psicología lunes, 25 de mayo de 2015

LA IGNORANCIA PLURALIZADA O PORQUÉ EN LAS ELECCIONES SIEMPRE GANAN LOS MISMOS

      Hoy es 25 de mayo y una vez más tras la resaca electoral, los de siempre han ganado las elecciones. Tras una serie de análisis de posibles alianzas por parte de la prensa, hemos sabido que una vez más, todavía queda mucho que luchar por el cambio.

      Ese cambio que tanto se promulgaba desde los medios de comunicación y desde las redes sociales. Ese cambio que ya nos merecíamos tras el periodo de austeridad y recortes paulatinos en lo social, en lo que nos afectaba a una gran mayoría. Ese cambio que pedía el pueblo, la idea plural de una gran cantidad de personas que nos veníamos sintiendo estafados y ninguneados como ciudadanos que poseen derechos...

      El caso es que ante nosotros se mostraba una situación de emergencia. Presenciábamos un momento en el que muchos lo estaban pasando lo suficientemente mal como para actuar de verdad y con todas las consecuencias. Esta emergencia similar a un accidente de tráfico, o a un incendio de verano, o a una catástrofe ecológica. 







Porque no podemos olvidar a la cantidad ingente de personas que en los últimos años perdieron sus hogares, se quedaron sin trabajo, vieron recortados sus derechos en educación y sanidad, vieron limitada la justicia, se sintieron engañados por sus bancos, pagaron impuestos a los que no podían hacer frente, etc. Y me gusta hacer hincapié en este punto porque lo cierto es que era una gran emergencia la que teníamos ante nuestros ojos, una emergencia que no ha terminado y ante la cual una vez más, tenemos la siguiente idea: 


NADIE ha hecho nada por el cambio,
 o al menos,

LA MAYORÍA no ha hecho nada por el cambio.






      Si sientes que esto ha sucedido tantas veces y no encuentras una explicación del fenómeno, esto es lo que tienes que saber sobre la ignorancia pluralizada:

      Partimos entonces del hecho en el que estábamos situados antes de las elecciones, la situación de emergencia. Generalmente, en una emergencia todos tendemos a cooperar y colaborar para que ésta se disuelva y así llegar a un estado lo más normalizado posible. Siguiendo los ejemplos arriba mencionados, tenderíamos a ayudar a la gente herida en un accidente de tráfico, o bien a apagar las llamas en un incendio, o bien a colaborar en una catástrofe ecológica para la recuperación de fauna y flora. Pues bien, dado cada caso, es muy probable que se produzca un efecto psicológico denominado efecto  del espectador. Éste se produce en situaciones de emergencia (o bien en situaciones que requieran de una ayuda), y es directamente proporcional al número de personas que la observan. De este modo, a mayor número de "espectadores", menos probabilidades habrá de que alguien ayude en un caso de emergencia a quien lo necesite.

Pero, ¿cómo?

      Pues así de simple. Generalmente, cuando estamos en una situación peligrosa a nivel social, el hecho de encontrar a muchos más como nosotros que la observan, provoca que nadie haga nada.

      El fenómeno del efecto del espectador fue una hipótesis demostrada por John Darley y Bibb Latané, después de un famoso caso que conmocionó o a opinión estadounidense. El incidente de kitty Genovese, una mujer que fue apuñalada y violada mientras doce de sus vecinos lo vieron desde sus casas sin hacer nada.


      Sé que ahora mismo estás alucinando, pero esto fue posible lo mismo que en 2011 atropellaron en dos ocasiones a una niña china y nadie hizo nada. ¿Recuerdas?


      Esto sucede por el mecanismo que se establece en el proceso de la ayuda, en el cual, podemos topar con un punto primordial en su resolución, la ignorancia pluralizada

      Lo primero que tenemos que tener en cuenta en una situación de emergencia es, si los observadores allí presentes, se percatan de que la situación que tienen ante sí es anómala o irregular. Es decir, tendríamos que darnos cuenta de que en realidad se precisa de nuestra ayuda. Muchas veces, nuestros problemas personales u otras distracciones del día a día provocan que no veamos determinadas situaciones como emergencias. No obstante los medios de comunicación, a pesar de sus sesgos (esta vez no psicológicos, sino manipulativos), nos han tenido bien informados acerca de la situación en cuestiones de salud, de educación, de ayudas a personas con discapacidad y minusvalía, de precariedad laboral, de corrupción, y un largo etcétera.

      Cuando sí interpretamos una situación como una emergencia,  entonces tendemos a considerar la claridad de la situación. Esto quiere decir que si una situación no está clara o nos parece ambigua, recurrimos a observar cómo actúan los demás en este caso, para así poder emitir una respuesta.  Es en este momento y debido a esta dependencia informativa, cuando todo el mundo se queda viendo para los demás y nadie hace nada. Todos nos hayamos bajo la influencia de la ignorancia pluralizada. Inhibimos la expresión de una actitud o un sentimiento porque tenemos la creencia de que la mayoría no lo comparte (aunque en realidad suceda lo contrario).

      En este marco de las cosas, ante la mayor emergencia que haya sucedido en mi entorno, y que yo recuerde en toda mi existencia; con el voto, ha ocurrido lo mismo. Y no quisiera yo llamarle ignorante a nadie, pero lo cierto es que busco una respuesta ante tal pasividad.  

      Esta es la respuesta que yo me doy, ¿cuál es la tuya?





      Pero, como siempre digo, este es un lugar en el que no podemos quedarnos con lo negativo del fenómeno, pues hay una cura para la ignorancia pluralizada y se llama 



EMPATÍA.

Tan simple como colocarnos en el lugar de los demás para poder evitar la ignorancia que nos une. Y se ve, que no la hemos practicado lo suficiente. Se ve, que tanta noticia no ha hecho más que normalizar la situación tan grave que atravesamos. Nos hemos acostumbrado a la desgracia del prójimo y la hemos deshumanizado. Hemos contemplado como el horror sacude a nuestros vecinos y la solución era tan fácil (y tan difícil), como ponernos en su lugar para comprender su sufrimiento y así actuar.

      Esperemos que de aquí a nuevas opciones de voto, hayamos conseguido que la autoestima nos invada en su justa medida. Hoy tenemos la esperanza puesta en los movimientos sociales que en pequeñas y grandes localidades han conseguido abrir un camino. No todo está perdido, a pesar de la ignorancia pluralizada.






A pesar de que la fuerza puede proteger en caso de emergencia, sólo la justicia, la equidad, la consideración y la cooperación pueden finalmente conducir a los hombres a los albores de la paz eterna.

Dwight D. Eisenhower

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