sesgo de confirmación y la paridad.






Y a mí, particularmente, el sesgo de confirmación me recuerda a la paridad. Y vuelvo a la idea del principio. Si consideramos paridad para el acceso a los altos cargos y puestos de trabajo, la partición del 50%, es muy probable que caigamos en el sesgo de confirmación. 

Con bastante popularidad se mantiene que la paridad dejaría fuera a un número respetable de hombres que pudiesen acceder a estos puestos. Y yo digo que esta información, que se da por hecho en muchos contextos, está sesgada. Digo, es más, que en una sociedad hipotéticamente fuera del alcance de conceptos machistas, con la paridad quedarían fuera muchas mujeres válidas. 

Pero, ¿cómo? ¿Ha dicho mujeres?

Sí, he dicho mujeres. Y lo vuelvo a repetir para que quede claro, porque la tendencia general es suponer que los que pierden son siempre los hombres. Así que, por qué no darle la vuelta a este concepto que tanto se emplea para justificar un acto machista más. El de considerar que ellos son (de media) más aptos que ellas.

Cada vez que un hombre o una mujer justifican la paridad como la pérdida de recursos válidos, me acuerdo de este sesgo. Si desde siempre estás acostumbrado a identificar un género como el superior intelectualmente, mediante el sesgo de confirmación podrás multiplicar tus prejuicios. De este modo, nunca serás capaz de ver otro punto de vista como verdadero o incluso lógico, pero lo cierto es que, no siempre tenemos la razón. 




Como te decía al principio la paridad crea desigualdad, aunque quede claro por mi parte, es un principio.



"La primera igualdad es la equidad"
Víctor Hugo.






0 comentarios:

Publicar un comentario

LO MÁS LEÍDO ESTE MES

PARA RECIBIR CONTENIDOS DE LA ATENCIÓN SELECTIVA, INTRODUCE TU EMAIL