psicología domingo, 29 de marzo de 2015

LA REACTANCIA PSICOLÓGICA ANTE LA FALTA DE LIBERTAD.


Hoy, día 26 de marzo, se ha aprobado en el Congreso la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, más conocida como ley mordaza. Para aquellos que estéis leyendo estas líneas y no seáis españoles, en grandes líneas, la Ley mordaza supone la penalización con multas de hasta 600.000 euros por "...reuniones o manifestaciones, no comunicadas, en instalaciones en las que se prestan servicios básicos para la comunidad o en sus inmediaciones...". Por ejemplo, una manifestación no comunicada frente a un colegio que no tiene profesorado de apoyo (como ha sucedido en tantos centros) estaría prohibida.

También podrían suponer sanciones de igual o inferior valor las "...reuniones o manifestaciones  frente a las sedes del Congreso, el Senado y las asambleas de las comunidades autónomas, aunque no estuvieran reunidas...". 
Pero lo más paradójico es que este tipo de casos que anteriormente se sometían a un control judicial, ahora pasarían a ser un mero trámite administrativo. Es decir, te multan sin juicio ni defensa. Así, a groso modo, la ley mordaza viene a restringir, si cabe un poco más, la libertad de los ciudadanos españoles; y esto, me ha hecho meditar en lo siguiente:



Seguramente no te costará reconocer que no te gusta que te den órdenes.
Es muy probable que detestes que te manden.
Que te obliguen. 
¿Y si te presionan para que tengas 
una opinión diferente?
¿Qué sucedería si te chantajeasen 
para que hicieras algo
 que no quieres hacer? 
¿Como llevas, eso de que coarten
 tu libertad?







Creo que estas imágenes resumen tu respuesta, ¿verdad?

Cuando nos sentimos obligados a hacer algo que no deseamos o ponen en peligro nuestras libertades, tendemos a enfadarnos, a revolvernos, a rebelarnos...

Si consideras que eres de esas personas que cuanta más libertad te quitan, menos obedeces, esto es lo que tienes que saber: 


Reactancia psicológica.


La reactancia psicológica es un fenómeno que se produce cuando se amenaza la libertad de una persona para realizar una conducta determinada. De este modo, la persona amenazada inicia un proceso motivacional para intentar restaurar la tan preciada libertad. 

Esto también sucede, cuando sentimos que pretenden presionarnos para tomar como propia una idea o bien realizar una acción en concreto.

Las reacciones de rebeldía ante lo prohibido, ante lo que se nos quita, no tienen tanto que ver con una negativa por nuestra parte (estar en desacuerdo) sino por un incremento de nuestra autonomía personal (¡será lo que yo diga, no lo que otro quiera!).

De este modo, podemos discrepar con alguien por el simple hecho de querer convencernos o ser demasiado insistente.

Existen tres formas de reaccionar ante la reactancia, restaurando nuestra autonomía acerca de nuestras ideas o conductas.

  • La restauración directa. Se produce cuando para restaurar la libertad de acción de la que se nos priva, hacemos exactamente todo lo contrario. Este caso es típico en los niños más pequeños, cuando nos desafían para probar sus límites (o los nuestros).

  • La restauración indirecta. Consiste en hacer lo contrario de lo que se nos ordena, pero de un modo indirecto o equivalente. Por ejemplo, cuando nos recriminan que no hemos entregado nuestro trabajo a tiempo, podemos optar por entregarlo en el límite establecido, pero bajando la calidad de éste.

  • La respuesta subjetiva. En este caso, se tiende a acatar la privación, pero generando un sentimiento de furia hacia el agente que que impone sus ideas. Otro modo de actuar es, desvalorizando la libertad. Por ejemplo, cuando el médico nos prohíbe el café y de repente ya no nos gusta tanto.

La cantidad de reactancia que un individuo experimenta está en función aspectos como la expectativa que se poseemos  de  libertad, la fuerza de la amenaza recibida, el grado en que la amenaza nos afecte, etc.

Por esto, creo que la ley mordaza será un profundo fracaso. Habrá quien tenga una restauración tan directa ante la ley que por el simple hecho de disentir, lo hará. Y probablemente increpará a las fuerzas del orden por considerar que una ley que priva de libertades no debe ser respaldada. También habrá quien lo haga de manera indirecta, y alegue que "son reuniones de colegas frente a su instituto de toda la vida para recordar viejos tiempos".

Lo preocupante está en la respuesta subjetiva. Por un lado, estarán los que sumen más odio, si cabe, hacia el gobierno y sus leyes restrictivas. Y por otro, más negativo, aquellos que consideren que no es tan necesario manifestarse, que es algo que está sobrevalorado, que no sirve para nada.

Con lo cual, mucho cuidado con el efecto boomerang (otro día hablaremos de esto), que puede hacer de una simple moda como el graffiti, todo un arte.




           

Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición.

Jim Morrison.

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